Crowfield: Secretos Enterrados

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Capítulo 12 Zapatillas Por Tacones

—¡Mamá! —llamó Cassidy desde su dormitorio. Caminada de un lado a otro, desde la cabecera de su cama hasta el closet. — ¡¿no has visto mis zapatillas rosadas?! 

— ¡No cariño! —Respondió la Sra. Williams desde la cocina—. Búscalas debajo de tu cama. Ahí deben estar. 

Cassidy se arrodilló y echó un ojo por debajo de su cama. Estaba algo oscuro y solo podía ver algunos objetos como un par de juegos recreativos, un brillo de labios sabor cereza, unos cuantos colores y lo que parecía ser un libro pequeño, lo tomó y observó la portada decía: "Diario" Tal vez era de alguna de sus amigas —y con amigas me refiero al grupo con el que frecuentaba. Colocó el diario sobre su cama y siguió buscando sus zapatillas. 

— ¿los conseguiste, cariño? —su madre se asomó por la puerta. 

Cassidy subió su cabeza y negó. 

—Las encontrarías, si este cuarto no estuviera un poco desordenado. Caminó al otro lado de la cama y se arrodilló a buscarlos. 

—Supongo que no están aquí mamá. Si no los encontré yo, no creo que... -su voz se había apagado. Su madre tenía las zapatillas en las manos. —P-pero si yo no... —tartamudeó. Su madre le dio una sonrisa y se levantó del suelo. 

— ¡G-gracias! 

—De nada. Solo recuerda después de venir a casa mañana arreglar tu cuarto. —ordenó su madre en un tono dulce antes de desaparecer por la puerta. 

Cassidy luego se apresuró a ponérselas, las puertas del clóset comenzaron a moverse como si alguien estuviera dentro y las estuviera sacudiendo. Cassidy se levantó lentamente y caminó hacia el clóset sin hacer ruido alguno. De pronto, un olor comenzó a inundar el cuarto. ¿Acaso provenía de aquel armario? Ella quería averiguarlo, sus piernas temblaban, comenzó a tocar las trenzas de su cabello —cosa que hacía cada vez que estaba nerviosa o asustada— olía como si algo se estuviera quemando, eso a ella la aterraba, a cada paso que daba para acercarse las puertas se sacudían más. Ella logró llegar a la perilla de la puerta pero esta se abrió de golpe. Cassidy soltó un grito, un fuerte viento salió dentro del clóset, llenando aún más su habitación con el olor a algo quemándose. 

Cassidy pudo abrir sus ojos. Esta vez, no solo era el olor sino que todo a su alrededor se sentía como si ella estuviera dentro de un horno. Su piel quemaba, ella no sabía lo que estaba pasando. Caminó a dónde estaban sus zapatillas, no había nada extraño a excepción de una bolsa negra. Pero algo dentro de la bolsa se movía, Cassidy la tomó y con mucho cuidado la abrió. Algo se asomó, Cassidy no lo podía creer, dejó caer la bolsa y cayó sobre sus muslos, quería gritar y vomitar pero no podía, ese olor se convirtió en algo peor. En un olor a carne rostizada. 

Al caer la bolsa lo que estaba dentro salió, era un brazo. Estaba quemado, pero parecía que estaba recién quemado. Ella no se atrevía a mirarlo, cerró sus ojos pero la imagen seguía ahí. Algo caliente rozó su brazo, trató de levantarse del suelo pero era como si la gravedad la mantuviera ahí tirada, de pronto algo saltó sobre ella y apretó su cuello. 

Era el brazo quemado. La estaba estrangulando, era irreal imaginarse eso pero se sentía tan... Real. Ella probablemente moriría allí. Pero no podía hacer nada ¿o sí? como pudo soltó un grito y de pronto todo se volvió oscuro. 

Sus ojos se abrieron. Por suerte todo había sido una horrible pesadilla. Aunque ella sentía como si le faltara aire. Revisó su teléfono, eran las 05:45 p.m. del viernes 23 de agosto. Se había quedado dormida después de haber pasado casi toda la tarde sacando algunas cosas viejas de su cuarto, ya había llenado algunas bolsas con ropa, revistas y otras cosas de su antigua ella que ya no necesitaría. Debió ser por eso que había soñado con la noche de la reunión con sus amigos en el bosque. Se sentía tan feliz por ir con sus amigos, disfrutar un poco, y sentirse una chica normal... Que no había hecho algo por lo que sentirse culpable. 

Algo terrible que haya hecho. 

Pero esa noche Helena se había ido, y luego no volvió a aparecer. Todavía tenía sueños de lo terrible que hicieron, luego su memoria se sentía saturada. Así que decidió deshacerse de las cosas viejas que tenía, y las cosas que le hacían recordar todo lo malo. Y que mejor oportunidad que la que tenía de que su madre no estaba en la casa. 

Podía quitar algunas cosas sin que su mamá le preguntara por qué las tiraba. 

Así que comenzó a desechar lo que pudo hasta que consiguió algo que tenía tiempo que no vio. Algo viejo de lo que querer deshacerse, algo que cuando lo miró llegó a su pensamiento cosas negativas. 

Estaban viejas y algo poco desgastadas, pero lo peor de todo eran que guardaban un secreto, algo que ella quería olvidar. Estaban algo sucias y quemadas. 



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En el texto hay: misterio, chicos, desaparición

Editado: 29.08.2019

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