Criss Ryan y la sangre del mago

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“Chaldaeus o caldea”

Hacer el retrato de una ciudad, es el trabajo de una vida, y ninguna foto es suficiente, porque la ciudad está cambiando siempre; Todo lo que hay en la ciudad es parte de su historia: su cuerpo físico de ladrillo, piedra, acero, vidrio, madera, como su sangre vital de hombres y mujeres que viven y respiran; Las calles, los paisajes, la tragedia, la comedia, la pobreza, la riqueza.

Berenice Abbott

 

 

Al llegar a casa del señor Smith nos reunimos todos afuera de la casa, en el patio trasero, el cual estaba cercado con unos enormes muros, para que no escucharan nuestra conversación la familia del señor Smith.

-¿Entonces que tiene pensado hacer con nosotros?- Le pregunte.

-Llevarlos al Concilio de magia y apelar a su caso, para lograr que nuevamente abran la búsqueda de sus padres y que les permitan estudiar en la escuela de magia, ¿qué me dicen?- pero creo que no había más nada en que pensar, nada que preguntar, si él decía que podíamos hacer algo para ayudar a nuestros padres, no había más nada que hacer, que esperábamos.

-Está bien, vamos- le dije.

-Yo También voy- respondió Alex, con mucha firmeza.

Después de escuchar esto, sé formo en el rostro del profesor Meredy, una gran sonrisa y luego de clavar su mirada en el cielo, nos dijo:

-Muy bien, es un lindo día y el clima está perfecto, así que será mejor que nos demos prisa y nos marchemos-

No entendíamos por que debíamos irnos en ese mismo instante, pensamos que sería al día siguiente para que pudiéramos despedirnos de algunas personas, entonces pensé en despedirme de Rachel y fue cuando me di cuenta de que no sería capaz de hacerlo, no tenía la fuerza para eso (no teníamos a mas nadie de quien despedirnos, al menos, no de nadie que no extrañara)

Alex y yo nos miramos un poco tristes y nos dimos cuenta de que si queríamos ir a ayudar a nuestros padres debíamos terminar de hablar y dejarlo todo para comenzar a hacer algo.

-Muy bien chicos, no se preocupen por nada aquí, yo me encargare de todo- no dijo el señor Smith.

-Fue un verdadero placer cuidarlos todo este tiempo y recuerden que este no es el adiós, sino un hasta luego- el señor Smith se acercó a nosotros y no dio un gran brazo, pero ¿Por qué el señor Smith se estaba despidiendo tan rápido si aún nosotros no habíamos empacado nada? Aun Alex y yo debíamos analizar muchas cosas y preparar todo para irnos, pero entonces el profesor Meredy Comenzó a levantar lentamente las manos y pudimos ver que el señor Smith dio unos pasos atrás y luego lo escuchamos gritar…

-Adiós chicos, espero que vuelvan a visitarme, recuerden que aquí tienen un lugar donde vivir- Alex y yo nos miramos, un poco confundidos ¿Por qué dice esto? ¿Qué es lo que sucede?; en ese momento Vimos como en un cielo hermoso y azul comenzaron aparecer unas extrañas nubes grises, las cuales comenzaron a girar a gran velocidad, parecían estar encima de nuestras cabezas, no comprendía lo que pasaba así que me acerque a Alex y la tome de la mano por si algo malo sucediera, una seriedad pasaba por el rostros del profesor Meredy mientras él gritaba a gran vos unas palabras que no logré comprender, parecía ser otro idioma y de un segundo a otro, todo comenzó a dar vueltas a nuestro alrededor, y sé podía sentir el viento muy fuerte a nuestro lado, formando un circulo, todo pasaba a gran velocidad y solo podía ver a Alex, tambaleando, tratando de mantenerse en equilibrio, hasta yo tuve que hacerlo pues sentía como si me fuera a caer, también podía ver al señor Meredy, el cual aún se encontraba de pie con las manos levantadas y con la mirada todavía puesta en el cielo (el parecía estar normal, como si no pasara nada) luego de esto parecía como si ahora fuera mi estómago el que diera vueltas, y aunque ya todo había parado de moverse, sentía muchos mareos, aún Alex sé dejo caer al suelo por el malestar.

-No sé preocupen chicos, esto siempre les pasa a los que viajan por primera vez de este modo- al escuchar al profesor Meredy decir esto, fue que me di cuenta de que ya no nos encontrábamos en patio trasero del señor Smith, hora nos encontrábamos en el medio de la calle, se podían ver grandes edificios alrededor de nosotros, los cuales nos rodeaban, y estábamos bajo un sofocante sol, las personas que se encontraban allí, nos miraban pero después de unos segundo todos volvieron a sus quehaceres como si aparecer en la calle de la nada, no era nada nuevo, todos caminaban muy rápido en todas las direcciones y en grandes cantidades, todos vestían con bufandas, capas, entre otra cosas para tapar sus rostros.

-¿Dónde estamos?- le pregunte después de recuperar las fuerza, y un momento en el que ya habían desaparecido los mareos.

-Nos encontramos en la ciudad de los magos: Chaldaeus



Francis J. Reyes

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Editado: 18.02.2018

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