CrÓnicas De Un Sufridor ContemporÁneo

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UN SOLITARIO

Como un adorno que acumula polvo en una fría vitrina

esperando a que la sepultura del tiempo concluya,

como si todo transcurriese ajeno a mi persona…

Clínicamente vivo, pero algo falla.

 

Y los años se me clavan como esquirlas de metralla,

como flechas, como espadas y dagas envenenadas.

He perdido las ganas y ya no me importa nada

cayendo en un abismo de apatía desenfrenada.

 

Colecciono depresiones, ilusiones, malos ratos,

trastornos, odio, porno, rencor y rechazo.

No me extraña viendo como les ha ido a otros

que siempre anden diciendo que la vida es un regalo.

 

Y no ilumina ningún faro el desamparo

de este insostenible estado en el que me hayo subyugado,

traicionando las conquistas que algún día me hube jurado,

asfixiado en las promesas de mí ser antepasado.

 

Y todo aquello que planifico la inocencia:

expresiones de ignorancia hacia lo que iba a suceder.

La arbitrariedad del destino nos puso las cosas claras

y le cerró la boca a la ilusión de mi niñez.

 

Como un roedor corriendo en una rueda que no avanza,

prisionero en una falsa sensación de libertad,

encuentra su éxtasis en el fulgor de fantasías

que desoyen la crudeza que afirma su realidad.

 

Ni con un corazón nuevo me desprendo de esta hiel,

ni aunque me desvaneciese y volviese a renacer.

Soy un pintor macabro de mi propia desnudez

pues expreso sin tapujos lo que censura la piel.

 

Soy lo que no ves y, lo que no ves,

Soy una sombra que disimula en el desastre,

la mirada abandonada de un tipo,

atrapado en el delito del que pase lo que pase.

 

Y entre gratos sueños pesadillas recurrentes

al menos diferentes a este insustancial presente,

si "descanso eterno" fuese más que un término apacible

mi ansiedad derivaría en impaciencia por la muerte.

 

A falta de un tangible cariño

fantaseo en onanismos una vida alternativa

para luego maldecir la plenitud de mi mentira

y arrojar los hijos que nunca tendré a la papelera.

 

Será la única manera, por más que duela

de concebir a su utópica realidad paralela,

es hora de admitir el devenir que nos espera

y aceptar que el malestar persistirá hasta que me muera.

 

Se disiparon con los años la ilusión y el engaño,

esas vanas ganas de todo se las ha llevado un niño;

me quedé desprotegido, desprovisto de espejismos,

condenado al infortunio, la lucidez y el trastorno.

 

Y ahora porto la definición de un hombre solo

porque no tengo bonito ni el apodo…

Tan acostumbrado a la oscuridad

que un simple haz de luz me abrasaría los ojos.

 

¿Qué quedará de mi cuando acabe mi tiempo?

Más que otro cadáver profano en el cementerio,

más que una funesta jaula que grávida de sueños

cuya presencia es la vergüenza de su incumplimiento.

 

Si recapitulo puedo ver el futuro,

echar la vista atrás es desglosar su material genético…

pasaré a la historia como el taciturno

que le puso letra y voz a la inexpresión de lo hermético.

 

Porto la definición de un hombre sólo,

porque no tengo bonito ni el apodo.



Ripxon

Editado: 22.11.2018

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