¿cuál es la realidad?

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Capítulo 4

Abro la puerta y para mi sorpresa Tamara lo estaba besando, mi cabeza empieza a inflarse de ira al verlo. Esto era inaudito, ¿Ya eran novios?, se besaban, él la acompañaba a casa, en uno de estos días la acompañaría a ducharse y ese ya sería el colmo.

—Ohh…Ya llegaste Tamara —la veo como da un sobre salto al escucharme.

Ellos me miran desconcertados mientras yo sonrió hipócritamente ante ellos.

—Gracias por acompañarme —ella le sonríe—. ¿Mañana vendrás por mí?

Me retiro de la puerta al escucharla decir esto. Ya, ya esto era el final, lo último, mi hermana me cambió por ese aparecido. Sé que le dije a Travis que lo hablaríamos como personas civilizadas, pero no, no haré nada de eso. Está niña me ha echado a un lado y ahora y todo es Alejandro, su vida gira en torno a él y es sorprendente, sinceramente apenas comprendo cómo una persona puede sustituir a otra de una manera que ni chance le da para poder entender lo que estaba pasando. Yo me marcho a mí habitación, allí me encierro y solo me dedico a escuchar música mientras mi consumido cuerpo ya estaba cómodamente tumbado en la cama.

Subo la radio a todo volumen, empiezo a completar los ejercicios, pues hoy no tenía muchas, si acaso había una o dos: era pan comido para mí.

Escucho que alguien toca mi puerta, ha de ser Tamara, de seguro quiere explicarme lo que había o está pasando con su fulano ¨novio¨ lo cual ya era justo y necesario.

Me pongo de pie para abrir la puerta, esta hacia un rechinar espantoso, le he dicho a mi madre que la mande a reparar, es solo un poco de aceite, ¿Qué tanto puede costar? Cuando la abrí noté que no había nadie. De seguro Tamara se marchó porque tardé en responder y pensó que no la estaba escuchando, por lo que estaba en lo correcto porque fue al final que escuché tres golpes.

Dejo la puerta abierta y me echo a mi cama para continuar haciendo mi tarea que ya casi terminaba. Bajo un poco la radio por si ella desidia llamarme, pero en todo el rato que duré completando mi clase ella no volvió a buscarme, por lo que era usual el ella.

Tomo mi mochila y ordeno todo dentro de ella, la coloco en el mismo gancho de siempre junto a la puerta. Me acerco al radio para apagarlo.

—Stheisy —doy un sobresalto al escuchar su voz inesperada.

Me giro y le veo por encima de mi hombro.

— ¿Qué querías ahorita? —Le pregunto parándome frente a ella.

Tamara me mira fijamente mientras yo esperaba su respuesta.

—Solo quería venir a verte —responde ella.

— ¿Ahora quieres verme? —Le paso por el lado para acostarme en la cama.

— ¿A qué te refieres con eso? —Se gira hacia a mí con el ceño fruncido.

—Lo que escuchaste Tamara, todo el día me ignoraste, me acerqué a ti para saber qué ocurría con esas chicas, luego me marché porque él se acercó y no quería ser mal tercio. Creí que me esperabas en salida, pero no, era a él. Llegas a casa y te besas con él, todo es él Tamara y tienen una semana saliendo y ya me estas remplazando por conocido. No sabes quién es, no saber qué es lo que quiere, no sabes nada. Soy tu hermana y no te importaba que viniera sola a casa.

—Pero Stheisy… —se aproxima a mí.

— ¡Stheisy nada!, ¡Stheisy nada! yo soy tu hermana, y con esto no digo que está mal que andes con él, no me importa que sean novios, no es que no me agrade él para ti. El hecho está en que me estas remplazando por él. Somos un equipo Tamara, éramos un equipo, papá nos abandonó, ¿Tú también me dejaras?

—No metas a papá en esto, su nombre no cabe en esta conversación. Él nos dejó a todos y no lo necesitamos. No te dejaré, no me mudaré con él ni, aunque quiera, no puedo dejarte, eres mi loca favorita, ¿Cómo intentaría alejarme de ti? Eres mi hermana, mayor, pero hermana y perdón que no tengas amigos y yo sea la única y te haya dejado sola, perdóname por eso, de verdad.

—No, ya, ya pasó —me echo hacia atrás en la cama—. Ya todo está bien —paso mis manos por mí cara.

—Oye —se sienta en mi cama —perdóname.

—Descuida, está bien todo —me siento y la miro.

—Bueno, ok, me iré hacer mi tarea, tengo mucha ese profesor no nos deja en paz, estoy loca por salir del centro y dejar todos esos trabajos a un lado —se pone de pie.

—Bueno, aun te faltan dos cursos para terminar, así que aun te falta un poquito —sonrió al decirlo.



Kathy Ttejada

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En el texto hay: mentiras, psiquiatra, enfermedad mental

Editado: 02.02.2019

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