Cool Kids

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO 28: Luz en La Oscuridad.

No le tenía miedo a la muerte. Sino que era cómo la primera vez que aprendí a levitar, se sentía como esa ocasión, en la que sabía que me caería, pero que estaba dispuesta a sentir el dolor, con tal de sentir el aire corriendo en mi rostro. Con tal de sentirme libre.

De pronto, vi como todo mi cuerpo empezó a brillar. Y el cuerpo de Victoria también brillaba. Entonces sentí de nuevo, ese fuego en el pecho. Ese fuego que no quemaba. Ese fuego que me hacía sentir tan bien, tan amada, tan libre. Oh gracias Padre.

Lo sentí, de nuevo, dentro de mí. Era esa sensación. No lo podía creer. Pensé que no la volvería a sentir. Pero sucedió y estaba feliz de que estuviera allí, de nuevo.

Giré mi cuerpo faltando diez metros, y floté nuevamente. Lo hice. No lo podía creer, floté faltando unos pocos metros antes de morir. 

Al tocar el piso, inmediatamente toqué las manos de Samantha, mientras veía que una gran cantidad de agua venía hacia nosotras. No podía moverme y poco a poco todo se desvanecía en mi vista. Pero sentí como Samantha nos transportó arriba nuevamente. Y luego una presión en el pecho de todos, incluso en el mío.

 

Josh:

Una presión en mi pecho, similar a la que sentimos cuando Nick sufrió el accidente, me despertó. No podía ver nada, por los sacos que teníamos en la cabeza. No habían cubierto el rostro, con unos sacos negros.

Pero sabía que seguíamos dentro de la camioneta, en el avión, porque escuchaba las turbinas.

Traté de buscar las manos de Julieta, a pesar de que yo estaba esposado. Me calmé al sentirlas. Podría reconocer sus manos en cualquier lugar. Eran suaves y tersas. Llevaban el anillo que le regalé. Y recordé que faltaban pocos días para nuestro sellamiento. Así que no podía rendirme aquí, no podíamos morir aquí. Teníamos que escapar.

- ¿También lo sientes, amor? – me preguntó Julieta. Su voz me tranquilizó.

- Sí, ¿Crees que quizá Tayly? – pregunté.

- Espero que no, se siente diferente a lo de Nick – me dijo ella en voz baja, pero podía sentir su miedo.

- ¡Ya cállense, ustedes dos! – gritó Iric.

Agarré las manos de Julieta. Estaban frías, yo sabía que eso le pasaba cuando estaba nerviosa.

- ¿Que pasa Seth? – preguntó Nayra. Escuchamos pasos avanzando hacia la parte trasera de la camioneta.

- Es que me duele el pecho, mamá – respondió Seth en voz baja.

- Sí, también lo siento, pero no me duele mucho. ¿Quieres un poco de agua?

- Sí, por favor.

- ¿Iric, puedes venir? – llamó la mujer.

<Josh, estamos justo detrás del avión, en el helicóptero drone. El avión está sobre el Océano Índico>. Había escuchado esa voz tantas veces en mi mente que la reconocí de inmediato. Era mi hermana, Mae.

<Nos tienen encerrados, nos han vendado los ojos. Estamos dentro de una van negra, dentro del avión. Ellos evitan que tenga cualquier contacto con el avión. Pero creo que uno de los cazadores bajará de la Van, él está sin el traje protector, así que creo que podré hacer que el avión se detenga>. Respondí

<Bien, avísame en cuanto suceda> Dejé de escuchar esa voz en mi mente. Y puse más atención a lo que estaban murmurando Iric y Nayra.

Al parecer Seth sentía ese dolor en el pecho aún. Yo podía sentirlo todavía, pero no era algo tan malo. Pero Seth dijo que sentía como un vértigo. Cómo si se estuviera cayendo.

Recuerdo esa primera conversación con Seth, la primera vez que nos capturaron. Su madre Nayra había sido convencida y engañada por los cazadores. Nayra se unió a las filas de los cazadores y había arrastrado a su hijo, Seth, con ella. Cuando hablé con él, él no tenía la mínima idea de porque hacía esto. Según ellos, trataban de encontrar la forma de hacer que todos tuvieran dones, o que los recuperaran.

Pero yo sabía que estaban muy equivocados. No sabían realmente la verdadera razón, por la que nos llevaban con su jefe. Todos habían sido engañados.

- Vamos, te daré de beber un poco de agua – dijo Nayra. A veces me ponía a pensar que era injusto que los engañaran así. Pero cuando quería explicarles, ellos no me dejaban. Rechazaban en absoluto mis palabras. 

Stronger – Clean Bandit

Se escuchó el sonido de la puerta abriéndose. Sabía que ésta era mi oportunidad. Sabía que sería ahora o nunca. Entonces apreté la mano de Julieta y susurré: 

- Carpe Diem.

De inmediato, me levanté lo más rápido que pude y me impulsé con las piernas, hacia afuera de la camioneta.

Mientras salía impulsado hacia afuera, me llevé conmigo a dos personas. Lo supe, porque al caer, sentí caer sobre dos cuerpos. Luego di tumbos por el piso del avión.



Josemaría Yalán

#13339 en Novela romántica
#4724 en Joven Adulto

En el texto hay: amor

Editado: 16.02.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar