¿cuál es la realidad?

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Capítulo 23

—Stheisy, Stheisy —escucho que me vuelven a llamar.

Por lo que había pasado con mi amiga preferí no moverme de donde está, el tic nervioso no se había ido, aún continuaba ahí.

—Stheisy párate de ahí, te estoy llamando —escucho la voz decirme otra vez.

El tic de mi muñeca se localizó en mi dedo, miro al suelo y puedo ver unas cuantas moscas esparcidas por ahí. Mi dedo índice empieza a dar toques involuntarios, mejor conocidos como tics nerviosos. Vuelvo y miro las moscas y estas empiezan a acercarse una a las otras.

—Stheisy, ¿No oyes? —Escucho a la voz decir enfadada ya.

Las moscar formaron un circulo, se juntaron sus cabecitas y en medio había un centro vacío. Mi corazón empezó a palpitar fuerte. Sacudieron la puerta de la celda haciendo un ruido espantoso, yo y mi compañera nos tiramos de la cama y me di cuenta de que se trataba de mi madre que había llegado. Mientras me acerco a ella vi al suelo y las moscas ya no estaban. Miré mi dedo curiosa, pero este aún tenía el tic ahí.

— ¿No me estabas escuchando? Tengo rato llamándote —dice enojada.

—No, perdón mamá. ¿Ya me sacarán de aquí? —Pregunté aturdida.

—Sí, los oficiales fueron a buscar las llaves. Ya nos iremos, veremos que lanzan la evaluación.

El policía se acerca, me pone las esposas y luego abre la celda, yo antes de irme me acerqué a mí cama y mi compañera sacó la tarjeta de debajo de esta.

—Por cierto, ¿Cómo te llamas? —Le pregunté

—Mi nombre es Ana. ¿Y el tuyo?

—Un gusto Ana, yo soy Stheisy. Gracias por todo, nunca te olvidaré.

Ella me mira y me sonríe.

Salgo de la celda y la veo como la cierran para ella. Me quedé allí parada y la miré con mis ojos rayados, una lagrima mojaba mi ojo que estaba a punto de derramarla.

—Stheisy, tenemos que irnos —dice mi madre mientras el oficial me sujeta.

Levanté mi cabeza y me dejé llevar. La miré por encima de mi hombro y vi cuando se acercó a la celda.

—Espero volver a verte —me grita ella.

Yo le sonreí y continúe caminando hasta salir del edificio. Un rayo de sol beso mi mejilla. Pude sentir ese aire limpio otra vez.

Vi el auto de mi madre parqueado frente al lugar, un oficial me dirigió hasta su patrulla, yo me subí a esta y desde donde estaba vi como mi madre y mi abogado se subían a su auto. La patrulla en la que yo iba arrancó, el policía no dijo ni una sola palabra en el camino, solo miraba los autos pasar y los edificios que dejábamos atrás.

No sé qué tanto tiempo llevábamos corriendo, no sé nada, no sé a dónde me estaban llevando, solo sé que cada segundo que pasaba estábamos más cerca del lugar.

Tras varios minutos el oficial se parquea en un gran edificio blanco. Veo a mi madre bajar de su auto y el oficial hace lo mismo mientras yo intento saber dónde o cómo se llama el lugar. Él abre la puerta:

—Ven acá —me dice.

Yo me arrastro hasta la puerta y salgo, él me agarra y junto con mi madre y el abogado entramos al edificio. Nosotros nos quedamos a un lado mientras mi madre y el abogado hablaban con la recepcionista. El lugar era hermoso, tenía varios cuadros colgando de las paredes. Unos elegantes asientos había a un lado, aparte de que había varios pasillos en aquel lugar. El olor era delicioso, olía a rosas.

 

Tamara estaba en casa, aún no había docencia en la escuela, esta se aplazaría por tres días. Ella tenía desde aquel horrible día que no ve a Alejandro, tristemente ha podido comunicarse con él. Lo vio en el patio sentado junto con otros compañeros de clases, mientras que ella estaba a un lado con unos cuantos compañeros. Fue horrible, él no sabía nada de lo que había pasado, no tenía idea, pero ella sentía que había algo que era diferente. Ella no quería creer que a él solo le había interesado estar con ella para que confiara en él y se entregara a aquel supuesto ¨amor¨ que ellos sentían.

Ella creyó que al no saber de ella él buscaría la forma de acercarse o llamarla, pero ya habían pasado tres días contando el de aquel hecho y aún no había un mensaje o una llamada: no había nada. Quizás su madre tenía razón, quizás alejarse tanto de Stheisy no fue lo correcto, separarse por un tipejo como ese. No quería creer que así era como realmente iban a dar las cosas, esto no parecía ser obra de Alejandro.

 

Bajé las escaleras con pasos apresurados hasta llegar a la cocina, tomé una barra de chocolate que había en la nevera. Quería distraer un poco la mente para no pensar en Alejandro así que me dirigí al sofá y encendí el televisor. Mientras cambio de canal me encuentro con la noticia donde mencionaban el incendio provocado por mi hermana en la escuela. Sentí una extraña sensación cuando mencionaron su nombre en las noticias.

—La señorita Stheisy Coleman fue detenida en el lugar del hecho, donde se le acusó por intento de asesinato junto con otros cargos. Actualmente se encontraba en principio cumpliendo las cuarenta y ocho horas. Hasta ahora no tenemos más información de este tema.



Kathy Ttejada

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En el texto hay: mentiras, psiquiatra, enfermedad mental

Editado: 02.02.2019

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