Crowfield: Secretos Enterrados

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Prólogo El Comienzo

Hace un tiempo atrás, todo estaba listo para esa época del año en la que nos damos un pequeño descanso de las recién comenzadas clases. Los campos del Señor Crawford estaban listos para la venta de calabazas, que eran conocidas como las más compradas por su excelente tamaño y proporción. Las hojas cambian su color verdoso a un naranja, amarillo y marrón que son sopladas por el viento hacia toda carretera, canal, casa y patio. ―tengan sus rastrillos y sopla hojas listos. Esta es la temporada en la que los chicos y las chicas dejan de usar esa ropa playera y refrescante del verano para comenzar a usar algo más abrigador que los proteja de la brisa fría que se viene.

Obviamente sabemos que la estación de la que les hablo no es nada más ni nada menos que el otoño del año 2012, que llena a la pequeña ciudad de Crowfield de una completa calma.

Pero a menudo no es extraño de ver pancartas que digan DESAPARECIDA en grandes letras sombreadas, y mucho menos observar a los policías interrogar a las personas de tu vecindario y que hayan camionetas de los canales locales haciéndoles preguntas a todos aquellos involucrados. ―Afrontémoslo, eso es normal en cada parte del mundo. Pero esta ciudad esta llenas de sorpresas; mientras más atento estés podrás notar que esos carteles con esa palabras cambiaran a una nueva, y aun peor... que los policías estarán más movidos preguntando en todos los vecindarios, que los reporteros harán cada vez seguimientos a los involucrados y que no solo pondrá en luto aquella familia, o grupos de amigos; sino que toda aquella ciudad calmada empieza a destacar como las demás al tener el escrito en que nadie quiere ver y que te pone los pelos de punta. ASESINADA.

A lo mejor te preguntaras: ―¿Qué le pudo haber pasado? ¿Cómo estarán sus padres y amigos cercanos? ¿Cómo se curaran estas heridas? Y la pregunta más importante: ―¿Será esto todo el final? Pues es mejor que pienses en ello un poco. Porque en esta ciudad todo es posible.

Y ocho jóvenes sabrán pronto de lo que estoy hablando. Cuando uno de ellos sea olvidado para siempre.

Cassidy Williams estaba sentada en un tronco de árbol en la entrada del bosque de Crowfield, el cual; era un lugar donde la gente podía hacer un picnic o ir a acampar. Los jóvenes suelen hacer fiestas en las orillas del bosque donde había un hermoso claro que era perfecto en esta época. ―¿Crees que se tarden demasiado? ―preguntó Cassidy.

―No lo sé ―Contestó su mejor amigo Ian Scott―. Creo que no es mucho el trayecto desde su casa hacia acá ―. Pateó una pequeña piedra.

Un crujido de una rama se escuchó detrás de ellos, ambos volvieron sus cabezas hacia atrás.

―Me da miedo estar en este lugar ―dijo Cassidy rascándose su codo.

Ian asintió.

―Es raro pasar la noche aquí ―dijo él.

A lo lejos una silueta se vio caminar hacia ellos dos. Usaba una camisa floreada, unas zapatillas de color mostaza y un pantalón negro. Su cabello castaño oscuro estaba arreglado en una bien hecha cola de caballo.

―¡Wow, chicos! Ya veo que se tomaron la hora de llegada muy bien ―dijo Amy Roberts saludando a sus amigos.

―Y tú siempre llegas tarde, es extraño que hayas llegado puntual hoy ―añadió Ian.

Amy se encogió de hombros. 

―No tiene sentido llegar temprano para que la líder se tarde un siglo en llegar.

―Tienes razón ―concluyó Cassidy.

―Pero me pregunto, ¿Por qué tenía que ser aquí?

Ian se cruzó de brazos.

―Todos nos preguntamos eso.

―Parece que hoy hace aún más frío que las otras veces ¿eh, chicos? ―Kenneth Sullivan había llegado poco después que Amy.

Amy le dio una pícara sonrisa a Kenneth.

―Ya veo que no te gusta esperar.

―¿Y a ti no? ―le dijo Kenneth―. Además siempre dice una hora y nunca llega a tiempo.

―¡Ay, que frio hace! ―dijo Alice Thompson―. Por suerte traje una chaqueta.

―¿Qué tal, Alice? ―preguntó Kenneth―. ¿Estás lista para hoy?

―Yo diría que sí, pero no sé qué haremos bien esta noche ¿tu si?

Todos se quedaron mirando por un rato. Ninguno sabía la razón por la que estaban allí. Tampoco por qué ese sitio que tanta incomodidad les brindaba.

―¿Y dónde están Helena, Tom y Stephen de todos modos? ―se preguntó Ian.

―Ni idea ―Alice contestó.

Kenneth chasqueó los dedos. 

―De hecho este... ¿Cómo se llama? ¡Ah! Si... Stephen tampoco ha llegado.

―Ya nos dimos cuenta, Kenneth―. Cassidy, su cara parecía perdida en algo a la distancia―. ¿Qué hora es?

Alice ojeó el reloj de su brazo.

―Son las 8:30 p.m. ―dijo.

Cassidy se levantó del tronco, y dio un gran suspiro.

―Supongo que no van a venir. Hemos perdido el tiempo esperando.

Todos estaban listos hasta que un crujido delante de ellos les llamó la atención. ―Pues yo no pienso que deban irse ―Una figura salió de los arbustos. Su voz era conocida. Era Tom Hendricks.

―Ahora faltan dos ―dijo Alice.

Kenneth le dio un gran apretón de manos. ―¡Hombre pensé que no vendrías!



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En el texto hay: misterio, chicos, desaparición

Editado: 29.08.2019

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