Cuando Solo Somos Nosotros

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Capítulo 1

Capítulo Uno.

Agosto 3, 2018.

En lo que iba de la relación con Fabi solo habíamos llegar a discutir por cosas insignificantes y estúpidas que no llegaron a ser mucho porque después de unos minutos en silencio o sin escribirnos, nos dábamos cuenta de lo boludos que éramos por darle tanta importancia a cosas que no lo era.

Pero esta vez era diferente, él estaba encaprichado en que tenía razón y que yo debía cumplir con mi papel de novia mientras yo le recordaba una y otra vez que yo era libre de decidir y que no me obligaría a nada aunque siga insistiendo. Era obvio que ninguno de los dos iba a ceder y dejar las cosas ahí.

—¡Siempre lo mismo con vos Bianca, ya me tenés harto! — me gritó nuevamente creyendo que podía afectarme — ¿Qué mierda se supone que querés conmigo? Explícamelo porque no lo entiendo. Me tenés como un boludo de acá para allá.

—Si vos sos un boludo que se deja llevar para cualquier lado no es mi culpa.

—¡Si que es tu culpa! Me tenés como un boludo, nunca me decís nada. ¡Con vos tengo que andar adivinando que carajos querés y para colmo no querés hacer lo único que te pido!

Era realmente increíble como él daba vueltas las cosas en cuestión de segundos, en su mundo yo era la novia malvada por el simple hecho de no sentirme segura de conocer a su familia.

—Ya fue — le dije pretendiendo estar calmada — acá termina esto. Vos estás cansado de mí, listo ¿Para que seguir?

—¿Ves cómo llevas las cosas al extremo? ¡Exageras todo nena! — su frustración era bastante evidente, sabía que lo estaba llevando al extremo pero no veía otra opción si él decía que ya no me soportaba más.

—Chau Fabián.

Me di la vuelta y camine lo más lejos que pude de él, escuché como pateo una de las sillas de plástico que había en el patio de su casa pero a pesar de la bronca que seguro tenía corrió hasta alcanzarme y me rodeó con uno de sus brazos para que no me moviera.

—Espera, así no por favor — murmuró cerca de mi oreja, con la respiración entrecortada.

—¿Y cómo entonces? Si ya no querés estar conmigo Fabián. Déjame ir

Esperé a que me soltara pero eso no pasó, hizo todo lo contrario que le pedí que hiciera. En menos de un minuto Fabi estaba adelante de mí inclinándose un poco para apoyar su cabeza en mi hombro mientras con sus brazos me abrazaba pegándome más a su cuerpo.

—Quiero estar con vos Bian, créeme cuando te digo que todo lo que quiero es estar cerca tuyo.

»Déjame hacerlo por favor.

....

Marzo 25, 2019.

Había arrancado el día con un humor increíblemente bueno, aunque me sentía un poco nerviosa y estresada por lo que podía llegar a ser mi día, y también un poco asustada la idea de que termine siendo un completo fracaso y no consiga interactuar con mis compañeros o tener un pésimo primer día. 
Pero con el paso de las horas mi buen humor se esfumó y la ansiedad y los nervios me invadieron, me sentía totalmente ajena a todo lo que pasaba a mí alrededor, no entendía absolutamente nada de la que hablaba el profesor mientras mis compañeros parecían si hacerlo e incluso se animaban a contestar y debatir entre ellos.

Me quiero ir.

La clase terminó antes de tiempo y más aliviada no podía estar,  aproveché para buscar algún lugar para comer antes de que la siguiente clase comenzara, después de caminar varias cuadras llegué a un restaurante de comida rápida y dónde, para mí suerte, servían un excelente café. Después que me entregaron mi pedido me dirigí al segundo piso, donde era más tranquilo y había mucho más espacio, y me senté en una de las mesas que estaban junto a la ventana y saqué el teléfono para contestar todos los mensajes que había recibido en el transcurso de la mañana.

Maty mj: Eu Bian, cómo te fue en la primera clase?

Nahuel: debe estar en algún aula comiéndose algún pibe, déjala disfrutar Matías

Maca: jajaja mira @Fabi, Bianquita ya te cambió

Maca: sos historia

Me reí y les contesté, aclarando que seguía soltera y para mí desgraciada, todavía no me había cruzado a nadie que llamara mi atención. Les conté muy por encima lo que fue mi primera clase y lo fatal que me sentía pero cerré el chat sin querer profundizar más en el tema y ponerme más sensible.

Abrí la cámara frontal de mi teléfono y con una sonrisa en la cara, me saqué una selfie junto a mi almuerzo para mandársela a mamá y tranquilizarla, aunque se enojó un poquito cuando vio que mi almuerzo solo era un café y dos medialunas, pero para mí era más que suficiente. Además, teniendo en cuenta las horas que me quedaban por cursar, el café era necesario.

Mientras esperaba que el semáforo cambiará y le de paso al peatón, volví a sacar el teléfono e inevitablemente busqué su nombre entre mis contactos y abrí el chat que teníamos. Me mordí el labio inferior, indecisa, mientras mis dedos se deslizaban por el teclado, escribiendo.

Bianca: mí día está yendo fatal, necesito verte. Te extraño.

Lo releí un millón de veces antes de borrarlo y salir, bloqueando el teléfono para seguir caminando.

A pesar de que lo extrañaba un montón y su ausencia era cada vez más notable para mí, me rehusaba a ser yo quien dé el primer paso y por lo menos llegar a un acuerdo amistoso. Habían pasado demasiadas cosas entre nosotros, once meses estuvimos juntos y en ese tiempo un millón de veces peleamos pero en el tiempo que no lo hacíamos tratábamos de disfrutar el mayor tiempo posible antes de que otra estupidez nos moleste y nos lleve a una discusión.

Fabián, sin siquiera intentarlo, me dió muchos momentos para recordar, aunque en su gran mayoría eran agridulces, eso para mí era demasiado porque después de todo así fuimos siempre y eso no lo cambiaría por nada en el mundo.



Giuly

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En el texto hay: romance, drama, amor

Editado: 10.02.2020

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