Crowfield: Secretos Enterrados

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Capítulo 15 Los Modales A La Hora De Desayunar

Dicen que el desayuno es la comida más importante del día, pero en éste caso no lo era para Alice. El lunes por la mañana los Thompson comían tranquilamente en el comedor de su hogar; Roger, Casandra, y el Sr. Thompson estaban sentados en la mesa. 

De algún modo, Alice no estaba todavía lista para bajar a comer, tenía dos cosas en su cabeza que la dejaban completamente preocupada. La primera era la pelea con Casandra, eso la dejaba algo pensativa. Todo lo que le había dicho a su hermana lo había dicho por rabia, ella se había disculpado varias veces pero Casandra no tenía intenciones para perdonarla ¿no era suficiente el secreto que tenían guardado? ¿La palabra hermanos significaba algo para ellos? La segunda era cosa de lo que Alice se preocupaba era por el extraño mensaje que había recibido, "...te has ganado un enemigo... Yo." esas últimas palabras hacían que su estómago diera vueltas. ¿Quién podía estar odiándola tanto como para escribir ese mensaje? Sus hermanos no pudieron haberlo hecho, por más que pelearan ellos no eran capaces de cosas como esa. 

— ¡Cariño, baja a desayunar! —llamó la Sra. Thompson desde la cocina. 

Alice bajó las escaleras, el olor a café le despertó el hambre, la cocina emanaba un aroma a huevos revueltos con tocino. Ella respiró el delicioso olor y se sentó en la mesa a la derecha de su padre. Ese había sido el puesto que legalmente —según el reglamento de los hermanos Thompson— fue ganado por ella, dejando a Casandra y a Roger de lado izquierdo de la mesa y a su madre justamente frente a su padre. —Cariño, ¿porque tardaste tanto? —preguntó su madre. 

—Estaba buscando el bolso de la escuela —mintió ella. Realmente no tenía el deseo de comer, no con sus hermanos ahí cerca—, ya sabes cómo las vacaciones de verano ya van a terminar. 

El Sr. Thompson tomó un sorbo de su café y luego comenzó a hablar sobre cosas que tenía que hacer como Alcalde de Crowfield. Algo como remodelar viejos centros, crear una escuela para hijos de campesinos que vivían alejados de la ciudad, entre otras cosas, solo que Alice no hacía caso omiso a lo que su padre decía, de vez en cuando su padre dirigía la mirada hacia ella Alice solo levantaba la cabeza y decía que sí. 
El mensaje, la pelea, el recuerdo, la venta de la casa de Helena daban vueltas en su cabeza, nada parecía tener sentido, incluso para ella que le gustaba usar mucho la lógica. 

—Yo creo que deberías hacer otro campo de béisbol, padre. —Sugirió Roger. 

El señor Thompson parecía ofendido. — ¿otro campo de béisbol? —repitió el. Roger bajó la mirada. 

—Renovar el mirador. —Propuso Casandra. 

La Sra. Thompson asintió. —Es buena idea, ese lugar esta algo olvidado y viejo. 

— ¿y tú qué opinas Alice? —preguntó el Sr. Thompson. Alice parecía estar algo ida, pero su padre casi no lo notaría, su puesto como alcalde lo tenía algo desatendido de sus deberes en la familia. 

—Eso te ayudaría a ganar votantes para las próximas elecciones. —fue lo que opinó Alice. Su padre se quedó callado por varios segundo. Alice conocía esa cara, el Sr. Thompson realmente lo estaba pensando. 

El Sr. Thompson chasqueo los dedos. — ¡Faltaba más! —exclamó el. —Esa es una excelente idea. Gracias, de verdad. 

El teléfono del sr. Thompson emitió un sonido, el metió su mano en su saco y observó la pantalla del teléfono. Su cara palideció pero parecía más nervioso que asustado. Era como si la risa que había tenido hace pocos segundos se hubiese desvanecido por completo. —Cariño, ¿qué te he dicho del teléfono a la hora de comer? —le regañó la Sra. Thompson. 

—Lo siento querida, es de la alcaldía. —se disculpó él, luego se levantó de la mesa y se fue para la sala a contestar la llamada. Alice lo notó algo extraño. Su padre tenía esa mirada que ella conocía muy bien, una que la llenaba de intriga, ella solía verse así cuando Helena desapareció, con el secreto de Casandra, con el mensaje de la semana pasada. ¿Acaso la misma persona estaba chantajeando a su padre? Y si es así ¿qué secreto guardaba él? Ella tenía que averiguarlo cuanto antes. 

Alice se apresuró a levantarse. — ¿A dónde vas Alice? —preguntó su mamá. 

—No me siento bien. Tengo dolor de estómago. —mintió Alice. Casandra intercambió miradas con Roger. Ambos sabían que ella no estaba diciendo la verdad. 

Roger se llevó un pedazo de pan a la boca. —Eso es porque no has comido. 

—Claro que si lo hice. —dijo Alice en su defensa. 

Casandra negó con la cabeza. Alice pareció haberla visto hacer una sonrisa, pero no cualquier sonrisa, esta era una sonrisa algo tenebrosa. —Anda Alice, es mejor que comas o te puedes desmayar. —Dijo Casandra en un tono de voz burlón. 



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En el texto hay: misterio, chicos, desaparición

Editado: 29.08.2019

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