¿cuál es la realidad?

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 5

Sabía que era un monstruo, sabía que algo más que sangre corría por mis venas, no era normal mi estado, en el mundo en el que vivía solo yo podía comprender las cosas que me pasaban, nadie podría ponerse en mi lugar porque nadie puede hablar de lo que no conoce. Había, había un error en mí y eso lo sabía y por un tiempo me importó, pero ya no me interesa mucho, estoy aprendiendo a vivir con ello. Quizás me sienta y aparente ser malvada, pero no, no lo soy para todos aquellos que lo creen. Solo soy una loquilla que anda deambulando por las calles.

Mi música era ruidosa y según algunas personas le asustaba mi mirada porque en ocasiones parecía perdida. Decían que no estaba viendo a un punto fijo, que era como si mirara todo y a la vez nada, pero yo solo me reía en sus caras porque no entendía a qué se referían.

Me siento en mi cama y continúo viendo mi reflejo en el espejo y no podía evitar pensar que me veía fantástica: era porque me veía fantástica y esa era la verdad. Una sonrisa de lado adornó mi armonioso rostro.

Era tarde en la noche, mamá ya había llegado a la casa. Había traído pizza para cenar: ella sabía cuál era mi comida favorita y que me conociera tanto me encantaba, casi siempre nos complacía a mí y a mí hermana, era obvio que lo hiciera porque trabajaba para ella y para nosotras. Ella nos decía que nos amaba, yo no quería apartarme nunca de ella, no sé Tamara y cuáles eran sus deseos y esas cosas, pero yo no quería dejar a mamá sola.

Estábamos las tres sentadas en la cocina de la casa devorando nuestros pedazos de pizza. Noto que Tamara está incomoda, pongo mi pedazo en mi plato y limpio mis dedos.

— ¿Estás bien? —Pregunto mirándola fijamente.

—Sí, sí, estoy bien —mi madre la mira.

Tamara agacha la cabeza.

—Es solo que… —continúa diciendo—. Tengo que decirle algo a mamá —ella se miraba las uñas mientras sus manos estaban sobre la mesa.

Yo la miro fijamente esperando a saber qué estaba a punto de decir esta chica.

— ¿Qué pasa Tamara? —Ella agarra la mano de la chica.

—Mamá, ¿Te acuerdas del chico que estuvo viniendo acá, a casa? —La mira a los ojos.

Ya sé por dónde va esto, mis ojos quisieran devorarla si en verdad dirá lo que yo creo que va a decir. No puedo creer lo que ella está a punto de decirlo.

—Sí, sí, el joven Alejandro, ¿De él es de quien hablas?

Solté su mano y me senté derecha en el banco.

—Sí mamá, justamente de él es de quien está hablando —la interrumpo inquiera.

Miro a Tamara y trato de preguntarle con la mirada qué diablos intentaba decir.

Ella me mira desconcertada y lo dice.

—Mamá, él quiere venir hablar contigo porque quiere que salgamos de una manera más formal, como novios —agacha la mirada.

—Esto es patético —me salgo de la cocina.

Pude notar que mi madre y ella se me quedaron viendo cuando me marché.

Salgo de la casa, cierro la puerta de un portazo.

—Tamara, ve por ella por favor. Dile a él que puede venir cuando guste.

—Gracias mamá—. Ella se pone de pie para buscar a Stheisy.

—No está bien que una persona en sus condiciones ande sola a deshora de la noche deambulando por las calles solitarias de este vecindario.

 

Esto era ridículo, patético, cada vez estaba más envuelta en su vida, estaba más y más metido entre nosotras. —Ah, como no lo soporto —golpeo una pared.

Había un pequeño callejón allí, me siento en la oscuridad del lugar con mis piernas en cuclillas, mi cabeza apoyada de la pared marcada por diseños hechos por los callejeros que frecuentaban estas zonas apuntaba hacia arriba.

No pensaba en nada más que en Tamara y su tonta relación con ese chico que apenas toleraba. Esto ya me estaba molestando, honestamente, este tipo de cosas hacia que me ardiera la sangre, no sé cómo iba a controlarme.

A lo lejos puedo escuchar la voz de mi hermana que me llama, yo no respondo y solo me quedo allí sentada. Aun sin creer lo que había hecho. Una vez más la escucho llamarme a la distancia. Yo no respondo, no quería verla en este momento, mejor que se marchara.

Tantas cosas me pasaron por la cabeza en ese momento, por ejemplo, la conversación que habíamos tenido, ¿Cuándo fue que ellos hablaron y planearon todo esto de hablar con mamá? ¿Cuándo? No comprendo cómo se dio tan rápido su relación, ¿Qué pretendían hacer? Pasé de verlos este mismo día interactuando un poco, a verlos besarse y ahora él quiere hablar con mamá. Tamara ni siquiera conoce a ese tipo, no tiene idea de quién es su familia para estar con él de una manera tan abierta. Aun puedo escucharla llamarme desde la distancia, ¿Serán cosas mías o será que en verdad me está llamando?



Kathy Ttejada

#3453 en Thriller
#1955 en Misterio
#1525 en Suspenso

En el texto hay: mentiras, psiquiatra, enfermedad mental

Editado: 02.02.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar