Cosas del destino.

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15: Juego del destino

Santiago.

La impotencia y la rabia llevan horas carcomiendo mis entrañas. Shaina está sufriendo y eso no lo resisto. Tengo ganas de agarrar a los infelices que tienen secuestrada a su hija y reventarles la cara por hijos de puta. Secuestrar una pobre niña inocente, hacerla sufrir a ella y a su familia por unos miserables centavos.

La rabia me consume mientras espero por Shaina para irnos juntos a entregar el dinero del rescate. Tendremos que dirigirnos a una de las peores zonas de la ciudad. Ella no deseaba que la acompañara. Todo porque los secuestradores le pidieron ir sola, ella no planea desobedecer esas bestias, tal como cuando no le dio aviso a la policía, pero primero muerto que dejar a mi pobre ángel solo. Sonrió. Mi ángel.

De verdad que esa mujer es mi ángel, así la bautice.

Un ángel que necesita del cuidado y del amor de alguien y ese soy yo.

Shaina se está metiendo muy adentro de mí, en mi sangre y huesos. Está tan adentro que estoy sufriendo su dolor como si fuera el mío. Hasta ahora la había visto como una mujer fría, muchos en su empresa la definen de ese modo. Como la reina de hielo. Fría e implacable. Sin embargo la manera como ha llorado, el dolor en sus ojos por la desaparición de su hija me demuestra que no es tan fría como aparenta. Que su frialdad es sólo un escudo en el que se esconde para que quizás nadie le haga daño. Es una idea que cruza por mi cabeza, desde que la conocí tengo la sensación de que es una mujer lastimada. De que una persona, y algo me dice que es el padre de Abril, le hizo daño.

En el momento en su oficina—hace unas horas— que le confesé lo sentía por ella y Shaina me pidió besarla, mi corazón pareció emocionarse tanto en mi pecho que amenazó con estallar. La bese, pero no pasó desapercibido, aún con los pocos segundos que duró ese beso, que me pareció inexperta la manera como ella respondió a mi beso, lo hacía con miedo, algo me dijo que esa mujer no tiene demasiadas experiencias en cuanto a hombres. Sus labios saben bien, pero ella no sabe cómo besar.

¿Una mujer de treinta y dos años que no sabe besar?.

—¿Puedo hacerte una pregunta?

Me habla Manuela, la amiga de Shaina mientras estoy esperando por ella, quien había ido a cambiarse de ropa por algo más cómodo que un vestido para lo que teníamos que hacer.

Me giro hacia la alta pelinegra.

—¿Qué clase de pregunta? —interrogó.

La veo mirar hacia las escaleras unos segundos, como si estuviera estudiando si su amiga se acercaba, al no ver ningún rastro de ella, volvió la mirada en mi dirección y clavó sus ojos en mí.

—Los vi a ti y Shaina muy juntos, yo quiero mucho a esa mujer —dijo, sin soltar mis ojos—. Más que mi amiga ella es como la hermana que nunca tuve. Mataría por ella. ¿Sólo me gustaría saber cuáles son tus verdaderas intenciones con Shaina? y si no son buenas suplicarte que te alejes, ella ha sufrido mucho y no merece una más.

Era comprensible y no la juzgaba por las advertencias. Por lo poco que había visto de ellas dos, todo pinta que se llevan de maravilla.

—Es bueno que le tengas tanto cariño a Shaina, no he de dudar que es el mismo cariño que ella tiene para contigo — le digo con un suspiro. Mirando a la alta morena—, pero te juro por lo más sagrado que mis intenciones con ella son buenas, más allá de la empresaria exitosa con poder y dinero, yo miro a la mujer que es Shaina, y esa mujer a mí me vuelve loco. Todo lo que tengo de mí para ella es bueno, no planeó ni engañarla ni mucho menos jugar con su corazón, Manuela.

Estaba siendo sincero. No me caracterizo como un hombre mujeriego. Quizás suene extraño que un hombre diga esto en tiempos como estos, donde la mayoría de los de mi género —puedo mencionar a mi primo —se follan una mujer por noche, yo en cambio creo en las relaciones con una sola mujer. Aunque hace poco fui engañado, sigo creyendo en el amor. Tengo claro que mujeres nacieron para ser como un juguete y las que nacieron para ser tratadas como unas reinas. Shaina es del segundo grupo. Una reina.

—No te conozco muy bien —dice, Manuela. No me pasa desapercibido como hombre lo hermosa que es, agrega—: Pero por alguna razón confío en ti. Espero de verdad no equivocarme.

Iba abrir la boca para decir algo cuando escuché los pasos de Shaina. Al verla llegar a la sala me fijé que se había cambiado el vestido por unos vaqueros algo holgados pero que le quedaba bien, no importa cuando ella se esfuerce por esconder lo hermosa que es, no lo consigue. Tenía una blusa de mangas cortas también holgada, acompañada por una chaqueta de cueros para el frío de la noche. El pelo largo y miel se lo amarró en una coleta muy alta, y en los pies, cambio sus altos tacones por unas Converses blancas.

Es tan bella y perfecta esta mujer.

Al mirar en sus ojos el dolor, mi corazón se hundió en mi pecho. La está pasando tan mal.

—Estoy lista para irnos —dice, su voz sale ronca.

Apenas ha dejado de llorar, está muy pálida y sus ojos agrietados por tantas lágrimas, la veo deslizar las manos por sus pantalones, mordisqueando sus labios. Está nerviosa y asustada.



Adamessphia

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En el texto hay: amorymusica, amorymiedo, amorypasion

Editado: 01.07.2019

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