♰cupido♰

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♰Capitulo#12♰

El único amor al que me aferrare para siempre está tres metros bajo tierra siendo devorado por los gusanos a punto de cumplir un año de haberme dejado. No puedo amar a nadie más, viví con él lo que no he vivido con nadie más y, no sé si sea un capricho mío, no, estoy más que enamorada de Ángel y mis sentimientos no se desvanecerán aunque yo o él hayamos muerto.

-Sé que he sido muy promiscua que me he acostado con medio instituto, pero eso no significa que no tenga sentimientos, sé que estoy enfrentándome a una guerra entre celestiales y cosas que jamás creí ver. No crean que no tengo miedo y que intento tomármelo a la ligera, solo intento vivir cada momento antes de descender.

-No descenderás, te ayudaremos, pero si le das paso a Damon…es como si estuvieras entrando al infierno a tu voluntad. – dice Dial.

-¿Y si…

-Viene alguien…- habla inmediatamente Layre tomando entre sus brazos y metiéndome entre los árboles, levanto la mirada hacia él y luego recuesto mi cabeza en su pecho.

-Tengo miedo de no poder luchar contra él – musito.

-No estás sola, Alma. Cuando todo esto acabe, te llevare lejos del pueblo y viviremos felices, por fin. – besa mi cabeza haciendo que mi cuerpo se estremezca.

 

A la mañana siguiente descendí las escaleras lista para ir a la escuela, aunque en realidad no iría, tomaría la ruta de camino a casa de los Hudson.

-Buenos días. – saludo mientras tomo una banana del frutero, los huéspedes desayunan con tranquilidad mientras la pequeña me mira juzgadoramente. - ¿Qué?

-¿Quiénes eran tus amigos? – frunzo el ceño y el corazón se me acelera rápidamente

-¿Qué amigos? – le pregunto.

-El chico de vestimenta negra y el otro de chaqueta, estaban  hablando contigo, afuera y luego se metieron al bosque. – miro a Lucrecia y ella me mira fijamente

-¿Qué? Vas a explicarme esto antes de que Alex perdida la cabeza.

-¡Eso no es cierto! – Me inclino hacia la niña – Eres una mocosa mentirosa, Dios te va a castigar. – Empujo su frente con mi dedo índice – Puedes irte al infierno por mentir.

-¡Alma! – regaña Lucrecia mientras consuela a la pequeña chismosa. – Voy a hablar de esto con Alex.

-¿viste eso? Se hace tarde para la escuela.

Me detengo en la acera de frente con mis rodillas temblando, muchas imágenes pasan por mi cabeza dándome jaqueca, intento dar un paso para bajar la acera donde estoy, pero no puedo, mi pie retrocede instantáneamente.

-Tú puedes, tú puedes, no seas cobarde. – me digo a mi misma mientras observo la ventana izquierda donde solía asomarse Ángel si camisa para provocarme. – Vamos, Allie, tu puedes.

-No, no puedes. – Me dice Damon a un lado – Eres cobarde, insegura y tienes miedo de volver a lo que te destruyo.

-Por qué no vas a seguir contando que estuvimos a punto de acostarnos. – lo miro furiosa - ¿Estas siguiéndome?

-Tu hermano enloqueció. – Suspiro observando la casa de enfrente, la casa que me aterra – No tenía nada que hacer, y que mejor que atormentante.

 -¿Entrarías conmigo? – le pregunto sin apartar la mirada de la puerta que me llevo a mi hogar durante años.

-Has visto de todo y le temes a una casucha.

- No es una casucha – respondo con tal alegría – Ese es mi hogar, se supone que también sería mi hogar permanente. Ángel y yo viviríamos aquí después del matrimonio, tendríamos dos hijos o tres. – hago una pausa y el viento sopla a mi alrededor moviendo algunas de las hojas que están en la acera. – Pero Ángel ya no está y ese lugar se ha convertido en nada.

-Entonces. Qué esperas para buscar a tu amado muerto en la bañera desangrándose por lo que tal vez haya sido tu culpa, solo necesitas un pequeño empujoncito y excavar más en tu memoria. – sus manos tocan mi espalda para empujarme con fuerza haciendo caer de bruces en medio de la carretera donde un auto frena quemando llanta.

Abro la boca ahogando el llanto y el grito de dolor de mis manos que arden por los raspones y las pequeñas piedras que se incrustan en las sutiles heridas, me impulso poco a poco hasta quedar sentada en el asfalto observando mis manos ensangrentadas con rayones y suciedad.

-Señorita, señorita. ¿Se encuentra usted bien? – mi respiración se torna pesada al igual que mi cuerpo, levanto la mirada hacia la puerta que se ha abierto dejando ver al hermano mayor de los Hudson.



@OdalysKing

Editado: 12.01.2020

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