¿cupido o Destino?

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Capitulo Ocho

Uno tras otro y ninguno me convence, mucho menos a ella, uno es poco atractivo, otro tiene muchos cuadros y esta pasado de moda, el que tiene mas posibilidades es el jeans blanco y camiseta blanca con chamarra negra que es casual pero elegante, creanme no entiendo las definiciones de Nicole. 

La llame cuando en medio de mi torpeza no encontraba como vestirme para mis dos citas, luego de contarle todo y tras gritos de emoción por que supuestamente tengo pretendientes Nicole entro a mi cuarto buscando entre mi ropa que según ella es poco atractivo. 

Mis atuendos son sencillos y prácticos, jeans y camisetas acompañados por tenis, la comodidad ante todo. Me senté a ver como ella reprobaba cada prenda y no la culpo, su estilo es tan hermoso.

— Rápido, anda bañate... mientras yo escojo el maquillaje — me lanzo la toalla y se acomodo en mi cama

El baño fue tiempo para pensar sin escuchar los concejos de Nicole, una cita luego de un largo tiempo, yo sola con un chico, bueno mejor dicho con dos en distinto tiempo pero... ya no se porque acepte este lío. Te vas a comportar muy natural, vas a ser vos y ya, nada tiene que ser distinto, me repito una y otra vez. Estoy nerviosa y ni los he visto.

— apurate — grita la chica en mi cuarto

Ya con el conjunto puesto me siento un poco preparada, me veo linda. A mi sola no se me hubiese ocurrido combinar las dos prendas de un mismo color. Se ve espectacular, sin embargo al ser todo blanco me causa más estrés al pensar que debo tener cuidado de no derramar nada, con lo torpe que soy.

— no quiero maquillarme... al menos no mucho — le ruego viéndome al espejo

— al natural... ok, entonces solo labial y un poco de iluminador... 

Tres y cinco, quizá lo olvido. Raúl debía tocar el timbre a las tres, cinco minutos de retraso no son nada cierto. Los minutos pasan y veo el reloj esperando que lleguen los cuarenta minutos para dejar de esperar. Tres treinta y cinco y nada, suspiro creyendo en lo tonta que soy, pero luego la esperanza vuelve al escuchar que llaman a la puerta y se que es el. Me levanto y respiro una vez más antes de abrir.

— disculpa... el trafico, me atrase — Raúl aparece con esa sonrisa que por alguna razón me hace quedarme sin palabras, cuando siempre habla tanto que ironía no.

— bueno ustedes ya se van... adiós Kensy... — dice la chica detrás de mi.

— adiós, me esperas — salgo cerrando la puerta.

El camino hasta el café fue tranquilo, una que otra palabra y luego silencio. Al entrar busco una mesa donde sentarnos, veo una en el centro pero antes debemos pedir. Busco entre mi cartera algo de dinero para comprar mi café, pero el me detiene.

— yo llegue tarde, yo pago 

Así que camine hasta la mesa y trato de actuar normal, mi celular suena es una llamada de Nicole... la acabo de ver que puede querer.

— decime — respondo viendo a Raúl venir a la mesa con los dos cafés en la mano, me causo ternura verlo casi quemarse con uno tratando de no derramar nada.

— solo quería decirte suerte... coquetia...

— esta bien... — sonrio viendo al chico sentado frente a mi con los cafés intactos — era Nicole... amm, gracias

Otra vez esa sonrisa — entonces contame, ¿como has estado?

— muy bien, el trabajo esta semana fue mas entretenido..

— ¿como es eso...?— pregunto muy interesado

— pues por fin tuve que diseñar más y no hacer informes eso es tan aburrido

—  y ¿Kensy como es?

— yo, bueno soy sencilla bastante sencilla — me reí nerviosa y sin saber que contar de mi 

— sencilla... me gusta

La platica me absorbió tanto, me sentí cómoda en aquella conversación, en aquel café justo en la esquina de la calle, en medio de la ciudad y de tanta gente solo pude pensar en ese momento. No tenia intención en irme, no quería irme hasta que el miro la hora. Las cinco treinta, era tarde ya y debíamos marcharnos. Tenia que salirme de la burbuja en la que me encontraba.

Caminamos creo más lento que nunca, estamos cerca muy cerca. En elevador el aire se siente tibio y el espacio lo veo tan reducido que me da miedo chocar con el. La puerta se abre y el sonido nos avisa que llegamos a nuestro piso, que la cita termino. Me acompaña hasta la puerta y saco la llave, abro la puerta y afortunadamente Nicole no esta en la sala.

— Adiós... — susurré agarrando con fuerza el picaporte de la puerta.

— adiós... — sonrió y nos despedimos con un beso en la mejilla como dos amigos, que hasta ahora es lo que somos.

Adentro de mi apartamento me sentía bien, busque a mi amiga y la encontré saliendo del baño. Me senté en el sofá y respire, no puedo creer que ahora debo cambiarme para salir con el hijo de la amiga de mi madre, en realidad preferiría quedarme y ver una película con la chica que se sienta a mi lado. Siento que esto no esta bien, pero se que con Erick es diferente, el es mi amigo desde la infancia no se porque hago tanto drama. 

Aquí todo es distinto, llego al lugar donde acordamos y charlamos un rato. El local esta muy lindo, es nuevo y yo que creí este edificio siempre estaría abandonado. Entro por una de las barias entradas a la Casa Quinchon, un centro de varios locales de comida extranjera y otras nacionales, algunos venden alcohol y otros bebidas saludables, hay para todos los gustos. Busco el local que Erick me indico y tomo asiento a esperar de nuevo, los chicos están siendo muy impuntuales.



Sol

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En el texto hay: juvenil, vidas cruzadas, amor

Editado: 17.07.2019

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