¿cuál es la realidad?

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Capítulo 18

Tamara había intentado arruinarme el día, pero no pudo, mi felicidad iba más allá que sus malos deseos. Mi profesor de matemáticas siempre me dijo que un número positivo vale más que miles negativos. Después de todo, su mala energía era inferior a mis deseos de tener un excelente día y todo quedó demostrado cuando intentó sabotearme, pero no le salió.

 

Llegando a la escuela acompañada de Travis hablábamos de aquel momento, de cómo pensábamos hacer todo, ya estaba lista, teníamos todo lo que necesitábamos para poner nuestro plan en marcha. Llegamos a la escuela y nos sentamos en nuestra banca favorita, allí empezamos a repasar nuestro plan una y otra vez. Este era aprueba de tontos y no podía fallar, era más que un hecho que esto iba a ser verdad. Nada, no se podían dar paso hacia atrás, así era como tenía que ser y ellos no se iban a detener hasta conseguirlo.

Al poco tiempo tocan el timbre para que entren a los cursos, ya empezaba ponerme nerviosa, mi corazón empezaba a palpitar de manera acelerada, mientras mis manos sudaban a mares. Yo  mira a Travis quien está sentado junto a mí y me sorprende el nivel de relajación que este tenía, era más que increíble. Mientras a mí me temblaban hasta los vellos, él estaba como si nada estaba fuera a pasar.  Ese día iba a ser inolvidable para muchos, pero realmente él parecía no entender la importancia de esta fecha. Para mí se me hacía imposible prestarle atención a la profesora, el plan me pasaba una y otra vez por la cabeza y era algo que no podía controlar, se me salía de mis manos y trataba de concentrarme en clase, pero no podía, simplemente no podía hacerlo.

Travis estaba prestando atención, de todos modos, él me podía explicar todo lo que fuera necesario, él siempre estuvo dispuesto de ayudarme, así que por eso no me preocupo tanto, lo que sí estoy empezando a dudar en hacerlo, no sé, pero tengo la extraña sensación de que no saldrá como lo esperamos y eso es exactamente lo que no quiero que pase quiero que sea justamente el resultado por el cual empezamos a diseñar este plan. No me gusta lo que siento, no me gusta cómo es esto y solo basta un error para que mis deseos no se cumplan. Quiero eliminar la mata de la desgracia que ha nacido en mi casa, arrancarla desde la raíz y que volvamos hacer aquella familia feliz que éramos, el chico no tiene mucho tiempo con nosotros y ya está causando problemas y ni siquiera tiene dos meses saliendo con mi hermana. Sé que al principio dolerá, pero al final terminará agradeciéndome por ser su salvadora, por ser aquella luz que ella necesitaba. Mi madre estará orgullosa de mí, pensará que lo más importante para mí es el deseo de ver a mis familiares bien.

Mis pensamientos acabaron convenciéndome de que eso era lo mejor que nos podría pasar a nosotras. Tocan el timbre, ya es momento de que nuestro plan se ponga en marcha. Travis y yo nos dirigimos al baño, allí proseguimos a ponernos nuestra ropa: un pantalón negro, capucha negra, guantes y pasamontañas. La adrenalina empezaba a esparcirse por mi cuerpo como droga: estaba pasando, era real.

Estamos listos la gasolina estaba lista en un galón, la echamos en el cubo de agua que había en el baño. Yo lo tomé y caminé hasta donde estaba el curso de él. Espío por la ventana y en una esquina alcanzo a verlo. Travis estaba detrás de mí y tenía la caja de cerillos con él, listos para volar este lugar. La profesora está explicando la clase.

Todo se pone en marcha.

Coloco el cubo en posición, abro la puerta de repente y arrojo dicho líquido algunas gotas les cayeron a los estudiantes. Me salgo corriendo de ahí y es en ese momento cuando Travis arroja los cerrillos. Ellos se dieron cuenta al poco tiempo de lo que estaba pasando.

— ¡¿Qué hacen?! —Grita un joven.

El alboroto empieza, los cerillos encienden una llama que se va propagando en todo el espacio.  Nosotros salimos corriendo de allí, el humo y las llamas comenzaba a crecer, mi corazón se acelera. Miro hacia atrás y veo que algunos pudieron salir del curso y mientras otros trataban de ayudar a sus compañeros en salir otros alertaron a los demás grupos. Travis y yo vamos corriendo por el pasillo cuando escucho:

— ¡Deténganlos! —Una multitud iba detrás de nosotros.

Yo miré hacia atrás y mi cuerpo se detuvo al estrellarse con otro cuerpo que me arrojó al suelo de un empujón, en ese momento me di cuenta de que me habían atrapado.

Ellos me tenían agarrada por las manos y pies, yo me movía tratando de zafarme, pero no contuvieron las ansias y me arrancaron el pasamontaña. Mi cabello cayó sobre mi rostro y nadie podía creer que era yo quien lo había hecho. En ese momento paseo la mirada por el lugar y no veo a Travis, por lo menos él sí logró escapar. Por lo menos eso me consolaba. Ellos me toman y hacen que me ponga de pie, en ese momento puedo ver como el curso se incendiaban, todos bajaban como avalancha del segundo nivel. Las llamas empezaban a subir al siguiente piso, justamente al salón que estaba sobre este. Podía ver el humo y a las personas toser mientras se cubrían la nariz y la boca. A la distancia escucho una sirena, los bomberos se estaban acercando al lugar.



Kathy Ttejada

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En el texto hay: mentiras, psiquiatra, enfermedad mental

Editado: 02.02.2019

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