Cool Kids

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CAPÍTULO 23: Nick Solo.

Recuerdo haber despertado con una llamada por parte de mi padre. Había un silencio perturbador, detrás del sonido de mi teléfono. La Luz entraba a travez de esas cortinas blancas. Aunque no llegaban a la cama donde estaba echado, se reflejaban contra el piso e iluminaban todo el lugar. Reconocí el lugar. Era el departamento de Rasec. Yo estaba en el cuarto que él siempre tenía preparado para mí. Entonces saliendo del letargo que me producía el sueño, hice caso al teléfono y contesté. Era mi padre.

Me puse el celular cerca al oído y esperé que alguien hablara del otro lado. Aunque ya sabía que era él, igual lo hice. Mi padre me había enseñado eso. 

“Siempre espera a que la otra persona hable. Así te enterarás si la llamada es segura y no te están grabando para luego extorsionarnos”. Mi padre siempre pensaba que todos intentaban robarle. Así que tuve que atenerme a sus reglas.

- Hola mi muchacho, veo que aplicas lo que te enseñé – dijo después del silencio inicial.

- Hola papá. Sí, la costumbre.

- Muy bien. Eso te salvará la vida un día, ya verás.

- Sí, lo sé – dije sobrellevando la situación.

- Bueno, te llamaba porque ha pasado un tiempo y tú no me llamabas. ¿Te acuerdas que íbamos a ir a acampar al bosque?

- Sí, lo recuerdo. Lo siento, he estado un poco ocupado con algunas cosas de la U.

- Está bien hijo. Hey, y ¿Qué tal? ¿Ah? ¿Te ligó la chica de la que me hablaste?

- Sí, lamento no habértela presentado hasta ahora.

- ¡Ese mi muchacho! ¡Todo un tigre como su padre! – rió.

No quise responder a eso, porque era ridículo y la llaga todavía estaba abierta. Él lo notó porque dejó de reír.

- Entonces que te parece si invitas a tu chica.

- Tayly, papá.

- Tayly. Y yo llevo a Sharon y hacemos una bonita actividad los cuatro, el próximo fin de semana, para conocernos mejor.

- No se, papá. Ya casi es final de semestre y hemos estado estudiando mucho para los exámenes finales.

- Por eso hijo, para que se relajen, llegarán estresados a este, si no distraen la mente un poco – parecía que mi padre realmente anhelaba esa acampada. Así que no me resistí más.

- Está bien, pero primero tengo que ver si sus padres le dan permiso – estaba pensando en que tal vez ella no querría ir.

- Sí, pregúntales y me avisas. Diles también, que quiero conocerlos.

- Está bien, papá – sabía que le gustaba que lo llamara así.

- Chau hijo. Y no olvides llamarme.

- Hasta luego.

Colgué y vi la hora en mi iPhone. ¡Ya eran las ocho de la mañana! ¡Había acordado verme con Tayly a las nueve! Debía alistarme muy rápido. Ella vendría a recogerme a las ocho y cuarenta. Me pareció raro ver la puerta de mi habitación abierta. Yo la había dejado cerrada. Pero supuse que me había confundido.

Like a Stone – Audioslave

Me levanté de la cama, me duché super rápido y me puse la ropa extra que había traído la noche pasada. Me puse una camisa blanca, un jean azul, un saco entre marrón y plomo. Unas zapatillas, mis lentes de sol que reflejaban un color azul y por supuesto mi cabello bien arreglado.

Salí de la habitación y me sorprendió no escuchar ningún ruido. Ni siquiera un ronquido por parte de Rasec. Avancé hasta la puerta, vi mi Apple Watch, eran las ocho con treinta y siete.

De pronto, sentí como si debería revisar el cuarto de Rasec. Así que crucé la sala y vi por la ventana, revisando con la mirada la base del edificio, por si el auto de Tayly estaba estacionado; sólo para no hacer esperar demasiado a Tayly, pero no, no estaba. Entonces caminé por el pasadizo que llevaba a ese cuarto que estaba a la derecha. La puerta estaba abierta también.

Entré y no encontré a nadie, pero la cama estaba desarreglada. Las sábanas estaban en el piso, pero muy cerca de su closet, el cual estaba abierto.

Había algunos colgadores de ropa en la cama y algunas de sus camisas estaban en el piso. Como si hubiera salido muy a prisa y hubiera cogido la ropa que podía.

“Seguro sus padres lo llamaron”, dije en mi fuero interno. “Por eso no pudo avisarme”. Pero bueno, ya eran las ocho con cuarenta y dos.

Salí del departamento, suponiendo que Tayly estaba esperándome abajo. 

Mientras bajaba en el ascensor, me preguntaba si alguna vez, yo, había hecho algo así con mis amigos. Irme sin avisarles.

Bueno, realmente yo no había tenido muchos amigos. Creo que recuerdo a algunos en el colegio. Realmente no eran mis amigos, sino compañeros. La mayor parte del tiempo andaba saltando de amistad en amistad y conocía a todos. Pero con ninguno de ellos había logrado formar algo así, como lo que había logrado con Rasec o con Josh. Pero, de hecho que siempre les había informado cuando me iba, o a dónde iba.

Las puertas del ascensor se abrieron y salí de este, con la esperanza de ver el auto rojo de inmediato. Pero este no estaba. Me quedé muy confundido al ver el reloj, ya que Tayly siempre había sido muy puntual.



Josemaría Yalán

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En el texto hay: amor

Editado: 16.02.2018

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