Corazón Prohibido

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Capítulo 38

* * *

Jonathan

En toda familia hay discordias por diferentes opiniones, educación dada o inclusive aceptación de las decisiones de los hijos, las cuales no cumplían con un estándar aceptado para la sociedad; para mí no era novedad el enfrentamiento con César debido a que, en el pasado hemos peleado terriblemente por alguna pendejada, y en esta ocasión Ferrer cruzo el límite establecido en mi paciencia.

            Desconocía que ocurría en la cabeza de Ferrer porque aparentaba no acatar cada orden dada, y terminaba dejándose llevar por los comentarios hechos de las personas de su alrededor. En esta noche no fue la excepción provoco una discusión con Jeannette Curie, quien se encargaba de redactar las noticias que Rachel subía a su blog, por lo tanto, tendrán material exclusive para jodernos la existencia unos días.

            Me recargue sobre el asiento trasero de aquella patrulla. Miraba a mi alrededor sin palabras; todo había sucedido tan rápido que no puedo procesar toda la información desde los golpes con César hasta la bofetada dada a Sebastián, mi corazón se detuvo con simplemente pensar en el daño que hice.

            Cubrí mi rostro por la gran estupidez cometida. Gracias a mi impulso de idiotez como diría Cosmo —un padrino mágico—, no estaría mal en estos momentos ser Timmy Turner y pedir deseos para borrar todo el incidente, así evitaría el regaño de mis padres y la herida con Sebastián.

            Carajo, yo mismo me até la soga al cuello. Por mi culpa todas las mentiras saldrán a la luz sin el consentimiento previo de Sebastián, y nuevamente terminaremos separados como si nada de esto sucedería.

            Por otro lado, me esperaba una bronca legal por los daños hechos hacia César ya que, escuche una conversación de mi nana con Jennifer, la cual hablaba sobre las consecuencias legales que tendrían toda persona que levantara rumores falsos acerca de mi primo, sin embargo, no me preocuparía en lo absoluto mi padre pagaría una suma de dinero para callar aquella parte de la familia.

            Deseaba estar presente cuando el plan creado por César quedará arruinado debido al dinero que me hacía obtener un poder superior ante cualquier persona, me permitía controlar todo a mi favor.           

            El coche patrulla se detuvo en una estación. Puedo mirar a través de la ventana como entraban personas esposadas y otras saliendo acompañadas por algún familiar o pareja; nunca antes me habían detenido de esta manera, por lo que, puedo opinar que no es una experiencia placentera, pero, siempre me he cuestionado ¿Por qué César amaba ser detenido? No tenía nada de felicidad y cómodo.

            Tragó saliva antes de bajar.

            Mientras caminaba hacia la entrada iba custodiado por dos oficiales. Me hicieron coger asiento de una manera brusca en la espera de llenar un formulario referente al delito cometido.

            «Bien, debo idear las palabras adecuado para mentirle a padre y salir victorioso de esto»

—Me gusta el reloj que traes puesto —comentó un hombre que rondaba entre los treinta y cinco a cuarenta años, su apariencia puedo deducir que era desaseada—. Pero, lo curioso aquí, y es que ¿Qué hace un niño rico por estos rumbos? ¿Acaso papi no pago?

            Apreté los dientes.

—¿Cómo lo sabe? ¬—cuestioné atónito

            El hombre rio.

—Tu apariencia lo dice todo —mencionó—. Se observa que vives la vida al máximo, gastas dinero en cosas inútiles, tienes una novia operada y tus papás no te ponen atención.

            ¿Por qué la sociedad tenía aquel estereotipo? Toda persona creía que me rodeaba de mujeres operadas, bueno literalmente si me rodeaban ese tipo de mujeres que no pueden aceptarse tal y como son, sin embargo, no gozaba de una novia sino de un novio.

—Has dado en el blanco —murmuré

—Dime, ¿Por qué estás aquí? —pregunto el hombre



Gabriela Betancourt

Editado: 16.11.2019

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