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CAPÍTULO 17: La Tarde De Cine.

Ella se alejó lentamente aún con los ojos cerrados. Su rostro dejaba ver lo bien que se sentía y esa sensación de pisar nubes, era muy evidente. Abrió los ojos y sonrió.

 

Yo no podía dejar de ver, lo bella que era. Sus labios, aún mojados y rojos por el beso. Sus hermosos ojos, marrón claro, me dejaban verle el alma, a travez de ellos. La piel de su hermoso rostro, bien cuidado. Su hermoso cabello negro como la noche y liso. No dejé de admirarla, en esos pequeños, micro segundos, que ella permaneció frente a mí, con una sonrisa de satisfacción.

“Tayly, te quiero”, dije desde el fondo de mi corazón, tal como lo había hecho cada vez que la veía. Pero esta vez esas palabras se materializaron y se oyeron fuera de mi mente.

Ella agarró mis manos y con un rostro que anhelé ver siempre dijo.

“También te quiero Nick”.

Toqué su rostro y lo acerqué al mío. La besé.

- No sabes cuanto tiempo esperé para poder hacer eso – dije aún con las manos bajo su mandíbula.

- Y no sabes cuantas semanas esperé para que al fin lo hicieras. Así que tuve que hacerlo primero.

Reímos. 

Y aún agarrados de la mano, ella recordó algo que la hizo sufrir, algo que hizo que su rostro cambiara de la infinita alegría a la enorme preocupación.

- ¿Qué sucede? – pregunté.

- Luciana, se molestará con nosotros – era evidente que ella sabía que Luciana quería algo conmigo. Así que no me hice el tonto.

- ¿Y qué?

- ¡No te dará el auto que te prometió! – dijo Tayly muy angustiada, sintiéndose culpable.

Reí por un momento.

- Tayly – dije tomándola del rostro y dirigiendo este hacia mí – No se por qué piensas que me importa un auto más que tú, pero aún si tuviera que elegir entre mil de ellos y tú; obvio te escogería a ti.

Ella se quedó callada y mirándome a los ojos con una gran sonrisa. Ella pudo comprender el amor que tenía hacia ella.

- Gracias Nick – dijo ella, con el corazón en la mano – Si tu hubieras aceptado ese auto, ella te hubiera poseído. Ella hubiera sentido, de alguna forma, que eras de su propiedad y que tenías que hacerle caso, porque ella te habría comprado.

- Eso me temía.

- Pero Nick, te quiero y no se cómo reaccione Rasec ante esto. No quiero que él te haga daño o que te aleje de mis amigos, solo porque fue mi ex.

- Tranquila él nunca podrá hacerme daño, ya no soy un debilucho.

- Lo sé y me encanta – dijo ella tocando mis firmes brazos y acercándose a mi rostro – No quiero que nos separen, ellos pueden llegar a ser muy crueles, si se lo proponen. No quiero que se enteren, quiero que esto sea sólo nuestro.

- Prométeme que cuando todo esto acabe, tú y yo podremos estar, tal como las personas normales.

- Lo prometo Nick – dijo ella besándome tan fuerte como si no fuéramos a vernos en mucho tiempo.

Salimos de esa hermosa habitación y durante el tiempo que pudimos, nos mantuvimos agarrados de la mano. Mientras subíamos por las escaleras que llevaban a la gran sala de la casa. 

Ella se detuvo un momento, justo antes de voltear el pasadizo. Me jaló de la mano y me atrajo hacia ella. Me abrazó y me miró a los ojos. Como queriendo decir algo. Como si me quisiera contar algo íntimo. Pero yo supuse que quería un beso. Así que la besé.

Pero después de este, ella seguía teniendo esa mirada, como cuando alguien quiere confesarte algo. Pero sentí que ella no tenía el valor para hacerlo.

- ¿Sucede algo? – pregunté.

Ella estaba a punto de decirme algo cuando de pronto escuché.

- ¡Hey Nick! – Era la voz de Rasec acercándose, escasamente a unos tres metros – ¿Dónde te perdiste brother?

Yo me encontraba en el vértice de ese pasadizo en forma de L. Rasec estaba acercándose por mi lado izquierdo. Con los nervios a flor de piel, giré mi rostro en dirección a Tayly para saber que era lo que haríamos para que Rasec no la pudiera ver, ya que él se acercaba con grandes zancadas, directo hacia mí.

Pero al girar a mi derecha, lancé una mirada de asombro a ese pasadizo totalmente vacío. Y luego volví a ver a Rasec, pero rápidamente volví a voltear. ¡Qué sucede! ¡Algo está mal aquí! ¿Tayly no estaba allí! 

Estaba hacía unos segundos y ahora había desaparecido, totalmente, de ese pasadizo tan largo que conducía a las escaleras de los niveles inferiores. ¿Dónde se había metido? ¿Estaba viendo bien esta escena? 

Ella no pudo correr tan rápido esos diez metros de pasadizo, sin que Rasec o yo la viéramos. ¿Qué sucede acá?

- ¿Nick? – preguntó Rasec, al tocarme el hombro – ¿Estás bien? ¿Que ves allí? – él – ¿Hey estás listo para ver la película? Todos, te estamos esperando. ¿Has visto a Tayly por allí?



Josemaría Yalán

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En el texto hay: amor

Editado: 16.02.2018

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