Cuerdas Rotas

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Capítulo 1

—¡¿Por qué me haces esto?!—Ella me mira ferozmente y hace que mi cuerpo tiemble, mi mejilla duele y mis pies alcanzan a tocar los escombros de lo que hace tan sólo unos segundos era el preciado violín de Hannie.—¡Hannie! ¡Mi preciosa Hannie!—. Grita desesperadamente.

Esos recuerdos son lo único que tengo de la mujer que ahora mismo se encuentra en esta fría camilla del hospital, su cuerpo casi sin vida a pesar de ser mi madre y al no sentir dolor alguno; siento que no tengo corazón. Muchos dicen que madre sólo hay una, pero ¿Ella fue mi madre en verdad? Me levanto de la silla al costado de la camilla, observo la bolsa con suero colgando a un lado y conectado a su muñeca.

—Si supieras como estás ahora, mamá—Digo con la mejor calma posible. La enfermera llega y me observa, para muchos sería una situación triste. Muchas enfermeras que llegan siempre tienen esos ojos de comprensión y melancolía, las entiendo. Mi bolsillo vibra y saco mi celular, en él que se refleja Susi y contesto rápidamente.

—Hanna, ¿Dónde estás?—Dice Susana preocupada, pero le decimos Susi de cariño.

—Yo...Estoy con mi mamá—A pesar del intento de parecer calmada, fue en vano

—Intentaré volarme, en 10 minutos te veo allá—Rápidamente cuelga sin darme oportunidad de responder

Susi ha sido mi mejor amiga de toda la vida. Somos hermanas de distinta sangre, siempre ha estado ahí para mi y ella sabe todo de mí e intenta lo mejor posible por ayudarme.

Me vuelvo a sentar y comienzo a observar su rostro, es la última  vez que veré tan tranquila. Siempre mantenía una expresión de odio y enfado, más cuando me veía. Después de un tiempo cuando crecí la pude entender un poco, pero nunca me pareció que haya merecido todo lo que me hizo, nunca pude entablar una conversación con ella e intentar remediar nuestra relación; simplemente era imposible.

—¡Hanna, ya llegué!— Susi entra con sus estruendosos tacones. —Tardé un poco más, había un trancón del demonio.—Dice quejándose

Ella observa a la mujer en la camilla, rápidamente llega a mi lado y rodea mi brazo con sus manos. Sé que ella me comprende y sabe que en el fondo intenté todo lo posible por amar a mi madre. Ella estuvo un tiempo con depresión y siempre estuve ahí para ella, sus padres fallecieron en un accidente cuando tenía 13 años, en el aniversario de su muerte intenta parecer lo más fuerte posible con su actitud alocada y positiva de siempre, pero sólo yo sé como se siente en verdad.

—Yo...-Intento decir algo pero ella habla—Lo sé, no tienes que decir nada; lo entiendo Hanna— Me mira rápidamente.

Siempre me dolió odiar a mi mamá, cuando a Susi le faltó una

—Vamos, debes ir a la Uni— Dice agarrando mi mano, volteo de nuevo a observar a mi madre

(...)

Louis y Marco nos esperaban sentados, al vernos sonríen y nos llaman con un brazo alzado. Nos sentamos juntos y les conté lo ocurrido, sus expresiones me confortan. El sentir que te entienden es un sentimiento de alivio, siempre cuando los demás me miran con melancolía siento responsabilidad por esa melancolía, siempre me hace sentir mal.

—Amor, debemos ir a la siguiente clase— Dice Louis a Marco, Susi y yo nos miramos y sonreímos

Aún no nos acostumbramos, desde que Marco; nuestro mejor amigo salió del closet lo entendimos y luego nos enojamos las dos, al decirnos que no lo ibamos a comprender. Sinceramente no entiendo a las personas que no los entienden. Suena algo irónico, pero soy amiga de las personas no de su orientación sexual. Y los amo, amo a mis dos mejores amigos. Al comienzo no demostraban su relación públicamente, pero poco a poco lo demostraron públicamente. Algunas personas siempre los observaban mal, y otros se acostumbraron. Eso sí, un insulto de su parte y Susi y yo los haremos aparecer en los noticieros

Al ser el segundo año de universidad, intentamos lo mejor posible por seguir un año más. A veces salimos a fiestas y a veces despertamos con ojeras de oso panda. Caminamos por el pasillo y Susi se detuvo de repente

—¿Qué sucede?—Digo algo extrañada, luego miro a la pared y veo un póster

—¡Hanna, mira!, va a haber una fiesta del reencuentro de nuestro instituto—Dice Susi entusiasmada y dando saltitos, me mira con ojos de cachorrito. Doy un suspiro largo, la última ves que ella se emborrachó, terminó en otra ciudad, pongo una mano en mi frente—Susi Susi Susi, ¿Qué haré contigo, pequeña borrachita?—

—Vamos, porfis—Me toma la mano, en ese momento llegan Louis y Marco

—¿Qué hacen?—Dicen a la vez, luego miran el póster—Oh ¿Es hoy?—

—Si, pero no sé si ir—Digo mirando la hora en mi reloj

—Vamos juntos, no es mi instituto, pero uno más no creo que sea problema—Dice Louis, haciéndole mimos a su novio

—Agh, está bien ¡Vamos! Pero si resultas en otra ciudad de nuevo no seré yo la que te recoja—Digo ahora señalando a Susi

¿Que haré con ellos?

(...)

Susi toma una brocha con maquillaje y la coloca en mi rostro, sólo espero que no me maquille como ella: Ella lleva un vestido corto hasta los muslos de color rojo pálido, labios rojos y cabello ondulado, su cabello es rubio natural pero muchos piensan que no es su color verdadero. Termina de maquillarme y me veo al espejo: Llevo puesto un vestido hasta las rodillas de color blanco con detalles azul en el doblez, chaqueta de jean y tenis blancos. El maquillaje se ve natural. Mi cabello no es ni lacio, pero tampoco ondulado, por lo que lo recojo de un solo lado.


 


 


 


—Estás preciosa— Dice Susi, aplicandome un poco de bálsamo labial hidratante en mis labios

—También estás hermosa—Digo, agarrando una pequeña cartera y mi celular

—¿Yo? Siempre—Dice ella con una sonrisa, ruedo mis ojos y le sonrío también—Bien, ¡Vamos! Louis y Lucas nos deben estar esperando.—

—Si—Contesto, cierro la puerta de mi apartamento y veo a los dos esperando en el auto de Lucas.



Danny Alexa

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En el texto hay: romance, odio, gemelas

Editado: 21.07.2019

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