Cosas del destino.

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18 Conviviendo I

Mis mejillas está tan rojas y acaloradas que siento como si mi piel quemará.

Dios, a veces me siento tan pero tan, inevitablemente tonta con esta situación. Teniendo la edad que tengo no debería de sentirme de esa forma porque mi madre y mi hija me encuentren besándome con un hombre, que la verdad sea dicha, me encanta. Porque me encanta. Todo de Santiago me encanta, como huele, como me mira, como besa, como me abraza, y la seguridad que me proporciona al hacerlo. Amo mirar sus ojos cafés y hasta adoro el castaño casi negro de su pelo. Todo en él es perfecto.

Aunque, no debería de sentirme tonta ni avergonzada por ese color amapola en mi mejilla ni el temblorcito en mi cuerpo. Es comprensible en mi caso. Santiago es el primer hombre con el que tengo un contacto real en toda mi vida—sin ser forzado —Sino porque yo lo deseo, por querer experimentar y dejar mi miedo y cobardía atrás. Aventurarme a dejar de ser Shaina Cavalli, la empresaria exitosa que domina un emporio empresarial, y ser por primera vez la mujer que siente algo más que frío en el pecho. Desde que le deje entrar en mí, el frío se transformó en calor, en libertad, en sensaciones de paz y tranquilidad. Todo gracias a Santiago. Mi Santi, porque lo es, y yo, su Shai. Una felicidad que nunca me imaginé que sentiría la primera vez que vi a ese hombre hace más de un mes atrás en el estacionamiento de mi empresa—convirtiéndose en mi chófer—se ha apoderado de mí instantáneamente, y me gusta mucho la sensación. Mucho.

—Buenos días —se adelantó a decir mi madre.

Mis manos están atadas a las de Santiago y veo el brillo en los ojos azules de mamá. Está feliz porque finalmente luego de años de suplicar para que yo dejé atrás el miedo a vivir, a dejar un hombre entrar en mi vida finalmente su sueño se ha cumplido y la sonrisa en su cara en más grande que el país que nos envuelve. Miro a mi hija en su pijama ahí al lado de mamá, sus brazos cruzados y el cabello miel bastante alborotado y desgreñado, pero luce hermosa así. También descalza porque Abril adora andar con la patas por suelo casi todo el tiempo sin importar el frío; al menos sí sé algo sobre ella. La sorpresa por lo está viendo baila en sus ojos, mirando al hombre que sostiene mi mano y a mí, pero tal cual como en mamá veo felicidad en sus ojos mieles tan iguales a los míos. Ellas están felices por mí; mi familia.

—Buenos días, señora —se adelanta a decir Santiago, amablemente hacia mi madre.

—Por favor no me llames señora —dice mi madre, con una seña en una mano algo extraña—. Llámame, Mariana —me mira a mí, su mano tocando una de mis sonrojadas mejillas la cuál acaricia con delicadeza y una enorme sonrisa en su rostro que no desaparece—. Al fin y al cabo ahora eres el novio de mi adorada hija, por lo tanto, ya perteneces a la familia, Santiago.

¡Novio!

No voy a negar que es una palabra muy hermosa para mí. Mi primer novio ¿pero si no me ha pedido que lo sea?

—Mariana —dice complaciéndola, mi madre le da una sonrisa más grande, —. Yo feliz de ser el novio de una mujer tan única, inteligente, fuerte, y hermosa como su hija.

Es oficial. Soy su novia. Lo miró embobada y me roba un pequeño beso en los labios.

—Así qué... —Abril se acerca, mira a Santiago y seguido a mí—. ¿Son novios?

—Ajá —Santiago habla por mí—. ¿No te agrada la idea de yo siendo novio de tu madre?

—¡¿Bromeas?!— el grito de mi hija puedo haberme dejado sorda, mamá sonrió —. Me encanta la idea de ustedes siendo novios, tú me caes joya Santi —Abril me mira, una de sus manos sostiene la mía—. Y siendo tú el que ha provocado ese brillito tan bonito en los ojos de mamá, me caes mucho mejor.

Yo no hago otra cosa que envolverla en mis brazos. Se siente bien después de todo abrazar ese pedacito de mí, carne de mi carne y sangre de mi sangre. Abril me responde con igual apego al abrazó, aferrándose a mi cintura con fuerza. Sé que ella aprecia mucho ese gesto, también le sorprende y lo puedo ver en sus ojos, pero le hace feliz porque es lo que siempre ha pedido que sea para ella, una madre cariñosa. Es lo que intento.

Unos minutos más tarde salíamos de mi casa, Santiago me abrió la puerta de su auto. Me sorprendió que se tratase de un luxer color negro. Mi ceno se frunce ¿Tiene un chofer para adquirir un coche de ese calibre y tan costoso? Pude haber preguntado sobre ello pero me limité a no hacer ninguna clase de preguntas a medida que entraba en el vehículo, y me ajustaba el cinturón de seguridad. Él cierra la puerta, rodeando el auto para segundos después sentarse tras el volante.

—¿Dónde vamos? —pregunte a Santiago, él sólo sonrió apretando el volante de su coche.

—No comas ansias, espera y verás.

No hago más que soltar una pequeña sonrisa, algo sorprendente yo que llevo tantos años sin sonreír.

—Eres la mujer más bella del mundo cuando sonríes, Shaina —toma mi mano entre las suyas, dándome un beso en los nudillos, mi cuerpo entero se estremece por el contacto—. Y que sea por mí, la hace más hermosa todavía.



Adamessphia

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En el texto hay: amorymusica, amorymiedo, amorypasion

Editado: 01.07.2019

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