Corazones Enlazados

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PRÓLOGO

Septiembre 30, 2015.

Me encontraba inquietante y debo decir que muy estresada. ¿La razón?, mi vuelo salía en una hora y aun me encontraba en casa, me daría un colapso mental si mi madre no se apuraba para irnos lo más rápido posible.

Yo aquí en la planta baja sufriendo, pensando que tal vez el vuelo decida ser adelanto o vaya a saber usted que otras cosas puedan surgir; mientras que mi madre se encontraba en su habitación "poniéndose bella"—, palabras de ella, no mías— algo que odio mas que la comida china era esto, esperar. Me sacaba totalmente de quicio, si tan solo no hubiera implorando por acompañarme al aeropuerto juro por Dios que ya me encontraría en mi asiento de primera clase.

Justo en ese momento, el taconeo de sus zapatos me saca de mi molestia, alzo la vista y la encuentro en el último peldaño de la escalera y al visualizar su atuendo quedo totalmente con la boca abierta

Llevaba un vestido ceñido hasta un poco mas abajo de las rodillas color crema brillante con una chaqueta manga corta del mismo tono, combinando todo esto con unos zapatos de tacón bajo dorados.

Creo que mi madre piensa que ira a alguna entrevista o estará en una alfombra roja ¿Porqué quién en su sano juicio se viste de esa manera para ir a un simple aeropuerto?

 Pues, solo ella

Se ve hermosa, no le quito crédito, pero creo que su atuendo es mucho. Es tiempo desperdiciado, no entiendo tanta elegancia 

—¿Cómo me veo?— Cuestiona, batiendo su cabello que cae en pequeñas ondas hasta sus hombros.

—Hermosa mamá, pero debemos darnos prisa o llegaremos tarde—suspiro, encaminándome a la puerta principal donde un taxi lleva esperando mas de cuarenta y cinco minutos

¡La tarifa nos sacará un ojo de la cara!

Cuando ya hemos abordado el taxi, nos sumimos en un sepulcral silencio. Mi madre solo se encarga de ver por la ventana mientras que yo solo rezo mentalmente para llegar a tiempo sin que haya improvistos.

Cruzo los dedos.

La nostalgia toca a mi puerta y entra sin permiso alguno, hasta ahora no había pensado en que me iré y dejaré a mi mamá sola, siempre hemos sido ella y yo contra el mundo desde que mi hermana partió a los 18 a vivir con nuestro padre a España. Destino que dentro de unas horas arribaré

A pesar de que Alexa se comunicará diariamente con ambas no era lo mismo, desde que se fue no vino ni un fin de semana a visitarnos debido a sus estudios, mamá se afligía en cada ocasión que se comunicaban. Sé que deseaba fundirla en un fuerte abrazo porque lo mismo me pasaba cada vez que lograba hablar con ella.

Pensar en aquello solo me traía mas tristeza, saber que solo por un tiempo indefinido solo veré a mamá a través de un smarphone me causaba ansiedad, sin dudas alguna la extrañaré.

Ninguna quiso tocar el tema de la "partida" debido a que ambas nos encontrábamos un tanto ocupadas, pero al parecer ninguna quiso hacerlo debido a que eramos unas completas cobardes que no saben llevar muy bien las despedidas.

Algunos pensarán que suena algo exagerado, pero cuando no te has separado en ningún momento durante 24 años de tu madre es comprensible sentirte así. Sé que tiene amigas, que tomará su tiempo libre para salir con ellas, pero me siento afligida al saber que ya no habrá más salidas al centro comercial o que los sábados por la mañana sea ella quien me despierte.

—Madre—, llamo su atención.

Ella se voltea; al observarla me encuentro con sus grandes ojos color miel, están rojizos, ha estado llorando. Ella nota mi inspección, me sonríe de una manera cálida, tomando mis manos entre las suyas dando un sutil apretón.

—Estoy orgullosa de ti mi pequeña bestia, espero que esta nueva etapa en tu vida este rebosante de muchos éxitos—, limpia un pequeña lágrima que escapa de su ojo—. Te amo, al igual que amo a tu hermana.

Sin más me lanzo a sus brazos, la abrazo tan fuerte que ella ríe por bajo asegurándome al oído que la dejo sin aire.

Me disculpo, sé que a veces suelo ser muy brusca.

Anne solo se limita a verme, asegurándome que me extrañará pero que sin duda alguna le gusta que abra mis alas para el mundo.

Aquellas palabras calan hondo, me emocionan. 

Suelto una carcajada cuando comenta que siempre he sido un grano el culo por no dejarla tener ninguna relación con los hombres que ha llevado a casa.

—Eran desagradables madre— defiendo.

De verdad que eran desagradables, no entiendo como es que salía con esos hombres. 



Mili

Editado: 25.08.2018

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