Cool Kids

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO 12: Siempre Estaré Esperando Por Ti.

De pronto, mucha pintura verde cayó en nuestros rostros. Desde el escenario, donde estaba el DJ. Victoria abrió la boca, tratando de respirar, se limpió el rostro con sus manos. Cuando vio que el líquido era pintura, sus ojos se abrieron tanto; vio su ropa arruinada y su rostro mostró indignación que se convertía en ira, tan rápido como el fuego al contacto con la pólvora.

Mi ropa también estaba verde. Y brillaba en la oscuridad. En ese momento entendimos por qué todos llevaban ropa, así, ligera.

- ¡Mi ropa! – gritó Victoria.

- Tranquila voy a hablar con los organizadores – yo estaba furioso, iba a gritarles su vida a esas personas. Por un momento mi mente olvidó a Tayly.

Mientras me dirigía al escenario Victoria me siguió. Y de pronto nos cayó pintura azul. Nos enfurecimos más. Todos gritaban eufóricos y saltaban al ritmo de la música. 

Fuimos donde un tipo que estaba al lado del escenario. Se veía totalmente ocupado. Él hablaba con varios chicos y chicas como ordenándoles que era lo siguiente que tenían que hacer.

Gritamos tanto que él se asustó. Nos dijo que en este tipo de fiestas siempre se solía lanzar pintura neón y fluorescente. Nosotros le reclamamos que en la descripción no decía nada y que íbamos a quejarnos. 

“Tranquilos chicos, la pintura sale de la ropa. Sólo tienen que lavarla con agua caliente, hemos tenido cuidado con todo eso, chicos”. Dijo él muy asustado con nuestras amenazas. “Tengo ropa en el backstage que pueden ponerse, para que sigan en la fiesta. Chicos, lamento los inconvenientes. Les ofrecemos bebidas gratis”.

Todo este asunto me había hecho olvidarme que había visto que Tayly estaba en la fiesta, me acordé de ella cuando a lo lejos vi que venía hacía donde estábamos nosotros. Su presencia me distrajo por un momento, y me hizo pensar en lo bella que era. 

Pero al final reaccioné. No estaba seguro si ella nos había visto. Pero por su rostro vi, que venía a ver que estaba sucediendo.

Así que halé del brazo a Victoria y salimos tan rápido del lugar como pude arrastrarla. Tras varias de las disculpas y persuasiones del organizador. Sabía que Tayly había visto a dos jóvenes saliendo apresurados, pero estoy seguro también, que no supo quienes eran. Ya que teníamos pintura por todas partes.

- ¡Hey, para! ¿Qué haces? – me reclamó Victoria mientras la sacaba del lugar sin que volteará hacia atrás.

- Te lo explicaré luego, ahora sólo camina rápido y no voltees hacía atrás.

- Está bien – Victoria casi siempre hacía caso de las cosas que yo le decía, sin discutir, sin preguntar nada; sólo me hacía caso y eso era algo que hacía que yo confiara en ella.

Cuando al fin estuvimos seguros en un taxi, ella se quedó mirándome. No dijo nada, pero con esa mirada yo sabía que ella estaba buscando que yo dijera algo.

- Te saqué de allí porque Tayly iba a encontrarnos en la fiesta.

- !¿Ella estaba allí?¡ – preguntó Victoria con gran desconcierto.

- Sí, venía justo hacía nosotros cuando te saqué de allí.

- ¿Nos vio?

- Creo que no.

- ¿Por qué huimos de ella? – Victoria puso cara de intriga, pero sus ojos eran los mismos que cuando sabes que alguien descubre algún secreto tuyo. No me percaté de su mirada en ese momento, pero sí la recuerdo ahora.

- No quiero que me vea hasta que volvamos a la U – Victoria se veía más aliviada y examinaba mi mirada minuciosamente, pero con sutileza, tratando de evitar que me diera cuenta.

- ¿Por qué no quieres que te vea hasta entonces?

- Quiero sorprenderla cuando comience el semestre. No quiero volver a la universidad siendo un desastre, todavía. Estoy tratando de cambiar para que ella se fije en mi – el rostro de Victoria entristeció, lo noté. Pero no me retracté. 

Aunque Victoria estaba linda, en esta ocasión, Tayly era la chica, que realmente, yo quería. 

- Yo estoy enamorado de Tayly.

- Entiendo… – ella miró por su ventana hacia la ciudad y las luces de los edificios. Sus ojos se hicieron agua, lo pude sentir, a pesar de la oscuridad del taxi.

Vi que una lágrima corrió por su mejilla derecha mientras era iluminada por la luz de la luna. Yo me sentí muy mal por lo que acababa de hacer y me sentí muy culpable. No quería verla llorar, eso era devastador. 

Ella estaba llorando por mi culpa. Sabía que ella sentía algo por mi. Pero yo no podía hacer nada, para hacer que su corazón no sufriera. Ella era una chica buena después de todo. Era mi mejor amiga. Con ella me sentía muy cómodo contándole cosas, cosas que no le he contado a cualquier otro amigo. No quería perder ese vínculo especial que había entre los dos. Si no la tenía a ella. para siempre conmigo, ahí a mi lado. ¿Con quién contaría para poder hablar sobre las cosas que hablo con ella?

Se dibujó en mi rostro una expresión de compasión y puse mi mano izquierda sobre su mano derecha, la cual se hallaba en el asiento, entre nosotros. Ella seguía mirando por la ventana sin decir nada. Y de pronto sentí una fuerza dentro de ella, como si hubiera habido algo que atravesara su cuerpo y yo lo pude sentir en su mano. ¿Quizá un impulso de valor?



Josemaría Yalán

#13368 en Novela romántica
#4735 en Joven Adulto

En el texto hay: amor

Editado: 16.02.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar