Cuerdas Rotas

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 2

Subimos al auto, Louis conduce y de copiloto va Marco, nosotras vamos atrás.

—Hanna, tengo que decirte algo—Dice Susi seria—Me tensé un poco, pocas veces ella era seria.—Él viene esta noche—Me observa esperando que supiera quién es

—No lo sé, ¿La chica noob, que se convirtió en un cisne?. Mi don de adivina no funciona hoy—Digo algo divertida, Susi me mira con seño fruncido pero con algo de diversión

—No tonta, viene aquel súper guapo profesor de música. Si quieres puedes golpearme.—Dice con sus ojos cerrados. Él era un profesor joven, después de todo era un suplente y aún se encontraba en la universidad hace dos años, y hoy lo veré de nuevo.

—No te golpearé, pero me lo hubieras dicho—Digo un poco molesta

—Si te lo hubiera dicho, no vendrías—Dice a su defensa con toda la obviedad del mundo—Hanna, no dejes que te importe. Divertamonos esta noche.

No esperaba encontrarme con él. No sabía que vendría y más cuando se largó a Miami de intercambio. Susi sabía lo que hizo ese bastardo, fue sobre mi primer estúpido amor. Esta debe ser una noche del demonio

Llegamos al instituto, dónde el salón en el que estudiabamos destellaba de diferentes colores y la música sonaba a todo volumen. Bajamos del auto, Louis entra con Marco primero, al frente mío les sigue Susi y yo quedo detrás. Intento caminar lo más lento posible, deseando no entrar. No sé lo que haré al verlo; al entrar todos están bebiendo y hablando entre ellos, nos sentamos en los únicos asientos libres, Susi enseguida entabla conversación con las de al lado y yo quedo como tonta observando de vez en cuando. Las chicas comenzaron a gritar desenfrenadamente y con emoción a excepción de Susi quién observaba a la puerta. Entraron varios chicos y entre ellos...Estaba él. Seguía igual que como lo recordaba: Cabello negro un poco largo, un mechón caía en su frente. Sus ojos de color café con destellos esmeralda. Era un Adonis perfecto y su actitud era un díez. Las personas no podían esperar más de él.

-Hanna, toma. Lo necesitarás- Dice observandome y deja un shoot de lo que sea que haya dentro. Lo tomo enseguida y un escozor golpea mi garganta, pongo una mano en mi boca y comienzo a tocer

—¿Qué diablos es esto?— Le pregunto a Susi, quien sube sus hombros con diversión

—No lo sé, sólo lo agarré de por allá—Dice apuntando con su dedo el lugar

—Es decir que le das a tu amiga lo que sea que te encuentres—Digo afirmando y viendo el shoot del resto de la sustancia viscosa azul.

Alzo la mirada de nuevo y por unos segundos nuestros ojos se encontraron, el me mira confundido. Tal vez no se imaginaba que yo estuviera aquí esta noche. Me observa un rato hasta que uno de sus amigos le toma del hombro y le dice que se siente. Siento un dolor en mi pecho, tal vez de la sustancia extraña o tal vez pienso en estos dos años que él no me habló, ni un sólo mensaje de su parte. Simplemente me desechó.

Mi cabeza está comenzando a doler, no tengo mucho aguante con el alcohol y menos con esa bestialidad que me dio Susi, decido ir al baño mientras que Susi baila con los demás en la pista de baile. Entro al baño, abro la llave del agua con mis dos manos mojo mi rostro. Me miro al espejo ¡Mierd@! El maquillaje está corrido por todos lados. Eso me pasa por no acostumbrarme al él. Ahora parezco Él guasón, Susi me mataría si me viera ahora mismo. Lo siento Susi, todo tu esfuerzo se ha ido al caño. Busco una toallita y quito el maquillaje sobrante. Son pasadas las 12:00, no creo que importe si tomo un taxi y me voy temprano. Las fiestas son para mí un infierno, para muchos es diversión, pero para mi es estar sentada viendo a mi amiga con alocado baile toda la maldita noche. No me gusta bailar es más parezco un pato con epilepsia, si no es más.

Salgo del baño a buscar a Susi, la encuentro bailando twerking al ritmo de la música. No es Susi siendo Susi, me río y me dirijo hacia su dirección. Al frente de ella dirijo mi vista y se encontraba sentado él, mierd@. Simplemente le mandaré un mensaje a Susi. Doy la vuelta y me dirijo a la salida, me detengo en la acera esperando un taxi.

-Hanna-Dice una voz detrás mío que enseguida reconozco, suspiro y me volteo. Ahí estaba él, el perfecto Adonis siendo alumbrado por la luna. Su sonrisa brillaba intensamente, deja de sonreirme así maldición.

-Harry-Digo volteandome de nuevo a la calle y alzo una mano en modo de saludo tratando de actuar normal. Esperaba que se fuera si lo ignoraba, pero se posó al lado mío

Vamos Hanna, actúa normal

—Te vez bien hoy—Dice sacando de su bolsillo un mechero y un cigarro

—No sabía que fumabas—Digo algo seca ignorando el comentario anterior, no sé que decir, preguntarle ¿Por qué te fuiste?

—Oh, esto es de ahora, lo siento lo haré después— Los guarda de nuevo y suspira—Yo...No esperaba encontrarte aquí—Dice después con una mano rascándose su cabeza y su cabello quedando un poco despeinado dándole una apariencia más sexy,

¿Sexy?, no caigas de nuevo en sus encantos

—Vine sólo por Susi, pero ya me voy, no tendrás que intentar seguir hablando conmigo y tener que avisar cuando me vayas a hablar— Digo sarcásticamente y justamente viene un taxi para nuestra dirección, alzo la mano y se detiene. Al abrir la puerta, una mano la vuelve a cerrar.—¿Qué demonios quieres?—Digo enojada y volviendo abrir la puerta

—Sólo hablemos un momento, dame una oportunidad para decirte el motivo por el que me tuve que irme— Dice con súplica, doy un suspiro largo y vuelvo a cerrar la puerta, él le da una disculpa al taxista y se va.

Vuelve a mirarme con una sonrisa, maldita sonrisa destruye enojos. Pero no soy tan fácil—Ahora si, dime que quieres—Digo con brazos cruzados y observandole de reojo

—Fue por mi madre—Dice de repente



Danny Alexa

#3111 en Novela romántica
#1263 en Joven Adulto

En el texto hay: romance, odio, gemelas

Editado: 21.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar