Creciendo con amor

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Último verano juntos

Eran los últimos días el verano del año 94, el sol alumbraba y se reflejaba en el cemento de Santiago. Mi rutina juvenil era jugar y aprovechar los últimos días de verano que quedaba antes de entrar a clases, pero también tenía que ayudar a mi mejor amigo que se estaba empezando a enganchar de la Kuky.

—Y tu crees que la Kuky todavía anda detrás mio? —me preguntaba inquieto

—Creo que si, o sea como te mira.... Es obvio que aun se pone nerviosa cuando le hablas —le contesté.

La aludida se llamaba Claudia pero en el pasaje la conocíamos como Kuky, la hermana del Felipe, ellos vivían en la casa siguiente saliendo del pasaje, era un poco tímida con muchos ticks nerviosos y acento Sureño, yo había logrado cierto grado de amistad con ella.

—Ya están el cabezón y su obsesión con la Kuky —disparo  Claudio, otro amigo que vivía en la casa "O", que venía llegando y escucho lo que conversábamos

—Tu sabes como es este cabezón poh Claudio —respondí riendome. El Claudio era un poco raro no hablaba mucho, le gustaba la musica heavy metal, sin embargo teníamos muchas cosas en común: el cómic, la lucha libre.

—Ya olvidate, tuviste tu oportunidad y no la supiste aprovechar —le enrostro Claudio

—Pero nunca es tarde para arrepentirse —respondió seguro de si mismo  Víctor.

—¿Pero como lo vas a hacer? —se me ocurrió preguntar

—Bueno no sé —respondio mirando al suelo el cabezon

—Buena, que hacen cabros —llegaron saludando el Rorro y el Juan

—Buena Tonijua, buena Rorro —Fue mi respuesta al saludo.

El Rorro y el Juan eran dos hermanos que vivian en la primera casa del pasaje, fueron los primeros en llegar al recinto privado, se jactaban mucho por dicho logro; pero en realidad eran como los hermanos Macana, lo único que hacían era pelear y cómo el Juan era el menor, siempre terminaba llorando.

—Cabros le tenemos una mala noticia —conto el Rorro

—No me digay que al final tu papa... —no alcanzó a terminar la frase  Claudio

—Si nos cambiamos de casa a fin de mes —confirmo  Juan.

Quedamos helados, nos costaba creer; casi todos estabamos viviendo ahí casi de los cinco años, a excepción de la Kuky y su hermano Felipe que habían llegado hace dos años, crecimos juntos y nos íbamos a separar

—Entonces este serà nuestro último verano juntos —murmure con un dejó de tristeza

—Deberiamos hacer algo entonces, el Rorro y el Juan se van y después va a ser dificil que nos vemos así que... —Propuso Claudio

—¡¡Hagamos una fiesta!! —propuso  Victor

—Ya pero ¿Dónde la vamos a hacer? —preguntó Juan

—En mi casa,yo no tengo problema en ponerla —respondiò Victor

—¿En tu casa? —respondimos a coro

—Sipo, si quieren vamos a preguntarle inmediatamente a mi mamá —nos animó.

No se porque pero esa idea iba a terminar muy, muy mal.

—Y si lo hacemos en el pasaje no mas unos alargadores y chao —propuse

—¿Que le tienes miedo a la tía Orieta? —me preguntó Juan.

Bueno, miedo miedo, no se si le tenía, pero la señora era muuuy seria y no era mucho de fiestas y cosas así

—Vamos si no perdemos nada con preguntar —insistió Claudio, así que sin más fuimos a ver que nos decia la mamá del Víctor

—Asi que quieren hacer una fiesta los perlas —nos respondió con sorpresa

—Ya poh tía diga que si si vamos a ser nosotros no mas; juro que nos portaremos bien —se comprometio  Juan

—Mmmmm no jures por los demás mira que hartas cagaitas se mandan —respondió muy seria

En ese momento nos miramos casi resignados y cuando ya no quedaba casi esperanza.... Apelamos al corazón

-—Tía este va a ser el ultimo verano junto con los chiquillos porfaaa —le rogó el Rorro —Después de este verano nada va a ser como antes  —puso cara de pena

—¿Quien se va? —se interesó ella

—El Rorro y el Juan —contesté también poniendo cara triste

—Ya, ya, esta bien, pero me dejan la embarrada y voy a ir a su casa a buscarlo para que me la arreglen y además me tienen que dejar soplada la casa —nos amenazó;

Perfecto teníamos la casa pero ahora tenia que conseguir el permiso

—¿Quee? ¿Una fiesta? —fue la reacción de mi mamá

—Si mami, en la casa del Víctor, no nos moveremos de ahi -—le recalque.

Los padres de hoy son tan desconfiados que hasta si hiciera una fiesta en la casa del lado, saldrian a ver si estoy bien.

—Ok solo hasta la una —dijo mi mamá y cuando ella dice asi, debe ser así

—Pero mamá, voy a estar aquí mismo dentro del pasajes — le reclamé impaciente

—Hasta la una o nada —fue su firme respuesta,

Ante tanta convicción no me quedaba otra que resignarme

—Mamá dejalo otro rato yo voy a estar ahi —salió mi hermano que estaba escuchando. 
—Ya Nena déjalos, pero no se entren tan tarde —nos pidió papá

Comúnmente con mi hermano solo nos agarramos a combos hasta que uno de los dos se enoja , pero tal gesto de amabilidad habia que aprovecharlo

—Y tu te haces responsable de tu hermano —le indicó mamá

—Si, no se preocupen. —me miró de reojo mi hermano

No recuerdo cuantos días pasaron pero llego el día de la fiesta. Estaba ansioso un poco nervioso ¿que iba a pasar?. Las hermanas Moglia que vivían en la casa "H" y que eran tres accedieron a ir; no eran lo que se llama una reina de belleza pero eso no importaba por que nosotros no eramos súper guapos, además la idea era bailar pasarlo bien; incluso la tosca y a veces autista Jimena Muñoz accedió a ir. Me arregle temprano, me puse mis mejores jeans, le saque un poco de colonia de pino a mi hermano, me eche un poco y salí como buen amigo ayudarle al Víctor a ordenar y poner el equipo de musica para que todo saliera bien y claro, pensar un plan para que el Víctor conquistara a la Kuky.

—Entonces te vienes a la musica pones escalera al cielo y yo bailo con ella —me explico

—Victor son siete minutos que tienes para engrupirtela siete —le dijo Ariel un primo que siempre viene de visita y ya nos conocía a todos muy bien.



Poetapobre79

Editado: 28.08.2019

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