Corazón Prohibido

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Capítulo 15

Sebastián

—¿Puedes escucharme? ¿Estás bien? — cuestionó una voz femenina.

El aroma a alcohol me ayudó a reaccionar un poco a pesar de tener la vista borrosa. Poco a poco fui abriendo los ojos y pude distinguir que me encontraba en mi habitación.

¿Qué habrá pasado? No recordaba lo sucedido solamente tenía conocimiento de la pequeña discusión que tuve con papá por haber salido con Jonathan. Trato de moverme, pero sentí un mareo impidiéndomelo.

—Debes de descansar— volvió a decir la mujer.

Su voz me era familiar.

Mis sentidos no me ayudaban a reaccionar rápido. Así que, lo único que hice fue descansar como la mujer me indico, no volví a hacer un intentó de levantarme de la cama ya que, no tenia ni la menor idea sobre lo sucedido.

—¿Recuerdas lo que paso? — volvió a preguntar la mujer.

Sólo moví la cabeza para dar mi respuesta mi negativa. No podía responder a aquella pregunta sin tener ni la menor idea, ya que, creía que estaba en el living peleando con papá, sin embargo, el panorama era distinto.

—¿Te duele la cabeza o alguna parte del cuerpo? — me preguntó César, mientras entraba salvajemente a mi habitación.

Ahora lo entiendo. Se trataba de Jennifer y Mauricio, quienes habían venido ayudarme, aunque me intrigaba saber el por qué vinieron hasta mi casa. Por otro lado, César recibió por parte de su mamá un ligero regaño por haber entrado a mi habitación.

—Me duele un poco la cabeza— comenté.

—Iré por hielo— replicó César.

Observó que Jennifer se quedó con las palabras en la boca y no pudo seguir regañando a su hijo.

—Nos has dado un susto, Sebastián— dijo Jennifer, mientras se sentaba a mi lado—, seguramente tuviste otro ataque nervioso. No te juzgo, ¿Quién no se pondría así? Sólo quiero entender el motivo de Daniel para herirte.

Me quedé con la mirada perdida analizando ambos sucesos que tuve; en primer lugar, recuerdo tener una discusión con papá por una salida al café y el segundo consistía en una discusión por haber sido novio de Jonathan, entonces ¿Qué había pasado? Una confusión me invadía y no lograba captar lo acontecido.

—¿Qué me sucedió? — pregunté atónito.

Quería saber lo que me paso realmente.

Temía que haya cometido una locura por estar locamente enamorado de Jonathan Ross Collins. Él había sido mi primer amor que tuve y tenerlo a mi lado fue lo mejor que me pudo haber pasado a pesar de recibir criticas negativas por parte de mis compañeros de clase y principalmente por Mónica Pérez, una muchacha dedicada a hacer un mal a aquel amor que no sea correspondido; en fin, cuando estaba a lado de Jonathan mis problemas desaparecían porque siempre estaría a mi lado en las buenas y malas.

—Tuviste un desmayo— respondió Jennifer seriamente.

Solté un suspiro de alivio.

—Creía que termine cayendo de la ventana. Debió ser solamente un sueño— comenté.

Por la expresión facial de Jenifer pude deducir que no me equivocaba en lo absoluto.

La burbuja donde creía que era feliz término por reventarse, mis papás estuvieron mintiéndome después de haberse separado, lo cual no entiendo el motivo de sus engaños hacia mi persona ¿nunca pensaron que lo sabría? Posiblemente no ya que, mi papá evitaba mis salidas con Jonathan para no revivir mi pasado y no lograra recordar nada.

Iba juntando cada pieza en su lugar haciéndolas encajar en el rompecabezas creado.

Ahora todo tenía sentido la conversación con César y mi primera cita con Jonathan ¿Por qué no pude darme cuenta? Sólo mantenida pequeños fragmentos de mis memorias a lado de Ross que estuvieron bloqueados temporalmente debido a que, después del accidente tuve que acudir con una psicóloga para tener una ayuda especializada con el fin de recuperar parte de mi vida. Las sesiones que tuve causaron que mi mente fuera creando un método para suprimir mis recuerdos con él en mi cabeza fueron para no revivir constantemente el tormento que pasé cuando mis papás estuvieron casados y el día que morí.

Santa Ramona, ¿Qué pasaron estos años? Estuve viviendo la vida de otra persona creada por mis papás.

—Regresé con el hielo— dijo César, mientras sostenía una pequeña bolsa.



Gabriela Betancourt

Editado: 16.11.2019

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