Cosas del destino.

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22: cien por un día, la elegida

Santiago.

Ella fue abusada sexualmente cuando apenas era una niña; una niña joder; que un grandísimo hijo de puta le arruinó la vida. Ahora lo empezaba a comprender todo, todo lo que antes me parecía tan confuso sobre ella. Ese enojo permanente con el mundo, esas ganas que veía en sus ojos de querer reventarlo a pedazos, esa tristeza en sus ojos, por qué se había puesto de ese modo; a la defensiva, cuando le di aquel beso en la mejilla, la manera como sus ojos se llenaron de pánico y me plantó aquella cachetada. Esa mujer la rompieron por dentro cuando si apenas entraba en la época en que las chicas comienzan a disfrutar, a salir a fiestas, a bailar. Divertirse.

Le quitaron todo, hasta las ganas de vivir.

Mierda, estoy tan malditamente furioso. Si pudiese encontrar al maldito hijo de puta que la lastimó de esa manera, juro sería capaz de descuartizarlo. Nunca había tenido tantas ganas de acabar con la vida de alguien como ahora. Dios, lo peor es que ella creía que luego de confesarme su gran verdad yo llegaría a sentir asco por ella, eso jamás. Si es al contrario, ahora han aumentado con más fuerzas mis ganas de dar todo de mi por hacerla feliz, por borrar de su cuerpo las marcas de ese infeliz violador y llenar sus ojos de tanta luz que pueda iluminar diez túneles en tinieblas.

Terminé de acomodar el desayuno en la mesa, ya que me había despertado unos minutos antes para prepararnos el desayuno a mi ahora bella durmiente y a mí. Debo decir que es la primera vez que hago este tipo de cosas para una mujer; hacerle el desayuno. Ni siquiera lo hice con Thalía, pero estemos claros que mi ángel y esa furcia barata son muy distintas entres si para mí. La otra si apenas sentí una pasión que confundí con amor y Shaina, pues poco a poco se está convirtiendo en algo más importante para mí que mi propia vida, sin mentir.

Una vez dejo todo listo, me encamino hacia la recámara y despertarla. No sabía si a Shaina le gustaba el café; no conozco todos sus gustos, pero aun así preparé un poco por si acaso, además también lo hice por mí. Me gusta.

Llego a mi recámara y quedo maravillado con su imagen dormida sobre mi cama, la sábana enredada en sus piernas: dándome una hermosa visión de la piel dorada de ellas y lo largas y torneadas que son. Duerme con la cabeza apoyada sobre sus manos, encontrándose de costado. Su cabello miel un poco rizado tapa un poco su cara, así que con un poco de cuidado de no despertarla-prefiriendo quedarme contemplándola dormir incluso por horas-arrastro mis dedos suavemente sobre su frente y lo aparto, dejando al descubierto su rostro sereno, angelical y tranquilo en tanto duerme como si nada pudiese afectarla. Sus lindos labios están entreabiertos en tanto deja salir la respiración, y sus largas pestañas dan sombra a sus pómulos.

Un nudo, así como si fuese un jugo ahogándome se instala en mi garganta al imaginarme todo lo que ha sufrido durante años por el abuso del que sufrió. Suspire, sin dejar de mirarla, siempre supe; desde el primer día que la vi, que detrás de esa mujer con ese carácter fuerte e impulsivo, malhumorada y llena de amargura, se escondía un ser lastimado y triste: vulnerable, tan frágil.

Me inclino un poco, hasta que mis labios descansaron sobre la dulce piel de su frente, dejándole allí un beso. Acto que provocó que Shaina se removiera en la cama, soltara un suspiro profundo y segundos más tarde abrió sus somnolientos ojos mieles, fijándolos en mí.

Nada más con ver eso ojos ya me digo que no necesito nada más en este mundo; con ella a mi lado lo tengo todo.

—Lindo despertar, amor —le digo con una sonrisa, que ella me devuelve algo tímida, en tanto se remueve en el colchón.

Se sienta sobre la cama con la sábana cubriendo sus piernas y restriega sus ojos un segundo con sus puños para terminar de despertarse.

Ame ver ese gesto tanto como la idea de verla en el estado mañanero; luciendo igual de hermosa que siempre aún con los pelos desgreñados. Además de saber que tiene mi ropa puesta, ya que hasta ahora solo la había visto en su actitud de mujer de negocios.

—Gracias —dice, mirándome—. Para ti también lindo despertar.

Dejo un beso en su mejilla, no pasando desapercibido ante mí el caliente que hay en ella por el sonrojo.

—¿Que tal dormiste?

Sonríe un poco, jugando con un mechón de su pelo.

—La mejor noche que he tenido en años. No tuve pesadillas, tú las espantaste.

Eso me hace sonreír, ampliamente. Beso la piel detrás su oreja, aspirando el olor a gardenias de su cabello.

—Me alegra escuchar eso. Te prometí que lo haría, cumplí.

Agaché la cabeza para darle un beso, y en lugar de chocar con sus labios lo hice con sus manos ya que antes de que mis labios llegaran a los suyos ella los había cubierto con ellas. Fruncí el ceño contrariado, mirándola.

—¿Qué sucede? ¿No deseas que te bese, Shaina?

Niega sin dejar de tapar su boca.

—No es eso. Es que yo... uh, no me he lavado los dientes aún.

Mi corazón se crece de emoción.

Ella es adorable. Simplemente adorable.



Adamessphia

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En el texto hay: amorymusica, amorymiedo, amorypasion

Editado: 01.07.2019

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