¿culpables? | 죄

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Capítulo 3: "Don't leave me"

Quien hizo el primer movimiento recuperándose del pánico fue JiMin. Tanteó sus bolsillos hasta que encontró su celular y marcó un número, llamando la atención de YoonGi.

—¿Por qué no mejor llamas a la policía y confiesas que lo matamos? ¿Crees que si nos entregamos por cuenta propia nos quitará años de sentencia? —preguntó mientras estallaba en unas desquiciadas y forzosas risas que terminaron en un temeroso llanto. Volvió a despeinar a un más sus cabellos y, sujetándose la cabeza, comenzó a caminar de un lado a otro.

—¿Hola, hyung? —dijo JiMin apenas atendieron su llamada— Oh, es un alivio que contestara, hyung —Su voz se escuchaba tan pacífica que era imposible de detectar siquiera las pequeñas lágrimas que descendían silenciosamente por sus abultadas mejillas— Me preguntaba si podía venir a ayudarme a preparar la cena, es que hoy me toca cocinar, pero acabo de terminar de hacer la limpieza del departamento y estoy agotado. Ayúdeme, hyung —Colocó un tono aniñado y tierno que hizo detenerse en seco a YoonGi, únicamente para mirar atónito cómo su menor estaba dando un engaño de primera— ¡Aigo! SeokJin-hyung, venga y ayúdeme, ¿sí? Por favor —Se limpió la silenciosa lágrima que atravesó su mejilla y poniéndose de pie, con una sonrisa que más parecía mueca, siguió hablando— ¡Muchas gracias! Lo espero, ¿vendrá pronto? YoonGi-hyung ha estado encerrado trabajando desde que llegó y necesita comer algo —Rió levemente, dejando sin saber cómo sentirse al chico que lo observaba— No diga eso, no diga eso, solo es mi compañero de apartamento y no me interesa ser algo más —Los ojos de ambos se encontraron, revelando un color rojizo a causa del llanto. En sus rostros se notaba el miedo, pero a diferencia del de JiMin, YoonGi reflejaba cierta locura.

La llamada se cortó y tiró su celular al sillón. Se le acercó a un paso lento, aproximó su mano a las de su hyung y las apartó con suavidad de su cabeza.

—Mi teléfono podría estar intervenido por la policía, no puedo arriesgarme a hablar sobre lo sucedido por algo que puede ser rastreable o intervenido mientras hablo —aclaró poco después de haber tenido los ojos de su pareja clavados en él con confusión— Por favor dime que todo estará bien —murmuró JiMin, mirándole con miedo, buscando el consuelo que necesitaba desesperadamente— Que todo saldrá bien.

Ni siquiera el sonido de los autos pasar se hacía presente en su ambiente, ni el de algún vecino, la radio estaba apagada al igual que el pequeño televisor. Todo era tan silencioso que les permitía concentrarse únicamente en ellos, como si de pronto estuvieran en otro sitio, en otro universo, en otro presente, uno en donde no son culpables por homicidio.

—Todo saldrá bien, JiMin —Le aseguró sintiendo cómo el pequeño tacto del pulgar de su compañero le hacía suaves caricias a su mano derecha— Te necesito ahora.

Y como si ambos pensaran exactamente lo mismo, se abrazaron con fuerza, fundiendo sus labios en un profundo beso que terminó transmitiéndose una mutua necesidad. Comenzaban desesperadamente a quitarse la ropa mientras que las caricias no se hacían esperar. YoonGi apoyó a JiMin sobre la mesa del comedor y, sintiendo las manos del menor aferrándose a su espalda, empezó a llenar su cuello de besos y lamidas intensas, llenas de una adicción por mantenerlo más y más cerca.

Tenían miedo, estaban aterrados, pero era ahora cuando debían estar juntos, ¿no?

—No me dejes —gimió JiMin hundiendo su rostro entre el cuello y el hombro de YoonGi, enterrando sus uñas en su espalda. Sintiendo como éste adentraba lentamente uno de sus dedos en su interior, sin dejar de brindarle ese pequeño juego que le distraía del dolor que siempre se hacía presente al comienzo— Por favor, no te vayas.

Cuando menos se dieron cuenta, ya estaban más unidos que nunca. Jadeaban manteniendo el mayor silencio posible. Se besaban con desesperación y lujuria, haciendo que JiMin ahogara sus quejidos de placer en la boca de su hyung, quien se movía cada vez más rápido, queriendo olvidar la situación que estaban atravesando y así centrarse únicamente en el chico que se aferraba a su espalda. Su interior era húmedo y caliente, simplemente perfecto. Ajustado, como si estuviese hecho para él.

YoonGi se separó por unos instantes, únicamente para contemplarle. Vio su rostro sonrojado, sus ojos enrojecidos por el llanto, su cabello levemente pegado a su frente debido al sudor, sus perfectos labios con una sutil hinchazón por los múltiples besos que se habían dado. Observó cada rincón y se dio cuenta de que jamás podría dejarlo, su ser no le dejaría marcharse y dejarlo solo, no sería ni es capaz.

—No te dejaré, JiMin.



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Editado: 10.08.2019

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