Corazón Prohibido

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Capítulo 45

***

Jonathan

Abrochó los botones de mi camisa blanca. 

Me miro al espejo notando que lucía como un mapache  —mi animal favorito —,no le importancia porque puedo utilizar un poco de maquillaje, así cubriría la consecuencia de no haber dormido lo suficiente.

Comprendía que los productos son exclusivos de las mujeres para algunas personas, pero ¿han pensando que los productos no tienen género? En lo personal, me gustaba usar estos cosméticos cuando debía asistir a fiestas, reuniones y salidas con mis amigos. 

La noche anterior fue complicado conciliar mi sueño sabiendo la situación que enfrentaría cuando esté declarando los verdaderos hechos en el centro comercial mi abuelo comenzará a joderme mi existencia desde el primer instante que noté el plan ideado.

No era sencillo engañar a un hombre que llevaba años dedicándose a los  secuestros exprés cuando las personas no eran movibles como peones en su tablero de ajedrez o en el caso de ser útiles termina enviandolos a un calabozo con una ubicación desconocida. 

Me asombraba el lado oscuro de Los Ross esperaba lo cliché en mi abuelo que consistía en: evasión de impuestos, empresas fantasmas y maquillar los informes financieros sino resulto una parte relacionada con la privación de los derechos humanos de las personas que fueron sus víctimas. 

Probablemente mi abuelo tenga un as bajo su manga en cualquier error que incumpla en el estrado o mantenga un plan malévolo hacia César, quien aparentemente inició la pelea a golpes. Ambos contribuimos en aumentar la magnitud del problema creado en la cita doble si uno de los dos hubiera pensado con la cabeza fría nada de esto pasaría.

Por fortuna dejé a un lado mi egoismo pensando en las consecuencias que tendría César si mencionaba su adicción y tuve una conversación telefónica con Jeannette para informarle el movimiento de la jugada que haríamos. Ella, estuvo de acuerdo en evitar un daño irreparable.

 —¿Estás preparado?  —preguntó Clarisa, mientras abría la puerta

Clarisa abandonó las vestimentas de criada para lucir un vestido negro formal, el cual llegaba debajo de su rodilla combinándolo con unas zapatillas de tacón del mismo color y su cabello se veía arreglado.

  Ella cambió drásticamente con las ropas que padre le compró el día de ayer. Se veía hermosa y no tenía las palabras adecuadas para describirla; sentía una felicidad del cambio de vida que tendrá cuando termine el juicio sin importar el drama que hará mi abuelo.

 —Madre, te ves encantadora en esta mañana  —comenté

Pude notar una sonrisa en su rostro. 

 —Saldré del infierno que estuve viviendo —dijo—.Deseo que el plan se cumpla como Christian lo menciono.

Abracé a madre. 

Me hubiera gustado demostrar más afecto hacia Clarisa desde que era un niño porque merecía toda mi atención por haber soportado tanto maltrato estos veinte años, además de soportar el mal genio de Hannah con sus insultos y desprecio que hacía. 

  Nunca pude tener gestos cariñosos hacia Clarisa porque Hannah me prohibió abrazarla, llevarla de compras y acompañarla a comer en la misma mesa. Las restricciones que tenía van desapareciendo gracias a padre, quien ideado un plan de fuga.

 —¿No olvidan nada?  —preguntó padre —.Recuerden que no regresaremos a esta casa.

Clarisa hizo una mueca de preocupación.

 —¿Qué pasará con Hannah? —cuestionó 

  —No debes preocuparte por ella —replicó padre—. Nuestra acta de matrimonio tiene fecha de vigencia de diez años y hace dos días se acaba de vencer. No hice una renovación porque previamente decidí enviar a Hannah de viaje con todos los gastos pagados para distraerla.

Un detalle curioso de las actas de matrimonio comúnmente no existía una fecha de vigencia sino se resolvía con una demanda de divorcio, sin embargo, conociendo a mi abuelo sobornaba a los encargados del registro civil para que modifiquen la documentación fijando una fecha de vencimiento en dado caso que la pareja o mejor dicho la familia decidiera romper el contrato matrimonial establecido.

Una estrategia planeada adecuadamente para no cometer fallos en las decisiones tomadas en su momento.

 —Buen plan —comentó Clarisa

 —Vale, debemos irnos sino llegaremos tarde —replicó padre



Gabriela Betancourt

Editado: 14.02.2020

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