Cool Kids

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CAPÍTULO 15: Uno de Nosotros.

Mientras caminábamos por el pasillo recuerdo que la sensación de estar desnudo frente a todos volvió, pero esta vez sentía que no era el único que se sentía así. Porque en la mirada indiferente de Luciana a los demás, pude sentir un rastro de lo que podría llamarse “inseguridad”. Ella no lo hacía notar, pero yo lo pude percibir, mientras ella trataba de caminar como si las demás personas del pasadizo no existieran. Y debo decir que lo hacía muy bien. Steph la alentaba, al hacerlo ella también.

 

Tayly no lo hacía, ella me miraba y sonreía, estaba constantemente tratando de atrasar su paso para poder hablar conmigo.

Cuando llegamos al estacionamiento, Steph preguntó:

- Wona ¿Y dónde están los demás? – miró a todos lados y luego a Luciana. Ella hizo una llamada desde su teléfono y colgó un poco molesta.

- Pucha, Nico no responde… – dijo Luciana lanzando su cartera dentro de su auto, el cual era un hermoso convertible rojo, el cual yo no podría comprar, ni trabajando toda mi vida. Pero cuando lo vi me enamoré de este. Me moría de ganas de conducirlo, inclusive fantasee un poco imaginando que lo hacía.

- ¿Te dijo que iría a su casa o algo, Lu? – preguntó Tayly a Luciana.

- No, no me dijo nada. Y encima apaga el celular! – dijo ella un poco molesta.

- Y ahora quien nos llevará, mi licencia está suspendida por lo de la otra noche, y ni loca me subo a un taxi – dijo Steph.

- Tranquilas chicas, yo puedo manejar. Lu, dame tus llaves – dijo Tayly al ver la desesperación de sus amigas. Yo intervine de inmediato.

- No se preocupen, yo conduzco. Sólo dime donde queda tu casa y las llevo – dije a Tayly quitándole las llaves y subiendo por el lado del conductor. Lo cual le encantó a las chicas y a mí, ya que podría sentir que se sentía manejar a una belleza de auto como ese.

- ¡Gracias Nick, alucina que sin ti, estaríamos perdidas! – dijo Lu, con una voz que pretendía algo más. Tayly le lanzó una mirada asesina.

- Gracias Nick, esta es mi dirección, te la envié al WhatsApp – inmediatamente me llegó un mensaje con un mapa. Lo abrí y mi iPhone empezó a indicarme hacia donde debía dirigirme. Tayly sonrió frente a sus amigas.

- ¡Manya! ¡Ya tienes el WhatsApp de Nick! – dijo Lu sonriendo con un poco de rabia escondida entre sus perfectos dientes. Ella estaba en el asiento del copiloto.

- ¿Hey Nick, pones algo de música? – dijo Steph. 

Yo traté de recordar alguna buena canción y puse uno de mis Playlist y encontré la opción CarPlay, la seleccioné y de pronto unos muy buenos beats empezaron a sonar en el auto y a emocionar a las chicas, Las tres se miraron a los ojos y luego empezaron a gritar. Debo admitir que esta chica había equipado muy bien su auto.

- ¡Nuestra favorita! – gritaron las tres.

Prayer in C – Robin Schulz

La canción Prayer in C comenzó a sonar y mientras yo aceleraba el auto, Tayly y las chicas empezaban a levantarse del asiento y a cantar la canción en el inglés más perfecto que yo haya escuchado.

Así que allí estaba yo con mis lentes de sol, junto a otras tres chicas, conduciendo un hermoso convertible rojo. La chica de quien estaba enamorado cantaba en voz alta junto a su amiga, justo detrás de mí.

“Yeah, you never said a word
You didn't send me no letter
Don't think I could forgive you.

Yeah, See our world is slowly dying
I'm not wasting no more time
Don't think I could believe you.”

Su perfecta sonrisa se mostraba por el retrovisor, sabía que esa sonrisa estaba dedicada a mí. Aunque ella estaba con lentes de sol, podía sentir su mirada sobre mí. Su perfecto cabello volaba con el viento en cámara lenta. En ese momento nada importó más que ella y su felicidad. Y yo fui feliz al verla feliz.

No podía creer que hubiera llegado a este punto. Conducir el auto de Luciana. Ósea, ni en mi fantasía más loca había imaginado esto. Yo en un convertible tan caro, como todo el costo de una carrera en esa universidad. Y con tres hermosas chicas que parecían muñecas andantes. Si estoy soñando, este es el sueño más loco que he tenido.

Cuando llegamos a la casa de Tayly, la cual quedaba en un lugar al cual yo nunca había ido y ni había imaginado entrar nunca. Era un lugar tan exclusivo y las casas de ese lugar eran tan poco convencionales. Estas realmente eran casas de lujo. Mi casa parecería un cuchitril a su lado.

Para llegar a su casa, se tenía que pasar una carretera con puras mansiones y casas de lujo, y justo al final de esta, muy cerca del lago. En la última curva que culminaba el camino. Ahí estaba su casa. Muy bella su casa, como ella.

- Nick, es la de allá – me indicó Tayly tocándome el hombro, cuando vio que Luciana no dejaba de mirarme. 

Sentí que examinó, con la mirada, cada uno de mis músculos. Cada parte de mi cuerpo, inclusive, las partes que no estaban a simple vista. Yo sólo trataba de no sudar

- ¿Nick, por si acaso no eres piloto? – preguntó Luciana, aún examinándome.



Josemaría Yalán

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En el texto hay: amor

Editado: 16.02.2018

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