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CAPÍTULO 8: ¡Por Favor! ¡No Sigas Caminando!

Esta semana fue extraña. Las cosas se están poniendo muy raras. Pero claro que en cierto modo me gusta como va la cosa. Así que comenzaré desde donde me quedé porque ese fue un día importante.

Bien, ese lunes, empezaba a notar que mi condición física estaba mejorando. Aunque todavía no era un tipo musculoso, sentía que cuando hacía las cosas, ya no me cansaba tanto y mi garganta no ardía mucho. 

Al llegar la noche me quedaba totalmente rendido. Las personas normales duermen, yo caía en coma.

Chicos, se los recomiendo, corran un poco cada mañana y que no les interese quien los vea, es muy divertido y mejorará las cosas con las chicas, no a un corto plazo, pero si en algunas semanas. 

Una mañana mientras corría una chica se quedó mirándome y yo me puse tan rojo que empecé a sudar como no lo había hecho en toda mi vida. Ella sonrió y yo intenté hacer lo mismo, pero tropecé con un poste. La caída fue tan chistosa que hasta ella se rió. Yo me fui muy molesto a seguir corriendo. 

Pero bueno, volviendo al tema, el lunes mientras salía del gimnasio con Victoria. Vi a Tayly, ahí, en el centro comercial donde estaba el gimnasio. Quizá ella hubiera ido a hacer unas compras. Me sentí un poco avergonzado de que pudiera verme. Así que escondí mi mirada.

Luego noté que ella trataba de coger un taxi. Rápidamente le dije a Victoria que nos escondiéramos antes que Tayly nos viera. Ella miraba hacia todos lados, como si no quisiera que la siguieran. Así que con más razón lo hice y le dije a Victoria que si quería podía irse sin mi, y que yo la vería más tarde. 

Pero ella no accedió. Así que los dos nos subimos a un taxi y fuimos persiguiendo a Tayly.

- ¿Por qué perseguimos a esa chica? – preguntó Victoria cuando ya estábamos en el taxi.

- Ella es Tayly, estudia en la U conmigo, bueno no conmigo, sino otra carrera, solo que llevamos algunas clases, juntos…

- ¿Te gusta, cierto? – preguntó Victoria sospechando a donde llevaría toda la plática.

- Sí, quiero saber donde vive.

- Pero no puedes ir a su casa así, sin más. Va a pensar que la sigues, y de hecho, eso estas haciendo!

- ¡Estamos haciendo… Y de hecho, no quiero aparecerme. Solo quiero saber donde vive. Porque hasta ahora solo conozco la casa de su novio.

- ¡Tiene novio? – me reprochó.

- Sí, pero es un “Sin importancia”. Porque sé que ella me quiere, me lo ha hecho saber muchas veces.

- ¿Te lo ha dicho?

- Bueno, no con las palabras exactas, pero lo demuestra...

- Jajajajaj

- Yo se que ella siente algo por mi.

- Si tu lo dices…

Seguimos a Tayly a un lugar extraño, parecía un edificio abandonado, pedimos al taxista que nos dejara una cuadra y media de distancia, que apagara el motor y nos esperase allí. 

Tayly vio a todos lados antes de entrar en ese terreno, en donde había un edificio, que parecía que en algún momento había servido para refugiados de una guerra o algo así. Nosotros la seguimos y vimos que entró. 

El edificio no tenía vidrios en las ventanas. Pero se notaba que había sido habitado porque la pintura era muy vieja y se había descascarado. En un lado de éste, que casi ocupaba una cuadra de largo, había un agujero enorme, parecía que una bala de cañón había impactado con él en tiempos pasados.

Me pregunté que estaba haciendo Tayly en un lugar como éste. Simplemente ella no concordaba con un lugar así. Ella, no podía vivir aquí. Eso fue lo que me dio más curiosidad y a Victoria también. 

Nos metimos con cuidado, y seguimos a Tayly sin que se diera cuenta.

Ella caminó por varios pasadizos hasta llegar al cuarto nivel. En este había un pasadizo que tenía una vista al horizonte. Hacia el campo. Creo que ya entendía porque le gustaba venir a este lugar. Ya casi iba a llegar el crepúsculo y pues seguro ella venía verlo. 

Pero, algo no me cuadraba aquí. Ella podía ir a cualquier otro sitio a verlo, pero escogía este lugar específico para hacerlo ¿Por qué?

Victoria y yo nos escondimos detrás de un muro del pasadizo que llevaba donde estaba Tayly. Ella estaba de espaldas a nosotros. A su lado derecho puras ventanas, desde donde entraba el sol.

Se sentó en el piso, se puso en una postura de yoga, la flor de loto y se puso como en meditación profunda.

Victoria y yo, no sabíamos que hacer, ni yo imaginaba que estaba tratando de hacer, ella. Nos miramos con cara de desconcierto y sólo se escuchaba el sonido de la respiración de Tayly, la cual era muy profunda, en todo el lugar.

De pronto uno de los pies de Victoria resbaló e hizo un ruido que fue inconfundible.

- ¡Quien está allí! – escuchamos que Tayly se levantó y se aproximó hacia donde estábamos nosotros. 

Quise tapar la respiración de Victoria que estaba a mi lado, y de pronto me percaté que no había nadie. Imaginé que Victoria había salido tan rápido de allí que ni la vi. ¿Pero en que momento…



Josemaría Yalán

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En el texto hay: amor

Editado: 16.02.2018

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