Crowfield: Secretos Enterrados

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Capítulo 13 El Mejor Ejemplo Nunca Debe Dejar Su Casa

Era la mañana del sábado y Kenneth se encontraba con su madre en el centro comercial, estaban haciendo las compras del día; cosa que hacían casi siempre. Cuando la Sra. Sullivan estaba libre en su trabajo como abogada. 

— ¿Qué hacemos ahora? —Kenneth se detuvo a recobrar el aliento. Habían caminado luego por casi todo el centro comercial. 

—Creo que debemos ir a Maddison's. —sugirió la Sra. Sullivan. 

Kenneth asintió. Maddison's era una tienda en la que vendían los helados más deliciosos de Crowfield. Pero nada se comparaba con la heladería en la que él y sus amigos solían comer. El recordaba que su favorito era el de vainilla con chocolate pero ya no iba a esa heladería. 

Cuando llegaron el sitio estaba casi lleno, había niños corriendo y jugando al rededor. Algunos adolescentes del Crowfield High se encontraban allí, algunas porristas y jugadores del equipo de fútbol americano también estaban. Kenneth los miró de reojo y se apresuró a caminar en otra dirección, donde estaba el mostrador. Kenneth había jugado con los Ravens —el equipo de fútbol americano— junto a su ex-amigo Tom, pero después que pelearon, ya no podían estar en el mismo lugar. Al principio Kenneth contaba con los chicos del equipo pero luego ellos votaron para que Kenneth se marchara. ¡Estúpidos! ¿Qué creían ellos? ¿Qué Kenneth iría a pedirles que lo incluyeran al equipo? No los necesitaba. A ninguno de ellos. Mucho menos a Tom. 

Algo le golpeó la pierna, era una pequeña pelota roja. Un niño corría detrás de él. El niño tenía el cabello castaño y unos ojos color café que mostraban su inocencia. Era un típico niño siendo un niño normal. 

El pequeño le sonrió. Kenneth tomó la pelota y se la pasó al niño, el cual le brillaban los ojos. —Kent, es hora de irnos. —llamó un señor no muy viejo el cual se acercaba a Kenneth y a el niño. Era el padre de Kent. El niño, Kenneth observó al señor parecía estar algo cansado; se le notaba en su mirada. — ¿Qué estás haciendo, hijo? —le preguntó el señor a Kent. El niño abrió la boca pero Kenneth lo interrumpió. 

—EH... E-él sólo, yo. Le estaba devolviendo su pelota. —tartamudeó Kenneth. El niño asintió. 

—Oh, gracias... —El señor dijo agradecido—. ¿Cuál es tu nombre? 

—K-Kenneth, señor. 

El señor lo saludó. -Un gusto. Ya sabes cómo pueden ser los niños. Digo, tú eres un adolescente. Lo sabes. 

Las manos de Kenneth sudaban. Necesitaba irse rápido de allí ¿dónde estaba su madre con los helados? —Disculpe. Me tengo que ir. —Se disculpó y salió a buscar a la Sra. Sullivan. No había estado cerca de un padre... En un tiempo. 

Era como una clase de miedo. 

La Sra. Sullivan apareció detrás de él. — ¿Dónde estabas? Te estaba buscando. —Le preguntó ella. Kenneth se sobresaltó. Se podía notar que lo estaba esperando porque los helados que llevaba en las manos se estaban derritiendo. Su madre lo observó, Kenneth parecía asustado, estaba sudando. — ¿No me digas que...? 

—Salgamos de aquí mamá. —Kenneth tomó a su madre del brazo y salieron de la heladería. 

Giró su cabeza hacia atrás y vio al hombre y a su hijo jugando. Era un perfecto vinculo padre-hijo del que Kenneth no conoció. 

No es por eso que Kenneth, se siente nervioso con un padre, siempre se sintió normal con los demás padres de sus amigos. Pero este señor tenía algo que le parecía extrañamente conocido. 

Hace varios años atrás Kenneth había encontrado una foto de su madre con un señor al que él no reconocía en lo absoluto. Cuando le preguntó a su madre ella solo le dijo. —No es nadie Kent. —limpiando una lágrima que bajaba por su mejilla. Ella tomó un encendedor y Kenneth sólo observó como el fuego quemaba esa foto vieja. Kenneth era algo joven para comprender pero se dio cuenta que ese sujeto no era nada más que su padre, ¿estaba el seguro? No, pero había algo dentro de él que lo hacía pensar en eso. 


*** 

— ¿Te pasa algo, cariño? —le preguntó la Sra. Sullivan. Habían pasado ya más de media hora que habían salido del centro comercial, Kenneth de camino a casa no dijo absolutamente nada. 

Estaba prácticamente ido. 

—Estoy bien mamá. —le respondió el mientras se servía un vaso con agua. Su mamá se le quedó viendo. Ella sabía que algo le pasaba. 

— ¿Es por el padre de ese niño? 

Kenneth bajó la mirada. —Se parece un poco a papá. 

La Sra. Sullivan tragó saliva. 

—Imposible —exclamó ella—, ¿cómo puedes saber cómo era tu padre si nunca lo conociste? Tu sólo tenías un año cuando el... Nos dejó. 



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En el texto hay: misterio, chicos, desaparición

Editado: 29.08.2019

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