Corrupcion

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capitulo 12

Capitulo 12

“Sawiken”

-Muy bien…no me quejo.-Responde con la misma enemistad.

Zeo mira como los dos “amigos” se saludan como si nada, y con confusión, observa.

-Sabes que no te puedo dejar que andes libremente, ¿verdad?-dice el dotado de agua

-Eso lo sé…tu también me quieres mandar de vuelta a un cuarto oscuro y dejarme ahí para que me pudra ¡Pues no lo harás!-Expresa la dotada de fuego.

-Veo que ustedes se conocen.-Añade el adepto de rayo.

-La verdad….sí-Confiesa Víctor.

-Y veo que ustedes dos se conocen…el chico que por su culpa me aprisionaron, y el que me mantuvo cautiva por tanto tiempo…ambos juntos por fin.

Zeo, al escuchar lo que dice la extraña chica, pregunta confundido:

-¿Ah? ¿Te refieres a mí? Creo que estas equivocada. Él tal vez se aseguró que no escaparas cuando era agente… pero yo no te conozco.

-Yo nunca podría equivocarme…eres tú el culpable por que me desgraciaran la vida en ese lugar…y también fuiste el que me libero de allí….

-¡Ya te dije que yo no e echo nada!

Víctor se queda callado, y simplemente escucha la conversación con mucho cuidado. Cuando Sawiken dice:

-Veo que no te acuerdas…

-¿Recordar qué?

-¡QUE POR TU CULPA MATARON A MI MADRE, Y ME TOMARON POR AÑOS PARA SUS MALDITOS EXPERIMENTOS!

-¡¿Qué?!-Pregunta, Zeo, asombrado y sin idea de lo que pasa.

Diez años atrás. Sawiken de niña, y su madre: Una mujer de cabellos amarillos y ojos oscuros. Caminando de noche por la calle iluminada por los postes, negocios y avivada por el montón de gente.

Madre e hija caminaban juntas, cuando su pequeña; Casi idéntica a ella, le dice:

-Mami, tengo hambre.

-Ja ja…siendo tan pequeña comes un montón…veamos que podemos tomar para cenar.

-¡Bien!-Le responde con una gran sonrisa.

De repente. Por la calle pasa una patrulla de la milicia. Asustadas, se voltean y tratan de disimular hasta que el peligro pasa. Cuando el vehículo que transportaba a los agentes se aleja, su madre le comenta:

-Están aumentando las patrullas… mejor vayamos a otro lugar con menos seguridad.

-O-okey…

Después de varias horas andando por la ciudad, y cuidando de no ser vistas por los agentes, llegan a una comunidad. Caminaban por ésta sin rumbo, cuando Sawiken le vuelve a decir, apenada:

-Mamá, tengo hambre.

-Si lo sé, cariño…creo que por aquí no hay agentes rondando. Escóndete y espera a que vuelva. Si alguien te descubre, ya sabes que hacer.

-¡Sí!

La devota madre se aleja caminando, confiada de que su hija estará bien… Después de casi dos horas. Sawiken que se había escondido en unos arbustos a esperar a su madre, se comienza a preguntar:

-¿Por qué tarda tanto?...nunca se había demorado así.

En sus preguntas. Varios autos de la armada pasan por la calle, y se detienen. Varios agentes bajan de sus transportes, y comienzan a ir casa por casa. La pequeña se oculta mejor en los arbustos, y observa lo que pasa.

Los agentes iban puerta por puerta golpeándolas, para cobrar los “impuestos”. En una camioneta de la milicia. Un novato se quedo sentado sin hacer nada, mientras observaba a sus compañeros que iban por el dinero de las personas. Cuando el conductor, que es del mismo rango, le pregunta:

-Billy… ¿y por qué no estas ayudando?

-Esto está mal…se supone que debemos proteger a las personas, no ir y aprovecharnos de ellas.

-Pues así parece…pero así están las cosas…yo tampoco estoy de acuerdo pero si decimos algo, nos acusaran de traidores.-Responde, Carlos, que conduce el auto.

-Lo peor de todo, es que mucho de ese dinero se lo quedan ellos…pero no puedo hacer nada…lo que haré es no perder mi voluntad y hare todo el bien que pueda.

-Me alegro que no hayas cambiado tu forma de pensar, hermano.-Le comenta, Carlos a Bill.

Los recaudadores tocan la puerta de una casa. Un padre de familia abre la puerta, molesto, y les habla:

-¡Ya les pagamos la semana pasada!

Con malicia, el soldado le responde:

-Lo sé…pero ya no serán una vez al mes, ahora serán todas las semanas…esos asesinos con poderes aumentan cada día y necesitamos más fondos.

-¡¿Cómo?! ¡No pueden hacer eso sin decirlo con anticipo! ¡En mis tiempos cuando estaba en la armada estas cosas no pasaban!

-Así están las cosas, amigo. Actualízate. Paga, o tu familia sufre.

El hombre, lleno de molestia, grita a sus vecinos:

-¡No dejemos que nos intimiden!... ¡Amenazan con llevarse a nuestras familias pero! ¡NO!... ¡Ya basta de esta injusticia!

Al escuchar las palabras llenas de coraje, los vecinos de la comunidad se alzan contra la inmoralidad, y comienzan a decir la verdad en la cara de los agentes. El superior, al ver una trifulca que se comienza a formar, se altera, y en nervios da una orden:

-¡Controlen la situación!... ¡No podemos volver con las manos vacías!...entren a la fuerza y tomen los fondos. A quien represente una amenaza ¡Dispárenle!



Romulo Herrera

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En el texto hay: accion, balas, sangre

Editado: 10.10.2018

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