Cool Kids

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CAPÍTULO 26: Plus.

Tayly:

I Don’t Wanna Love Somebody Else – A Great Big World

Los vi allí a los dos. Él la besó y mi mundo se vino abajo. Se que no me debía doler, porque habíamos prometido implícitamente que no nos afectaría. Pero no podía evitarlo, las lágrimas caían por mi rostro, como si de una fuente, se tratara; al recordar que tuve miedo de volver a hablar con Nick y decirle que quería volver con él. Se lo iba a decir esta noche, después de animarme con el beso que nos dimos.

Corrí porque no soportaba ver más esto. Corrí fuera de la fiesta. Corrí fuera de mi vida. Y odie todo. Y en ese momento, no sentí la luz dentro mío y tampoco pude elevarme y flotar a donde sea. Quería irme a casa. Traté pero no pude. Y lloré más.

Miré atrás y de la fiesta, dos personas salían corriendo detrás de mí. Eran Josh y Julieta. 

Sabía que venían a apoyarme y calmarme pero no me sentía bien como para hablar con ellos. Y me alejé y corrí hacia afuera del lugar. Hacia la calle.

Por mi mente pasaban todos los momentos que Nick y yo habíamos pasado juntos, todos nuestros besos, todos nuestras caricias y cada vez que sonreíamos.

Todas las veces en las que nos habíamos divertido, todos los regalos, todos los abrazos, todas las veces en las que veía su rostro, esperándome en la sala de mi casa. Todas las veces que veíamos el horizonte desde el sillón de mi casa, todas las canciones que nos dedicamos. Todo eso, ahora no significaba nada. Me detuve y caí al suelo. No podía más. Ya no podía seguir en pie. Giré mi rostro para ver detrás de mí. Josh y Julieta estaba allí a media cuadra de distancia. Corriendo hacia mí.

El rostro de Nick y frases en mi mente que decían:

“Oh, pensé que podía cambiarte
Pensé que seríamos la historia más fabulosa
que pudiera contar.

Se que es tiempo de decirte que todo ha terminado,
Pero no quiero amar a nadie más...”

 

Los amores más dulces, son los que más duelen cuando se van.

 

 

Josh:

Bitter Sweet Symphony – The Verve

Miré a Julieta, ella estaba muy preocupada por Tayly. La había visto tantas veces, preocupada por otros. Julieta tenía siempre esa caridad por los demás. Me preocupaba algunas veces, que ella sufría por los que sufrían y a veces, cómo en esta ocasión, la amaba más. Eso me decía que iba a ser una buena madre. Y más que eso, una buena esposa. Y era en momentos como estos, en los que mi decisión se reforzaba. Ella era la indicada.

Tayly se nos había adelantado como media cuadra. Y cuando Julieta la vio caer me miró desesperada y por un segundo se quedó callada, viendo al vacío y luego me miró a los ojos. Su mirada lucía más preocupada que antes, o quizá era esa tenue luz de faro de calle, que me confundía.

- Amor, algo anda mal – Dijo ella mientras miraba al vacío por segundos y luego miraba en todas direcciones y luego hacia Tayly.

Entonces corrimos hacia donde estaba Tayly sentada en el piso, llorando. Ella estaba sentada sobre la vereda, llorando, como lo haría una niñita de ocho años. Esa parte de la cuadra estaba poco iluminada y sólo distinguíamos la sombra de Tayly, sollozando. Mi corazón se enterneció por ella. Sabía que esto iba a terminar así. Pero yo esperaba que no le afectara tanto a Tayly. Me sentía alegre por Victoria y Nick, pero también me hacía sentir mal, que Tayly hubiera terminado así.

Por un momento un recuerdo fugaz pasó por mi mente. El recuerdo de mi mismo llorando cuando los cazadores se llevaron a Julieta e intentaron asesinarla, hacía mucho tiempo.

Entonces fue allí que reconocí esa camioneta Van negra, a nuestra derecha. Vi cómo la puerta se abrió. Cuando Julieta que se hallaba a unos pasos más adelante de mí, pasaba por allí.

La adrenalina recorrió mi cuerpo en una fracción de segundo y corrí a abrazar a Julieta. Cuando un hombre vestido con un chaleco blanco salió de adentro, dispuesto a golpearla.

La abracé y di una patada al hombre que estaba ya saliendo, lo cual hizo que él fuera derribado hacia adentro de la Van.

Julieta me miró asustada. Sus ojos reflejaban desconcierto y volvieron a mirar hacia dentro de la Van.

Me apresuré a detener el tiempo. Los autos que transitaban por allí, se detuvieron; los sollozo que escuchábamos por parte de Tayly se detuvieron.

Pero para mi sorpresa nuevamente, un hombre más adulto que el anterior, y una mujer de aproximadamente cuarenta años. Salieron de la Van y se dirigieron hacia nosotros. Ellos también iban vestido con ese traje de exoesqueleto blanco, que protegía su tronco.

Supe que el detener el tiempo no solucionaría nada, porque ellos seguían vestidos con ese traje protector que los hacía inmunes a mi don. Así que dejé que el tiempo continuara. Mientras decidía hacia donde correr con Julieta. Sabía que si continuábamos por donde habíamos estado yendo, encontrarían a Tayly también; por otro lado, si volvíamos en nuestros pasos, los cazadores hallarían a Victoria, Rasec, Samantha y Nick dentro de la fiesta. Eso era peor.



Josemaría Yalán

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En el texto hay: amor

Editado: 16.02.2018

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