Cool Kids

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CAPÍTULO 22: Tiempo de Hacer Lo Justo.

Todos quedaron en silencio. Lo supe, porque las risas y el ruido de el plástico que cubría la caja de los relojes, habían dejado de sonar. Tayly estaba tan aterrada y emocionada, lo note cuando quiso sonreír en pleno beso. Yo estaba con la adrenalina al máximo, estaba dispuesto a defenderla de cualquier mirada hiriente o comentario que pudiera dañarla. Inclusive de cualquier bofetada que Luciana le quisiera aventar. Sí, este era yo, defendiendo a quien amaba.

Entonces escuché pasos. De inmediato e instintivamente me puse al frente. Entonces lo siguiente que vi, me sorprendió grandemente, me confundió y especialmente me desconcertó en sobremanera.

Era Zhia, había dando un paso y sin ver a Luciana nos dijo:

- ¡Chicos, que bueno que estén juntos, hace tiempo que se les notaba!

Eso me sorprendió, pero no fue lo que me desconcertó. Lo que lo hizo, fue la expresión de Luciana. Ella mostraba una sonrisa leve. Inclusive parecía que tenía la misma sorpresa y agrado que Zhia.

- Sí, chicos. Felicidades a los dos – Dijo y se acercó a nosotros.

Rápidamente miré a Rasec. Como tratando de saber si él, había detectado algún pensamiento oculto en ella.

Pero él estaba tan sorprendido como yo. ¡Cuanta falta me hace Josh en esa situación! No te ofendas hermano. ¡Él o Julieta me hubieran advertido si ese abrazo que nos quería ofrecer era falso.

Luciana abrazó primero a Tayly. Yo no dejaba de vigilar sus manos y cualquier parte de su cuerpo que le pudiera hacer daño. Luego se acercó a mí e hizo lo mismo.

Puedo decir que todos estábamos desconcertados, porque todos tenían la misma expresión que Rasec.

Se paró frente a nosotros y miró a los demás como indicando “¿Que esperan? Abrácenlos!”

Miré a Tayly. Ella estaba tan desconcertada como yo. Sus ojos indicaban que no entendía que estaba pasando. Me miró y mientras Steph, Nico y Rasec nos daban sus felicitaciones; sus ojos examinaban muy bien cualquier movimiento por parte de Luciana, ella no dejaba de sonreír como si realmente estuviera feliz con esto.

“¿Que sucede Rasec?” pregunté en mi mente. Él me miró y sacudió la cabeza, en señal que él tampoco entendía.

- Rasec ¿Cómo emparejo esto con mi iPhone? – preguntó Nico, concentrado en el Apple Watch que había sacado de la cajita blanca, que Rasec le entregó.

- ¡Ah! Abre la app del Apple Watch en tu iPhone... Sí, esa – dijo Rasec acercándose a él.

Luciana no quitaba la sonrisa que tenía en su rostro. Tayly y yo no dejábamos de mirarla atentamente. Entonces ella cogió la cajita de su Apple Watch y empezó a abrirla, como todos los demás.

- ¡Ay Rasec, mínimo me habrás traído un Apple Watch Edition! ¿No? – dijo tratando de abrir la cajita con sus uñas, que habían sido recién pintadas. Ella se dirigía hacia el grupo que se había formado al lado de Nico y Rasec, quién les enseñaba como configurar sus relojes.

Miré a Tayly y ella a mí. No sabía que pensar. Pero ella sonrió y yo también lo hice. ¡Éramos al fin libres! ¡Lo sabíamos! ¡No había vuelta atrás y se sentía tan bien!

Chandelier – Jasmine Thompson

Entonces recordé las palabras de Josh, en la carta que hizo que Rasec me entregara en el Ultra.

“Confío en ti. Confía en mí, amigo”

Era cierto, él me dijo que era tiempo y que confiara en él. Seguro él sabía sobre esto y como sucederían las cosas. Entonces él había previsto todo esto. Así que debía confiar en él. Confiar en que “Todo mejoraría”.

Entonces fui con Tayly por mi maleta que estaba al lado de uno de los sillones. Abrí el bolsillo que contenía mucha de la ropa que Rasec había comprado en Miami. “Bro, en ropa nunca se tiene demasiado, y especial si eres alguien importante como nosotros”, dijo él mientras entrábamos a esas tiendas para varones.

Saqué una bolsa de papel que pertenecía a una Apple Store. Y se la entregué a Tayly.

- No era mentira eso de que sí, había uno para ti. Sólo que quería dártelo yo mismo – dije mientras le entregaba la bolsa en donde estaba su Apple Watch.

- Gracias amor – dijo ella.

Cuando estábamos en la tienda con Rasec. Había acordado que el Apple Watch que le daríamos a Tayly, yo lo iba a pagar. Pero que él me haría un préstamo en ese momento. Rasec accedió y escogí un bonito color rosa para Tayly.

A Tayly le encantó su regalo. Recuerdo que lo usó cada día en la U y también fuera. Aunque creo que hubiese escogido otro color, porque a veces ese color rosado no combinaba con la ropa que ella solía llevar. Pero nunca se quejó, siempre lo llevaba con orgullo. Decía que el hecho de que yo se lo haya regalado, lo hacía precioso. A veces solía utilizar esa voz de Smiggle “My Precious”.

El auto que Luciana me iba a regalar, no lo reclamé. Supuse que después del desplante que le hice en frente de todos, no era correcto que se lo pidiera.



Josemaría Yalán

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En el texto hay: amor

Editado: 16.02.2018

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