Contrato Real [saga griegos #8]

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Capitulo 25

—¿Que pasa mamá?

—Dime Karissa —mamá se sienta junto a mi y toma mi mano entre las suyas —¿Sales con Xander?

Frunzo el entrecejo y mojo mis labios resecos

—No, pero ¿que te dijo el médico? —ella suspira y da una suave palmadita en mi mano.

—Que serás madre —ella me mira con mucha atención pero la noticia está haciendo eco dentro de mi, ¡tendre un hijo de Mihail! ¡mi deseo se habia hecho realidad! 
Sonrió y llevó mis manos a mi vientre, donde mi hijo se estaba gestando —No te he conocido novio.

Bajó la mirada un momento y luego la veo a los ojos.

—Madre —suspiro y me pregunto como se tomara la noticia de que tendré un hijo de un hombre a punto de casarse.

—Confia en mi Karissa pero si no deseas contarme, respeto tu privacidad.

Muerdo mi labio inferior

—Yo... —cierro los ojos —me enamore de un hombre maravilloso pero no lo valoré en su momento.

—¿De que hablas Karissa?

—Madre, me enamore de Mihail —mamá se queda en silencio por un instante, la veo y ella se ha puesto de pie —estuve tan equivocada y lo rechace por ser un guardaespaldas pero hoy no tienes idea de cuanto deseo regresar el tiempo y darme la oportunidad con él y vivir esta noticia juntos pero ya le hice daño mamá, no lo haré de nuevo.

—Espero no pienses ocultarle la verdad, debe saber que será padre.

—Pero él va a hacer su vida con alguien mas mamá, va a casarse y...

—Y nada, si Mihail decide mantenerse al margen de la vida de su hijo, será su decisión pero él tendrá la oportunidad de decidir que hacer.

—Tienes razón mamá —ella sujeta mis manos entre las suyas.

—Te amo Karissa y pase lo que pase, tu padre y yo estaremos para lo que necesites.

—Papá se pondrá furioso cuando lo sepa —ella curva sus labios en una sonrisa juguetona

—Puede que lo haga pero no te dirá nada, yo me encargo de eso

—Siempre he deseado una historia como la tuya con papá

—Cada quien tiene su propia historia y depende de ambos para que está sea inolvidable —se pone de pie —ya regreso hija mia.

Mamá camina hacia la puerta con aquella elegancia que la caracterizaba.

Especial Pythia

Caminó con paso rápido hacia la sala de espera, con mi mirada lo busco y lo veo sentándose con un vaso en sus manos.

Levanta la mirada y lo veo ponerse de pie rápidamente, se inclina sobre su cintura para hacer reverencia.

—Majestad —murmura cuando estoy frente a él

—¿Que haces aquí? —desvia la mirada hacia el grupo de guardaespaldas que estan en las entradas —No puedes dejar sola a Alana

—Ella me concedió el permiso

—¿Significa que no estas aqui en calidad de guardaespaldas? —lo miró atentamente y él me mira a los ojos.

—No —murmura —Estoy aquí para saber de la salud de Karissa.

—¿Por qué? —cruzo mis brazos sobre mi pecho, esta pose pone nervioso a Mika pero Mihail no parpadea, él no baja la mirada, ni la desvía.

—Con todo respeto Majestad pero estoy enamorado de su hija, se que es una princesa y yo... Un simple guardaespaldas pero que la ama con todo el corazón.

Sonrió y si este muchacho me caia bien, ahora me caía mejor, me gustaba la gente que te miraba a los ojos para decirte las cosas, las que no tenian miedo de confesar sus sentimientos, si, mi hija habia elegido muy bien.

—No le veo ningún problema a tu profesión, estas ganando tu dinero dignamente y eso es lo que cuenta —sonrio y me siento, le hago señas para que me imite, al hacerlo aprovechó para aclarar todas mis dudas —¿Qué planes tienes con Karissa?

—Si ella me aceptara, me casaría con ella —asiento y recuerdo las palabras de mi hija.

—Pero vas a casarte —él niega y yo frunzo el ceño, esperaba que no me mintiera.

—No, la princesa Dasha y yo no estamos comprometidos, permitame contarle por que se cree que estamos prometidos.

—Te escucho Mihail y espero no me mientas.

—Le doy mi palabra que no lo haré —escuché atentamente su historia y luego guarde silencio un momento.

—¿Por que no fuiste claro con Karissa?

—La he buscado para explicarle y no he tenido la oportunidad, no podía ignorar la solicitud de Dasha, ella es como una hermana para mi.

—Lo entiendo muy bien Mihail —sonrio por que este muchacho era leal a los suyos, algo muy admirable —Karissa, esta bajo mucho estres, ella por el momento no puede recibir visitas pero te agradezco que estés aquí, consultare al médico cuando puedes pasar.

—¿Ella esta bien? —suspire

—Hoy esta mejor, ella ha estado muy deprimida, sin alimentarse bien, acompañado de noches de insomnio pero confio en Dios que a partir de hoy, ella va a mejorar.

—Estare esperando aqui afuera su majestad, pido de su benevolencia en mantenerme al tanto de su salud.

—No te preocupes, que te mantendré al tanto, debo ir con mi hija —me despedí y con tranquilidad me dirigí a la habitación de mi hija, si le decía que Mihail estaba aqui se iba a desesperar y ella tenia que estar tranquila, sobre todo por el bebé pero sabia que él tendria paciencia y cuando ella pudiera recibir visitas, por supuesto él sería la primera persona que miraría Karissa.

Alana

—¿Donde esta la bebé? —reviso la cuna y está estaba vacía —la enfermera venia entrando y mi corazón saltaba de nervios ¿la dejó sola?

—Majestad, no se preocupe, la niña está con su madre —la observó y me dejó caer en la mecedora, las piernas me temblaban.

—Es una buena noticia —suelto el aire retenido y me pongo de pie —voy a descansar.

—Ella pregunto si usted se le ha acercado a la bebé —me detengo pero no la miró —me pidio que no permitiera que usted se le acercara a la niña por que intento asesinarla

Me giro para verla

—Es mentira —murmuro y la enfermera camina hacia mi, su mirada era indescifrable.

—Olvide decirle que la policia esta abajo esperándola su majestad —abro mas los ojos ante sus palabras ¿la policía me esperaba? —ya le avise a su esposo



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Editado: 02.07.2019

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