Culpa a la adolescencia [#lgbt]

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Capitulo 6. Nuestros padres

Yo no soy tan gay como para qué a las personas les moleste a tal punto de molestarme/insultarme. Creo que ya se han dado cuenta, y que además soy una persona tranquila, y hasta aburrida en algunas ocasiones. Entonces no se porqué tengo una vida tan complicada, me tratan cómo si fuera el único o algún ser extraño qué debería cambiar.

Lo único qué debería preocuparme en cambiar son mis excusas cuando voy a salir, y ni eso, porqué a nadie le importa. Literalmente.

Mis padres, quienes son las únicas personas que deberían preocuparse verdaderamente por mi, hacen esto: Mamá ignora qué soy gay y se hace la que no sabe, porqué le parece incómodo o simplemente no quiere que hablemos de eso. Dejó de prestarme mucha atención, porqué cada vez que está en casa, también lo está papá, y siempre estoy discutiendo con él y no le gusta interferir. Y esté me trata de cambiar a su manera, llevándome a un psicólogo extraño, y que dudo mucho que sea uno de verdad, y preguntándome cada noche por chicas, pero sin olvidarse de nada y con unas segundas intenciones para incomodarme.

Muchas veces se incomoda y me grita de la nada, y a la vez por todo, mencionando cada detalle.

Otras veces me ignora, hasta qué reinicia todo en su cabeza y vuelve a actuar de manera molesta.

Pase de ser el hijo inteligente y de buen comportamiento —qué nunca he dejado de ser —a él adolescente gay rebelde.

Todo esto es culpa de una sola cosa; no de mi padre, o de la adolescencia, sino de haber dicho que me gustaban los chicos en principio. No quise pensar así, o arrepentirme, pero es imposible. Justo por personas como ellos es que muchas veces quieres suicidarte o nos lo pensamos mucho en si salir del closet o no, y decirlo públicamente.

Porqué sabes y entiendes qué será difícil, pero qué te ataquen en tu propia casa...

Es como que te digan, «No sabía que eras diferente, te voy a joder la vida para que veas cómo te van a tratar los demás allá afuera si sigues así, y no cambias.»  Y al final de todo, un día verás qué ellos se convirtieron en "Los demás" y son lo que te han hecho el daño.

Pero nadie más que tú lo verá, porqué están concentrados en "abrirte los ojos" y no se darán cuenta qué lo qué hacen/dicen es mayor que él daño que pudo haberte hecho alguien más, porque viene de tu familia.

En mi caso —y para ser exactos— mi padre. 
El único que no ha parado de molestar, insultarme, y discriminarme desde qué supo qué estaba saliendo con un chico. Desde ese día no se cansa de repetirme una y otra vez el mismo rosario de qué estoy en una etapa; adolescencia, y él qué no oculta sus intenciones de qué me vaya de la casa.

Lo haría, pero no tengo dinero y no sabría a donde ir. ¡Solo soy un chico! Se los juro: Tan corriente como beberse un vaso de agua o salir a caminar. Además, no tenía dinero o algún trabajo. Ni siquiera he tenido mente para otras cosas, ni conocer a otros chicos libremente, explorar, y disfrutar mi sexualidad. Porqué tengo a un padre pisándome los talones, que me tiene hasta la ma****, con suerte (mucha concentración) no me va mal en colegio.

No he dejado de pensar en lo qué pasó ayer, y admito qué le he estado dando muchas vueltas.

Puede que el psicólogo tenga razón. Pero, solo en una pequeña cosa: Paul fue quien me confundió. Y no tanto "confundir", sino qué me atrajo a eso y me hizo ver que me gustaban los chicos, aunque lo cierto es qué solo me ha gustado un chico y es él. Y cuando lo pienso de ese modo, me encantaría decir qué posiblemente sea una confusión o esté perdido, o sea un hetero-curioso pero entonces recuerdo que no me ha atraído una sola chica.

De verdad, a mis diecisiete años no había salido con una sola chica, no sé porqué. Entonces:

Si, fue Paul quien me abrió los ojos en eso y hasta ahora no ha podido salir de mi corazón para darle espacio a alguien más. 

Fin.

—¿Y bien? —me preguntó al ver que seguía sin responder.

—¿Si digo qué si, me dejarías dormir en paz?

¿Lo ven? Soy una persona tan sencilla y corriente, como qué un domingo solo quería pasarme el día durmiendo.

—No, solo dejaría de hacerte esa pregunta.

—¡Papá! Por favor! —le dije, sentándome en la cama. Él estaba enfrente, sentada a un lado de la pequeña mesa de noche mirándome curiosa —¡Vete! En serio, estaba soñando muy tranquilo y vienes a despertarme.

Eran las cinco de la mañana.

—Está bien. —puso los ojos en blanco, mordiéndose un poco el labio inferior. Luego, se cruzó de brazos. —Si dices que si, te dejaré en paz.

—Si.

Y como si supiera lo que estaba tratando de hacer, se levantó de repente diciendo:

—¡Lo harás enserio! No es solo un si. —dijo eso último uniendo su dedo índice con el de en medio, y como si le pareciera algo estupendo.



Madelyn García Calderón

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En el texto hay: adolescencia, gay, discriminacion

Editado: 13.12.2019

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