CrÓnicas De Un Sufridor ContemporÁneo

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EL SUICIDIO DEL ESPERMA

El café de sucedáneo a la mañana;

no hay prisa para acelerar la prisa de mi pulso,

descafeinado, como estas ganas

ilusiones vagas, faltas de impulso.

La fecha anota mi derrota veintiuno,

no traigas postre, perdí el gusto a celebrar entierros.

Soy un idiota en busca del punto exacto de dolor

que me haga decir basta y quitarme de en medio.

 

Pero de momento no sé si me faltan huevos

o me sobra esperanza de tiempos nuevos,

sólo sé que no se nada, dijo un ingenuo,

yo solo sé que no soy nada y que me gustaría ser menos.

 

Apuesto a que el aire no sufre lo que yo siento,

la brisa y su canto muerto no conoce el llanto;

estaré hecho polvo y seguiré en pie

para volver a ser polvo cuando la vida te mate.

 

El café de sucedáneo a la mañana;

no hay prisa para acelerar la prisa de mi pulso,

descafeinado, como estas ganas

ilusiones vagas, faltas de impulso.

La fecha anota mi derrota veintiuno,

no traigas postre, perdí el gusto a celebrar entierros.

Soy un idiota en busca del punto exacto de dolor

que me haga decir basta y quitarme de en medio.

 

Otra mañana que no incita a despertarme,

otra nauseabunda tarde, otra noche que no dormiré;

siento como si me faltasen en trozos de vida…

he hibernado demasiado en la desidia.

 

Otro crepúsculo de pajas y pornografía:

mi experiencia sexual descrita en dos líneas,

es inicial amago de felicidad

esa desesperanza póstuma al suicidio del esperma.

 

Sólo soy dolor, tripas y mierda

¡mierda! No valgo para darme ánimos,

sólo valgo para escribir mierda,

lamentaciones sobre lo poco que valgo.

 

Algún día el cielo perderá este gris

o desde que perdió su azul no hay más que hacer aquí,

que decida el tiempo de momento,

brindemos este trago amargo, cumpleaños feliz.



Ripxon

Editado: 22.11.2018

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