Contrato Real [saga griegos #8]

Tamaño de fuente: - +

Capitulo 9

— Alana — abro los ojos y lo veo ahi, junto a la cama — no cenaste.

Me siento en la cama y paso una mano por mi rostro.

— no tengo hambre — Apollo se sienta junto a mi y toma mi mano.

— lo lamentó princesita, estoy seguro que no es mi bebé pero lo sabré hasta que nazca — no es mi intención que pases por esto.

— lo sé — susurró y lo veo a los ojos — ¿Qué dice el consejo?

— no importa — desvia la mirada pero pongo mi mano en su rostro para que me mire.

— debo saber a lo que me enfrentó.

— ellos le dieron derechos como madre a Artemisa, si en nuestro matrimonio no hay un principe, ella puede subir al trono, son leyes estupidas, arraigadas en está isla.

— tú puedes quitarlas.

Él sonríe.

— si — pasa su mano por mi mejilla —   si subo al trono exigire cambios en el consejo, se necesitan jovenes. Los viejos tienen creencias arraigadas — él pasa su pulgar por mis labios, haciéndome estremecer.

— ¿Por qué si subes?

— no sé cómo reaccione si el consejo decide no dejarte subir al trono por que no tendremos un hijo, Artemisa no puede ser reina de Medrea. Es ambiciosa ya lo demostró.

— ¿No la amas? — pega su frente en la mia.

— no, en mis dias de locura, ella y yo teniamos una relación física, sin sentimientos. Me protegi Alana, siempre lo he hecho — cierra los ojos — perdoname princesita por esto que estás pasando.

— ¿Y si es tu bebé?— abre sus ojos y me observa.

— me haria cargo del bebé pero me negaria a casarme con ella — sus ojos bajan hasta mis labios y siento un hormigueo en mis labios, me sentia nerviosa.

— Apollo — su mirada sigue en mis labios — voy a dormir.

— princesita, temia no encontrarte en tu habitación. Fui ante el consejo pero son personas cerradas en sus convicciones y en parte yo no he sido alguien que demuestre amor por Medrea, pero amo está isla y su gente que es mia.

— no naci en Medrea pero lo siento parte mia.

— cuando te vi dormida me senti feliz perdona mi egoismo pero no quiero que te vayas y sé que es dificil para ti estar bajo el mismo techo que... — pongo mis dedos en sus labios.

— tú no me abandonaste cuándo las cosas se pusieron pesimas por mi pais, yo tampoco te abandonare Apollo, estoy contigo en esto.

Él me estrecha entre sus brazos, descanso mi cabeza en su pecho y cierro mis ojos por un instante.

— gracias princesita, no te dejaré sola. Lo prometo

Levantó el rostro y ambos nos quedamos en silencio por un momento.

— gracias por seguir a mi lado. No lo merezco.

Entreabro los labios para hablar pero Apollo baja su rostro y los roza con cuidado.

— ¿Apollo? — sonrie sobre mis labios.

— es Altair, le pedi fuera con el cocinero por un plato de comida y un vaso de leche, no dormiras con el estomago vacío.

Se levanta de la cama y se acerca a la puerta, Altair le entrega una bandeja.
Apollo cierra y se acerca a la mesita que estaba en una esquina, me pongo de pie pero él niega y abre la puerta que daba a la terraza, enciende la luz.

Estoy de pie abrazandome a mi misma, mientras él sale y entra de la terraza.

— vamos.— lleva la bandeja en sus manos y la coloca en la mesa que ha arreglado, el jarrón de flores que estaba en mi habitación descansa en medio de la mesa, la terraza se inunda de musica suave, romántica.

Él aparta la silla de la mesa y me ayuda a sentarme, levanta la tapa de la bandeja y sonrió al ver un sándwich...

— es lo que consiguió Altair, pero me aseguró que estaba delicioso — muerdo mi labio y asiento.

— ¿Cenaste? — él niega.

— estuve con el consejo — parto el sándwich en dos y le extiendo una mitad a Apolo.

— come — niega pero enarco una ceja, sólo lo toma y comienza a comer, estaba hambriento pero sólo penso en mi, en que no habia comido.

Ambos comimos en silencio, bebi la mitad de mi vaso de leche y le di la otra mitad a Apollo.

— debes conseguirte una copia de la llave Apollo, podemos bajar a preparar comida.

— una princesa rebelde — responde — asalta refrigerador cuando el palacio duerme.

Rei con él y después de un rato me ayudo a ponerme de pie.

— bailemos antes que te vayas a dormir princesita.

Con nerviosismo lo miro mientras su brazo rodea mi cintura y su otra mano en mi espalda, me obligaba a pegar mi cuerpo al suyo, recuesto mi cabeza en su pecho y me dejo llevar por la música, la hermosa luna en el cielo y nuestros cuerpos tocándose mientras bailamos.

El olor de su colonia mezclado con su olor de hombre inundaba mis sentidos, Apollo estaba entrando poco a poco en la armadura que habia levantado cuando murió Gregory.

Cuándo la música terminó deseaba no apartarme de su cuerpo, que no apartara sus manos de mi espalda y cintura.

Levante mi cabeza y suspire.

— buenas noches — susurre.

— descansa princesita — me separé de él y me dirigí al baño, me daria una ducha e iria a dormir.



Kgerals

#381 en Novela romántica
#39 en Thriller
#17 en Misterio

En el texto hay: saga griegos, kgerals, romance

Editado: 02.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar