Crowfield: Secretos Enterrados

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Capítulo 23 De Vuelta Y Reforzado

El miércoles en la mañana estaba Tom en el hospital; ese día había evitado ir a secundaria porque tenía que verse con el médico. Hace pocos días había caído por "cansancio" en el parque mientras entrenaba. Se le hacía difícil haberle mentido a sus padres después que llegó a su casa con algunos rasguños y moretones en el cuerpo, ¿Qué se supone que le diría a sus padres? —Me ha atacado una persona encapuchada en el parque y por poco no salgo con vida. Eso sería un error fatal. Además esa persona le hizo una advertencia a él ese instante: ... no digas ni una palabra sobre mí o contaré TODO. 

Un texto muy expresivo. 

Tom estaba sentado sobre la camilla dentro del consultorio, el Doctor había salido hace unos minutos y no había regresado eso era algo que Tom le molestaba. Debía llegar a tiempo a la segunda hora para ver la materia siguiente. 

— ¡Vaya, estos doctores de hoy en día! —se quejó el en voz alta. 

—Bueno Tom, la salud de los pacientes es algo que no se toma a la ligera. —comentó el Doctor Rogers al oír la queja de su paciente. 

—Y cuénteme Doc, ¿hay algo malo en los exámenes? 

El Doctor Rogers revisó de nuevo los resultados, su cara era neutral y sin signos de preocupación alguna. 

—Bien, los resultados de los exámenes no arrojan nada malo. Es más todo se encuentra normal. Pero ¿por qué quisiste que te hicieran Rayos X? 

—Mis padres, Doc. Quisieron cerciorarse de que no me había "roto" algo. —respondió Tom, sin ocultar lo gracioso que fue cuando sus padres ordenaron hacer los Rayos X. Josh y Tom estaban en total desacuerdo pero de igual modo aceptó para que dejaran de presionarlo. 

—Bueno afortunadamente no tienes fracturas ni nada parecido. Sólo que... —el Doctor Rogers fue apagando su voz. 

— ¡Ay No! Cuando los doctores dicen algo como eso es porque hay gravedad. Doc, necesito que me diga ¿que tengo? 

—Tom, tranquilo. Te dije que no tienes nada grave. —El Doctor Rogers recordó que los Hedricks eran muy exagerados. 

Tom lo miró confundido. — ¿Entonces? 

— Solo es agotamiento. Tengo entendido que eres muy competitivo en deportes y que te gusta hacer ejercicios, eso está bien. Pero como le digo a todos mis pacientes: todo en exceso es malo, no te digo que no hagas ejercicios, sino que te tomes las cosas con calma. 

Tom sabía que el doctor Rogers tenía razón, se estaba excediendo mucho y no podía estar de esa forma. Por estar ejercitándose demasiado estuvo a merced de ese loco psicópata que lo pudo haber asesinado en el bosque, y el mismo que lo persiguió por la cabaña semanas atrás. Pero él no debía tomarse las cosas a la ligera; pronto empezarían los juegos de otoño y aunque el entrenador le había dicho también que no se esforzara demasiado Tom decidió no hacerle caso. A parte de exagerado era muy testarudo. 

—Tiene razón Doc, no me pasaré de los límites la próxima vez. Y además de eso, ¿qué me mandará para el dolor en el tobillo? 

—Te voy a recetar algunos analgésicos para el dolor, puesto a que no tienes fractura o esguince sólo será eso por ahora —El doctor Rogers le dio un Récipe y luego una constancia—. Tom, esto es para que lo entregues en la escuela por el día de hoy. 

— ¿no tengo que ir a la escuela? —Tom le preguntó. 

—No Tom, trata de tomarte el día libre hoy. Vas mañana y entregas la constancia. 

— ¡Día libre! —dijo Tom levantándose de la camilla, hizo una mueca de dolor al apoyar su pie en el suelo. — ¡Gracias, Doc! 

—De nada, Tom. —se despidió el Doctor Rogers, luego Tom salió por la puerta del consultorio. 

Su estómago gruñó, Tom decidió ir a la cafetería del hospital para comer un poco antes de irse a su casa. Ordenó un sándwich y un café y tomó asiento en una mesa que estaba cerca de una pequeña fuente. No evitó pensar en el momento que pasó cuando se topó con su antiguo amigo Kenneth; Tom se dirigía al salón de clases cuando vio a su compañero, fue un momento incómodo después de tanto tiempo que no supo cómo reaccionar. Y al momento de iniciar la clase recibió un texto de la misma persona que intentó atacarlo, pero algo que lo alarmó fue que otros seis teléfonos sonaron al mismo tiempo. En ese momento comprendió que no era la única persona que estaba siendo amenazada sino que sus antiguos amigos también, él lo sabía, vio la cara de asombro y miedo en cada uno de ellos y comprendió que tenía que hacer algo, ¿pero qué? ¿Hablarles a ellos? Al menos debía intentarlo por eso cuando la clase culminó fue a buscarlos pero ya era tarde, ellos ya se habían ido. 

Su teléfono comenzó a sonar y Tom se sobresaltó, pero se tranquilizó al ver que era una llamada. JOSH estaba escrito en la pantalla. 



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En el texto hay: misterio, chicos, desaparición

Editado: 29.08.2019

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