Criss Ryan y la sangre del mago

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“Ataque y defensa”

 

 

“Las personas que piensan que no son capaces de hacer algo, no lo harán nunca, aunque tengan las aptitudes.”

                                                                 Indira Gandhi

“Todos sabemos que la autoestima viene de lo que tú piensas de ti mismo, no de lo que los demás piensan de ti.”

Gloria Gaynor

 

El día de hoy seria nuestro primer día de entrenamiento y sabía que sería muy difícil, nunca pensé que estaría aquí aprendiendo esto, siempre creí más en la ciencia que en la magia, me encontré con Alex al salir de mi habitación, También ella salía de la suya pero parecía tener mejor pinta que yo, parecía estar emocionada pero no quería hacerlo notar, nos fuimos juntos hasta la sala para esperar a la profesora o al menos, para saber lo que haríamos el día de hoy, pero para nuestra suerte allí se encontraba el señor Meredy.

-Muy bien chicos, me alegra ver que el día de hoy se ven más alegres, con una visión más clara de lo que quieren, al parecer tuvieron una noche muy larga para pensar en lo que querían, muy bien, es bueno poner orden o en claro lo más importante- decía el señor Meredy mientras me miraba, sentía como si sus palabras me señalaran, pues sabía que Alex estaba clara desde hace mucho de lo que quería.

-¿Listos para desayunar?- Alex y yo nos miramos, y para el esto fue una respuesta.

-Muy bien, síganme por favor- la casa del señor Meredy era de un solo nivel pero era una casa muy grande, si no fuera porque estoy a punto de aprender a usar la magia, me sorprendería con esta casa, después de caminar por un pequeño pasillo llegamos a la cocina, en la cual se encontraba una habitación del tamaño de la sala, con una gran mesa y al final se encontraba otra habitación en donde se encontraban los utensilios de la cocina.

-Por favor chicos sírvanse, necesitaran fuerzas para el entrenamientos- 5 tipos de jugo, cereal, leche, víveres, panes, jamón, queso, tostadas, waffles, entre otras cosas y todo en gran cantidad, nunca había visto tanta comida en un desayuno, al menos no para nosotros, no podíamos cerrar la boca de la sorpresa.

-mmmm ¿sucede algo? ¿no es esto lo que usualmente comen en su país?- lo que el señor Meredy no entendía que la sorpresa no era por la comida, sino por la gran cantidad, y aunque realmente esto era lo que desayunábamos, pero nunca todo al mismo tiempo, después de unos minutos de ver si la comida no desaparecería o de ver que no era una ilusión, nos dispusimos a desayunar, al terminar estábamos listo para lo que sea, no comimos tanto por qué no sabíamos lo que haríamos en el entrenamiento.

-Hola, que bien que están aquí, espero que me hayan dejado un poco- nos sorprendió un poco la llegada de la profesora Elly, ella se sentó a un lado de nosotros y comenzó a comer, mientras nosotros reposábamos.

-Muy bien, ahora sí, es tiempo de comenzar su primer entrenamiento-

-Síganme, tengo un lugar ideal para este entrenamiento- dijo el señor Meredy, el cual nos guio a una habitación del mismo tamaño que la cocina y la sala, no entendía por qué todas las habitaciones eran del mismo tamaño, aún mi habitación y el cuarto de baño parecían ser casi del mismo tamaño que la sala.

-Ahora vamos a empezar, lo primero que vamos a hacer el día de hoy, es ayudarles a que puedan sentir su magia, tal vez por ahora no pueden sentirla porque aún no la conocen y es eso lo que debemos ejercitar para que pueda crecer y así puedan sentirlo- nos decía mientras iba a otro salón y regresaba con dos pequeñas mesitas y colocándoles encima unas pequeñas latas de refresco, nos colocó cada uno frente a una mesita, de forma que no nos viéramos, si no que nos situó de espaladas al otro.

-Lo único que deben hacer es extender su brazo hacia la lata, y digan la palabra “Motus” cuando puedan sentir la lata en sus manos, sin importar la distancia que haya entre ustedes y la lata al pronunciar estas palabras, podrán sentir al cerrar la mano como si la tomaran, y lograran moverla como si realmente la tuvieran en su mano; ahora a practicar- la profesora, halo y tomo asiento en una silla, sé coloco sus lentes de lectura y abrió un pequeño libro, en ese momento escuche como Alex comenzaba a hacer lo que la profesora nos había ordenado hacer, me parecía algo raro pero También comenzó a obedecer, pero no parecía dar resultado, no sentía nada y menos una lata en mi mano y había unos metros entre las mesas y nosotros; Después de unas horas fuimos a comer, la cual ya estaba servida para cuando llegamos, y aún estaba caliente, no entendíamos como podía pasar esto, si no vimos ninguna sirvienta y el señor Meredy se había marchado hace horas, pues otra vez tuvo que salir temprano; pero luego regresamos a realizar el mismo ejercicio con la lata, pero seguía sin pasar nada; Estaba llegando la noche y mi lata no sé había movido ni un centímetro y todavía no la sentía en mi mano, y lo peor era que no sabía qué era lo que debía sentir, por lo que no sabía si ya lo había sentido y no me había dado cuenta.



Francis J. Reyes

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Editado: 18.02.2018

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