Cuando éramos tú y yo.

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Capítulo XV

Aquella mañana nunca la olvidaría. No sólo había descubierto que Brianda sabía la verdad, sino la forma en que lo hizo fue devastadora para Oliver.

Jamás hubiera pensado que ella entraría en su oficina como alma que lleva el diablo, sino que además le propinó una bofetada. En el fondo se la merecía y lo sabía, debió contarle desde el principio todo lo que sabía, pero el miedo a que le sucediera algo a ella le había frenado.

Cansado de ocultar la verdad, Oliver contactó con un médico famoso para comentarle el caso de Brianda, quería estar seguro de que su diagnóstico era cierto, para seguir callando o decirle la verdad al completo de una buena vez.

Agradecía que al menos ya era un hecho que Milagros era hija de ambos. Sabía que esa niña podía devolverle el amor de Brianda y la familia que siempre quiso tener y les fue arrebatada en este extraño nudo de mentiras que se había formado sin explicación aparente.

Llegó a la consulta del doctor Wilson, se anunció y se sentó a esperar su turno mientras esperaba que la enfermera avisase de su llegada. Rápidamente la enfermera le indicó que entrase.

Empujó la puerta y nada más entrar observó que la habitación era de paredes blancas, llena de cuadros, titulaciones de las más prestigiosas universidades de EEUU, diplomaturas de toda clase, páginas de periódicos enmarcadas con la foto del médico y de importantes personas.

-Pase señor Anderson, no se quede ahí, tome asiento, le estaba esperando. -Sonó la voz del doctor por toda la habitación.

Oliver asintió con la cabeza y camino hasta el escritorio del doctor Wilson. Arrastró la silla y acto seguido tomó asiento.

El doctor Wilson tecleaba algo en su ordenador y poco después se volvió hacia Oliver y entrelazó los dedos de sus manos, apoyando los codos sobre la mesa.

-Le comento señor Anderson que el caso que me comentó telefónicamente sobre la amnesia de su mujer me tiene bastante intrigado, me gustaría que me explicase más para poder ayudarle. -Comentó con curiosidad el doctor Wilson mirándole directamente a los ojos.

-Aquí tiene todos los informes médicos que existen hasta el momento. -Oliver extendió la gran carpeta llena de papeles y el doctor la tomó en sus manos y comenzó a leer.

Pasada una media hora, cuando hubo  terminado de leerlo todo, el doctor Wilson apoyó su mentón sobre sus manos y quedó pensativo por unos momentos antes de volver a mirar a Oliver y comenzar a decir:

-Señor Anderson, me gustaría conocer a su esposa y evaluarla personalmente, porque no creo que sea cierto nada de lo que dicen estos documentos, para ello me baso en que usted me comentó que ella ha tenido ciertos recuerdos recientemente y en el tipo de amnesia que tiene diagnosticada se supone que jamás recobraría la memoria, de ahí mi desconfianza total sobre el diagnostico que ha recibido. -Dijo seriamente, haciendo que Oliver se quedara completamente sorprendido.

-Verá, como ella no me recuerda como su esposo, va a ser imposible que pueda acompañarme, pero si usted lo desea puedo darle el contacto de alguien cercano a ella para que la haga venir hasta aquí... Solo le pido que me mantenga informado de todo, si es posible. -Pidió Oliver mientras sacaba el teléfono móvil para facilitarle el número telefónico de Juan Antonio.

El doctor Wilson asintió y se comprometió a llamar esa misma tarde al hermano de Brianda para entrevistarse con ella y evaluarla lo antes posible, pero estaba seguro de que era un falso diagnóstico, algo que comentó con su enfermera, una vez que hubo salido Oliver de su consulta.

Cuando estaba pasando por la urbanización de los Álamos con el coche, Oliver pudo ver a lo lejos a Brianda con una jueza, un abogado y Valeria.

Oliver alzó una ceja, aparcó el coche y se puso en marcha caminando hacia el lugar...

 



Nana26

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En el texto hay: amor, amor tristeza, amor desamor

Editado: 03.02.2020

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