Culpa a la adolescencia [#lgbt]

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Capitulo 4. ¿Quién estaba celoso?

—No lo entiendo.

—Yo tampoco —respondió.

—Vamos a analizarlo todo otra vez. —propuso Ian, sosteniendo el libro con firmeza. Entré el y Adrián no me dejaban dormir, tenían media hora tratando de estudiar para el examen que nos habían dejado, y que de hecho era dentro de unos minutos, cuando el descaso culminará. Se pasaron gran parte de la clase en eso y ya me tenían un poco cansado, porque todo lo decían en voz alta, hasta lo que pensaban.

—Creo que habla de la Edad Media...—murmuró Adrian, terminando de leer algo y acomodando sus gafas.

—Estamos en matemáticas. —le dijo Ian, mirándolo con el ceño fruncido.

—¿Y eso que?, ahí dice que los números...—comenzó a decir, señalando una línea del libro.Yo lo miraba fijamente, y con la cabeza descansando en mi brazo izquierdo. Ellos estaban a mi derecha, Ian sentado encima de la mesa, y Adrián en la silla, sosteniendo él libro. —No tiene sentido, pero...

—¡Ya! —grité, levantando mi cabeza. Ellos me miraron unos segundos, y luego entré ellos confundidos.

—Estamos estudiando. —me informó Adrian, pasando página al libro.

—Paren un poco —suspiré cansado y me recosté lentamente de la silla —Él examen estará más fácil de lo que creen, no tienen porqué ponerse así.

—Lo dice porqué él se sabe todo, y no le preocupa —hablo alguien entrando al aula, rápidamente lo mire y puse los ojos en blanco al verlo con una gran sonrisa.

—¿Dónde estabas? —le pregunté, cruzandome de brazos.

—Afuera, como todos los demás...

No quise indagar más, porque no me diría nada más que excusas o respuestas a medias, y ya me imaginaba con quién estaba. Dijo que saldría unos minutos, y resultó que se perdió casi toda la hora del receso, así que no me cabía duda.

—¿Me trajiste la barra de maní? —le preguntó Ian, bajándose de la mesa. El asintió y se la lanzo, pero mi amigo casi se cae tratando de atraparla. Adrian rio mirándolo desde su asiento, y despues de unos segundos, siguió con la mirada en el libro.

—Vaya, si le dio tiempo hacer algo más...—inquiri, pensando aún con quien había estado.

¿Se acuerdan de Bruce?

Me enteré de que si lo acompaño anoche, aun con lo que le dije, terminó por hacerle caso , y no solo eso, sino que pasaron TODA la noche juntos. Incluso, su mamá me llamo como a las ocho para preguntarme si se iba a quedar a dormir en mi casa. Yo como su amigo tuve qué decirle que si, y además de las excusas de que tuve que darle, que se le olvido avisarle, y que su teléfono se había descargado, tuve que soportar las risitas de su mamá cuando le dije que no podía pasarle YO el teléfono. De seguro pensó que habíamos vuelto, pero eso no fue lo que mas me molesto, sino que, Paul se la pasaba diciendo que Bruce era un tonto, y no se llevaba bien con él, a pesar de que este siempre lo veía como una broma, y nada enserio, y seguía apareciendo y hablando con nosotros. Entonces, eso es lo que no entiendo. Y no podía creer como era, hasta me causaba molestia solo de pensar en que habrá pasado para que esten asi y se hayan vuelto amigos, talvez una mirada, una caricia, o un comentario. El aún no había hablado conmigo, así que no sabia si estaban saliendo, o que tenian exactamente, pero lo que sea, no me gustaba.

Paul se acercó unos pasos hasta mi pupitre y en un movimiento rápido se sentó sobre la mesa, mirándome con una sonrisa.

—No me olvide de ti —me dijo, extendiéndome un dulce. Era un estúpido dulce, al ver que no lo tome, se inclinó un poco hacia mi y lo colocó lentamente en mi bolsillo del polo, acariciando mi pecho con sus dedos a medida que lo dejaba. Yo me enderece en el asiento un poco nervioso y mire de reojo a los otros dos quienes estaban con nosotros. Adrian seguía viendo frustrado el libro, y Ian se concentraba en abrir la envoltura de lo que traía en sus manos. Ellos no sabían nada de lo que pasó entre nosotros, solo entendían que yo era gay, y que Paul estaba por seguir el mismo camino, porque lo parecía.

—Lo se  —le dije, viéndolo serio. El estaba de lado, con las manos juntas y entre sus piernas, mirando en dirección a la puerta, pero aun asi podia ver su sonrisa, dejándome saber que entendió lo que quise decir, y que le parecía gracioso. Es decir, no se había olvidado de mi, e hizo lo que hizo porque estaba cansado de estar solo. Eso supuse, y el no se molestaba en negarlo, se reía, así que era verdad.

—¿Y a mi no me trajiste nada? —le pregunto Adrian, mirándolo.

—No.

Después de varias horas ya habíamos salido del colegio. Regrese a casa acompañado de Paul y algunos compañeros que también vivían cerca. Cuando llegue, invite a mi amigo a pasar, ya que venía muy apurado caminando y decia que queria ir al baño. Arlet ya estaba en casa, pero no le quise prestar mucha atención, o tan siquiera saludarla porque estaba con unas amigas y encima, se veía que volaban los chismes en la sala. Así que, subí a mi habitación y deje mi mochila sobre la cama. Camine unos pasos para abrir las puertas del balcón, y que entrara aire fresco. Eso me recordo a el chico que entro antes de ayer, y que aun no sabia quien era, o si volvería a verlo. Esperaba que no, porque de ser así, no se la iba a acabar.



Madelyn García Calderón

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En el texto hay: adolescencia, gay, discriminacion

Editado: 13.12.2019

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