CrÓnicas De Un Sufridor ContemporÁneo

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MUERTE DULCE

Dame una excusa para no volarme los sesos,

dame otra para no arrepentirme luego,

el corazón en etapa de barbecho,

esperando que se siembren emociones, sentimientos,

que no tengo, se los ha llevado el viento...

como aquél globo que se nos fue de pequeños,

y voló, y voló lejos...

al menos ese iba en dirección al cielo,

no como toda esa cantidad de "te quieros"

que se quedaron abajo, esperando su momento,

y de momento no los veo venir,

ni aun forzando la vista para intentar mirar más lejos.

 

Estuve sufriendo lo que no está escrito,

me puse a escribir y aún no está nada escrito,

sé que jamás alcanzaré el ser feliz,

me lo dijo un cuervo, yo no hablo con pajaritos.

 

Qué fácil es la vida cuando viene sola,

a mí debió venirme con el paquete de una pistola,

y un par de balas por si la primera falla,

por si la muerte me falla, como ya lo hizo la vida.

Calla ya y para de martillar mis heridas abiertas,

me duele el alma como si no la tuviera,

como si ya la tuviera muerta,

pero no puedo parar de perorar

sobre este mal que me atormenta...

Cierra las ventanas, abre la puerta,

que no entre el frío, pero que salga de esta,

si es que la oscuridad es tal que ya ni veo,

en este averno níveo donde el fuego se me oculta.

 

La vida se me consume como un cigarro

del que yo nunca he fumado por pensar que eso era sano,

¿De qué me vale llegar a los cien si llego?

Si alcanzo veintitantos y aún me siento acorralado.

 

Los problemas que me asfixian

se expanden como el gas butano,

esta muerte dulce me está amargando,

sé que lo poco que me queda no será aprovechado,

y que mi peor pecado es no cometer pecados,

que los buenos tiempos se fueron sin haber venido,

o son invisibles, porque nunca los he visto,

quizás soy ciego de ese ojo que ve el lado positivo,

y he perdido los estribos de mí mismo... 



Ripxon

Editado: 22.11.2018

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