Cool Kids

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO 26: El Falso Final.

- ¡Vamos Rasec, no juegues así! – reí casi a carcajadas – ¿Crees que si yo tuviera un don, no me habría dado cuenta ya? Que yo sepa, yo no he flotado nunca, ni he leído tu mente, tampoco he atravesado cosas nunca! ¡Nunca he presentido si alguien me quería hacer daño o era bueno y menos he detenido el tiempo! ¡Nunca! ¡Basta de tonterías y comencemos a jugar! ¡Creo que ya quemaste! – traté de bromear.

Love Generation – Bob Sinclar

Pero por más risas que me causara, el rostro de Rasec no se inmutaba. Seguía con esa expresión de sinceridad.

- Nick, no estoy bromeando – respondió una vez que hube acabado.

Nunca lo había visto hablar más en serio, en todo el tiempo que lo conocía. Ni siquiera cuando me dijo lo de su don en el Ultra. Y entonces mi estómago se comprimió un poco, sentí un poco de nervios y a la vez miedo. ¡Pero no sabía por qué!

- ¿Estás hablando no, hermano?

- Estoy hablando en serio, Nick – cuando Rasec me llamaba por mi nombre, las cosas iban muy en serio.

Entonces miré al vacío y me toqué el estómago. Y a mi mente sólo venían preguntas ¿Qué? ¿Cómo? ¿Pero si yo no tengo nada especial? 

- Cuando estuviste en coma empezaste a brillar mucho, cuando hablé contigo. Pensamos que era el sol que te iluminaba esa tarde, pero Victoria cerró las persianas y lo notamos. Fue justo el momento en que ya no te pude oír dentro de mi mente, cuando empezaste a hacerlo.

Me llevé las manos a la cabeza, tratando de entender y poder recordar que había pasado en ese momento.

- ¿Recuerdas algo de lo que pasó mientras estuviste en coma? – me preguntó.

- Recuerdo muy pocas cosas. Recuerdo sentir que mi cuerpo no se movía y me desesperaba. Recuerdo que les hablaba y no me escuchaban. Pero recuerdo algo más – Rasec empezó a escuchar más atentamente – Bueno, no es como un recuerdo, es un sueño que tuve luego de despertar.

- ¿Y qué viste? – me preguntó él, emocionado.

- ¿Tayly y Victoria tuvieron una pelea?

- No lo creo, se vieron pocas veces, según tengo entendido.

- Vi que rompieron el techo del lugar.

- ¡Wow! No creo que eso haya sido real. Lo hubiéramos notado.

- Luego vi que tú entraste. ¿Viniste esa vez con Samantha? – pregunté.

- ¡Sí! ¡Eso fue real! – él seguía muy emocionado, incluso más que yo.

- Recuerdo que hablamos por medio de tu don. Porque me sentía asustado por no poder moverme y que tampoco nadie me escuchara, pero llegaste tú y al fin alguien me escuchó. Lograste calmarme mucho.

- Sí, eso sí pasó.

- Luego sentí como si mi cuerpo se fuera alejando de mí. Era yo, pero mi cuerpo seguía echado en la cama de la habitación. Pero mi espíritu flotaba y apareció en el lago.

- ¡Wow! ¡Wow! ¡Paremos allí! No sé si pueda ser la clave. ¿Recuerdas algo más sobre ese momento? ¿En donde estaba parado yo? Ó ¿Qué dijimos?

- Tú estabas a mi derecha, Samantha, detrás de ti; Tayly estaba a mi izquierda y Victoria me veía desde la izquierda, pero desde una parte más alejada.

- Ok. Continúa – dijo, comprobando su memoria.

- Recuerdo que alguien habló, creo que fue tu novia.

- ¿Qué dijo?

- “Su rostro está brillando”, creo que dijo eso.

- Sí, si lo dijo. El sol sólo iluminaba el resto de tu cuerpo, pero tu rostro empezó a brillar y Victoria cerró las persianas y notamos que ¡Todo tu cuerpo brillaba! Y fue allí que la máquina empezó a dar un pitido, como si hubieras muerto y los doctores vinieron corriendo. Le ordené a Victoria que abriera las persianas para que ellos no notaran el brillo.

- Yo no recuerdo nada de eso, más bien recuerdo haber estado en el lago, justo en el lugar en donde cayó el rayo. Luego recuerdo haber pensado en – Y entonces me quedé ensimismado. ¡Claro! ¡Quizá podía ser eso! ¡Quizá en el momento en el que estaba brillando, fue cuando fui al lago y a mi casa!

- ¿Cómo que fuiste a tu casa y al lago?

- ¡No se, sólo lo pensé y aparecí primero en el lago y luego en mi casa!

Él se quedó callado, pero su rostro mostraba una gran emoción.

- ¡Inténtalo! ¡Quizá también te puedes teletransportar! ¡Como Samantha! – Veía la emoción en su rostro y esta no era diferente a la de un niño, al recibir un regalo esperado en Navidad.

Entonces me levanté, respiré hondo, salté un poco y me puse en una posición, como de sumo japonés, sólo que con las manos a los laterales de mi rostro. Y pensé en mi habitación con mucha fuerza. Pasaron varios segundos en silencio hasta que Rasec explotó de risa.

- ¿De qué te ríes? – pregunté con cara de pocos amigos.

- ¡Es que la posición en que te pusiste! – se puso rojo de tanto que se reía – ¿No pudiste parecer más ridículo? – soltó otra carcajada y al fin respiró hondo y se calmó.



Josemaría Yalán

#13511 en Novela romántica
#4806 en Joven Adulto

En el texto hay: amor

Editado: 16.02.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar