Cuidado con la fiera

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¡¿transferencia?!...

 

Un molesto ruido resuena fastidiosamente en la oscuridad de la habitación, provocando que una mano salga perezosamente de entre las cobijas para alcanzar el aparato que produce tan molesto sonido.

Toqueteando la mesita de noche al lado de la cama logra alcanzar el intrépido reloj y lo arroja hacia el cesto de basura de la esquina, logrando al fin apagar el molesto aparato.

<<Por fin ahora a dormir un rat...>> aquellas palabras quedaron en el olvido del murmullo cuando otro quisquilloso sonido comenzó a resonar al otro  extremo de la cama. Si, era otro reloj, pero esta vez mucho más ruidoso que el anterior. Ya con el sueño interrumpido no le quedó de otra que levantarse aunque no era lo que quería pues el suelo estaba muy frío y su cama estaba lo suficiente cómoda para no querer salir de ella.

- si solo no tuviera que ir a trabajar...- balbuceo en disconformidad tomando el segundo reloj entre sus manos para apagarlo bruscamente. Echando una breve mirada confirmo que en dicho reloj faltaban un cuarto para las seis de la mañana, aunque su horario de entrada era  a las siete y media a trabajar, no obstante siempre tenía que levantarse temprano para no retrasarse con los tapones de la ciudad pues para ella llegar tarde era algo que no podía soportar <<por qué me hiciste tan responsable Dios...>> pensó para si misma alzando sus ojos hacia el techo del cual... no obtuvo respuesta alguna.

Levantándose de mala gana estiro su cuerpo para disipar la pereza y se encamino a su closet dispuesta a elegir su vestimenta para el dia de hoy. Sin dedicarse a hurgar demasiado, escogió un conjunto simple, el cual consistia en; una blusa crema de cuello v desmangada, un pantalón de tela negro y unos zapatos blancos de tacón mediano. Cuando termino de colocar todo sobre su cama, se dirigió nuevamente al lado del closet y descolgó su chaqueta negra la cual acomodo a un lado de la cama junto a las demás cosas y sin más se metió a la ducha.

Quince minutos después se encontraba saliendo del cuarto de baño con los ojos bien abiertos y temblando de frio como quien tenía tres años viviendo en el polo norte, pues al parecer el agua estubo lo suficientemente fría para terminar de despertarla.

Seco su rizado cabello cobrizo con una toalla y siguio con la secadora de mano, para luego atarlo en un moño alto y recogido, se acomodó la ropa que había escogido y escrutando su apariencia en el espejo asintió en aprovacion al ver que todo estaba en orden. Notando de reojo la hora en su reloj de mano se apresuro a salir pues no le daba tiempo a prepararse el desayuno, recogió algunas carpetas de la mesa, su cartera, celular y las llaves de su auto, se miró en el espejo pequeño anterior a la puerta y delineo un poco de labial humectante sobre sus carnosos labios, no le gusta usar maquillaje así que es todo lo que usa. Se miró por última vez y salió en dirección al parqueo del edificio, despues de buscar con la mirada su pequeño automovil gris, se dirigio hasta este, abrio la puerta del copiloto acomodo las carpetas y su cartera en el asiento del copiloto y se dispuso a ponerlo en marcha.

Despues de cinco minutos en la carretera...- espero que Carmen este hoy...- murmuro mientras estacionaba su carro frente a una cafetería la cual acostumbraba a frecuentar cuando no lograba desayunar a tiempo.

Pago el parquímetro y se adentró al establecimiento.

-hola Scarlet, hoy estas a tiempo como siempre ...- Le recibió una mecerá castaña, de ojos verdes y rasgos trigueños mientras ordenaba las mesas...

-buenos días Carmen- saludo con rapidez a la atractiva trigueña,- un Ca...

-un Café negro con miel y unos sándwiches de jamón, tomate y lechuga sin nada de queso... Interrumpió Carmen sus palabras describiendo su orden mientras acomodaba la última mesa.

-¿vengo muy seguido?- Cuestionó Scarlet al ver que ella describió claramente su orden.

-mami prácticamente vives aquí- respondió la morena haciendo uso de su nativo español y alzando una mirada burlona en su dirección. -siéntate en un momento te traigo tu orden- Y sin esperar respuesta alguna se dirigió a la Cocina.

-son las seis y cuarenta todavía tengo treinta minutos- murmuro mientras le daba un ojo a su celular.

<< Calmate señorita puntualidad>> regaño su conciencia.

-déjame en paz...- Refuto en voz alta.

- ¿con que gallo peleas que se te alborotan las plumas?..- Comento Carmen con diversion al verla hablar consigo misma mientras atravesaba las puertas de la cocina con una bandeja en las manos.

-no me hagas caso...- respondio Scarlet dejando escapar un suspiro lleno de resignacion y tomando asiento en una de las tantas mesas bacías.

-Si tú lo dices- ironizo Carmen sin borrar la sonrisa de su rostro mientras se acercaba a su mesa con dicha bandeja - Para que veas que siempre estoy preparada, aquí tienes, tu café bien cargado y tus sándwiches bien tostados.



Ashanty

Editado: 17.10.2018

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