Cuando Solo Somos Nosotros

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Capítulo 2

Capítulo Dos.

26 de agosto, 2018.

A veces, cuando los problemas eran demasiado para mí y se escapaban de mis manos dejaba que me consumieran, que me ahogaran y no hacía absolutamente nada para detenerlo porque me paralizaba ante una decisión grande o algo que parecía no tener solución. Prefería ahogarme y morir en mis problemas a tener que tomar una decisión y volver a equivocarme, era un gran defecto que tenía y que debía aprender a manejar porque después de todo, solo me afectaba a mí y a la larga iba a ser peor.

Durante mucho tiempo había planeado mi vida año tras años, organizado cada aspecto de mi vida. Y ahora, de la noche a la mañana, esos planes habían desaparecido. Ya no veía haciendo nada de eso ni mucho menos veía algo más, estaba todo oscuro y sentía que no tenía un futuro. Me estresaba el no saber que hacer con mi vida después de la secundaria pero tampoco sabía que hacer, ya nada me gustaba. Y eso era lo que me ahogaba y paralizaba.

—Ma — la llamé golpeando la puerta de su pieza, ella me gritó que pase — ¿Puedo hablar con vos?

—Sí, obvio Bian ¿Qué pasa?¿Estas bien?

Negué lentamente con la cabeza y me acerqué a ella para terminar acostándome a su lado, la abracé y le conté todo lo que me estaba pasando, los mil problemas y las mil dudad que me estaban quemando la cabeza. Me desarme frente a ella porque sabía que mi mamá era de las pocas personas que sabía cómo volver a armarme y sobretodo, a tranquilizarme y contenerme. Me desahogue y lloré, sintiendo como de esa forma parte del agua que tenía en mis pulmones, que me ahogaba y que lentamente me mataba, salía de apoco para dejarme vivir un poco más.

—Capaz que eso nunca fue lo tuyo Bian — me dijo abrazándome un poco más fuerte — todavía tenés tiempo para elegir, no te compliques tanto hija.

.... 
7 de abril, 2019.

Fabián me había acostumbrado a muchas cosas durante nuestra relación, cosas que se volvieron parte de mi día a día y que ahora no las tenía, pero tampoco pensé que fueran de gran importancia hasta que la ausencia de ellas fue notable y me tocó aceptar que eso no iba a volver a pasar, no con él por lo menos.

Con el tiempo había implementado nuevas cosas así como también había retomado viejos hábitos. Trataba de evitar agarrar el teléfono apenas me despertaba para ver si tenía un mensaje suyo o ver constantemente el teléfono esperando una señal de vida de él, y cuando salía de la facultad trataba de estar lo suficientemente metida en alguna conversación con mis compañeras y así no buscar su auto.

—Aye, cada vez mas hermosos esta este nene. Se nota que se parece a mi — le dije y ella se rio sin dejar de mirar a Teo que jugaba en el piso con sus dinosaurios de peluche. me agache para unirme pero enseguida vio que toque a uno de sus preciados muñecos me echo enojado — ay que exagerado, no te lo iba a robar.

—Así es él, puede ser un encanto pero le tocas los muñecos y te hace la cruz.

—Igual al padre — me burle y ella se rio de acuerdo conmigo.

—Ay ni me hables de ese, esta mas insoportable que nunca— bufo enojada — tiene unos días en los que viene y hasta le molesta que respires. El otro día me canso tanto que lo mande a dormir a la casa de la madre.

Me reí tanto que sentí que en cualquier momento me iba hacer pis encima al igual que ella, nos habíamos tentado tanto que cuando él volvió del trabajo apenas verlo nos reímos recordando todo lo que habíamos dicho. Hablamos toda la tarde, nos pusimos al día entre risas y una que otra lágrima caída, tuvimos una de esas tardes que hace mucho tiempo no teníamos. Llevábamos tres años siendo amiga, no de la clase de amigas que se ven siempre y hablan todo el tiempo, a veces estábamos meses sin vernos o hablarnos pero cuando lo hacíamos nos poníamos al día y no teníamos problema en contarnos todo tal cual había pasado.

—¿Y cómo te está yendo en la facultad? — me preguntó parándose para poder cargar el termo.

—Bien, que sé yo, apenas arranco y bueno como todo, es difícil pero trato de seguirle el paso.

—Es cuestión de tiempo, todo es nuevo y te tenés que acostumbrar. Pero tranquila porque te va a ir bien Bianquita, te tenemos toda la fe.

—Ojala sea así — le dije — ay no sabes, el otro día conocí a un chico re lindo. Bueno en realidad lo vi de lejos, es mi compañero en una de las materias.

—¿Y, qué onda?¿Le hablaste?

—No, ni loca. ¡Ay pero es re lindo, encima se parece a mi amor Dylan Sprayberry! ¿Te acordás de él, era el de Teen Wolf?

—Si, obvio, cómo olvidarme de él si es un bombón. ¿Así de lindo es tu compañero?¿Sabes el nombre? Así lo buscamos en Instagram.

—Esta igual de bueno que el original, y no, no sé si nombre. Lo acosé toda la clase pero no alcance a saber su nombre.

—¿Cómo fue que lo viste? — me preguntó igual de emocionada de lo que yo estaba.

—Estaba viendo si el profesor ya había llegado y bueno lo vi a él, estaba cerca de la puerta, de donde yo estaba y como estaba tan concentrado en su teléfono aproveché para mirarlo bien — le conté recordando lo que había pasado hace apenas unos días — se los mostré a mis compañeras y también lo vieron muy parecido a Dylan.

—Tenés una suerte boluda, eso no me pasa.

Sonreí y prendí el teléfono para ver la hora, traté de recordar sus horarios y rogué no tener que cruzármelo, y al parecer mi amiga se dió cuenta de mi preocupación.

—Mi hermano ya no vive con nosotros — me dijo.

—¿Volvió a la casa de tus papás?— le pregunte y al segundo de decirlo me arrepentí porque ya no quería saber nada de él.

—No, mis viejos no lo quieren ver ni en figurita. Ahora vive con Joaco en San Telmo.

Asentí y desvíe la vista al cochecito azul donde Teo dormía plácidamente, y por un segundo quise ser él, me invadieron las ganas de volver a ser un bebé y no tener que preocuparme por nada ni tener que pensar demasiado todo.



Giuly

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En el texto hay: romance, drama, amor

Editado: 10.02.2020

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