Cupido S.A de C.V.

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FELICES 16

Sabes, ¿Cuál es la razón por la que la gente buena, siempre termina sufriendo? En lo personal, creo que es culpa del mundo que los demás quieren venderte.

En las novelas, películas, cuentos, dramas y toda clase de entretenimiento, te venden la maldita historia de que, a las personas buenas, solo les pasan cosas buenas y eso nunca es verdad. ¿Sabes que pasa con las personas buenas? Aprenden a sufrir, a llorar por las noches. Aprenden a soportar la decepción y el fracaso.

Están al pendiente de los demás, esperando que nada les pase. Están ahí cuando necesitan un consejo, un apoyo, pero ¿Quién está a su lado cuando ellos son quienes lo necesitan?

Le gente buena siempre sufre, creyendo que si eres bueno, algo bueno te pasara, lo cual no es cierto. Si eres bueno, alguien más se aprovechará de ello y te destruirá de tantas maneras posibles. Si eres bueno, no puedes darte el lujo de odiar, a pesar de que muchas de las veces, juras que lo harás. Juras que te volverás la peor persona que haya pisado la tierra, que la próxima vez que alguien te pida algo, dirás que no. Que cuando alguien trate de hacerte daño, no lo permitirás, pero ¿Cuánto tiempo logras sostener esa promesa?

Eres bueno y tu maldición es seguir siéndolo. Crees estúpidamente que, si sigues así, algún día algo bueno te pasará y tal vez tengas razón, tal vez algo bueno ocurra, pero como todo en tu vida, será efímero.

Te mintieron, las personas buenas nunca consiguen lo que quieren, pero si lo que necesitan. Se vuelven fuertes, valientes, audaces y muchas de las veces, esos que los hacen caer son quienes descubren el verdadero valor que de verdad poseen.

Ser bueno, duele mucho, pero sin importar, cuanto sufra una persona buena, no dejará de serlo. No deja de ir detrás de sus amigos, escuchando sus problemas y tratando de ayudarlos a salir de ellos, dando consejos que sabe de sobra que jamás tomaran en cuenta. A veces, pensará más en los demás que en si mismo y eso, mucha de las veces le hará llorar. Lo decepcionarán y le romperán el corazón, no una ni dos, sino infinidad de veces y ahí permanecerá, volviendo a cometer el mismo error que cometemos todos, confiar demasiado en las personas. Todo mundo le dirá que es el ser mas tonto del planeta, por permitir que los demás hagan todo eso con él, pero eso no importara.

Tu eres bueno y crees fielmente que si tu lo eres los demás lo serán también. Llegara el día en que todo el dolor, que toda la frustración y el cansancio te cobren la factura. Llegara el día en que explotes y no estoy muy segura de sí los demás quieran ser testigos de algo así.

Ser bueno suena terrible, pero no lo es. Aprendes a encontrar la felicidad en cosas tan pequeñas que ni siquiera habías visto antes. De alguna u otra manera, te vuelves tolerante y aprendes a apreciar el brillo, que emana de los ojos de los demás cuando sonríen. Aprendes que sin importar todas las noches que pases en vela o sin importar cuantas lagrimas te cueste, ver la sonrisa sincera de aquellos a quienes amas, hará que todo valga la pena. Sobrevives con tan poco que, por consecuencia, eres feliz con tan poco. Esta bien que para los demás no seas mas que un tonto, a veces vivir en la ignorancia es mucho mejor que, tener conocimiento sobre la maldad que los demás pueden llegar a esparcir. Justificas todo, pues tu inocencia o ignorancia, no te dejan ver mas allá. Crees ilusamente que debe de haber una razón por la cual las personas se comportan de tal manera. Somos, lo que los demás hacen de nosotros, es una excusa muy usada, pero poco tiene de verdad. Te juro que, si fuese real, no habría ninguna persona buena en el mundo. Cada uno elige, lo que quiere aprender de la vida, algunos se pierden en el dolor y dejan escapar su frustración dañado a otros. Algunos más, aprenden y crecen con él, encuentran una parte de si mismos en la soledad y tratan a toda costa, de evitar que alguien mas pase por el mismo dolor que ellos. es ahí donde radica la división entre quien elige ser bueno y alguien, que muchas de las veces, no decide ser malo sino, alguien mas listo. Que este por encima de aquellos que tratan de dañarlo. Ese es su mecanismo de defensa. Aunque, supongo que con todo lo que dije antes, reafirmo que esto suena solo como una excusa más...

Eran las doce de la noche. Oficialmente, tenia dieciséis años.

Me encontraba despierta, con la mirada clavada en el reloj que colgaba en la pared de mi cuarto. 

─ ¡Feliz cumpleaños, Mey! ─me dije con cinismo. Gire levemente y me quede observando el techo. Esa era otra de las tantas noches que me costaba conciliar el sueño. Se me había vuelto rutina, por lo que poco me importaba.

Si se preguntan qué ocurrió después del concurso, solo les diré que fui castigada y que, al día siguiente, las maestras me pidieron que regresara a formar parte del estudio. Las ironías de la vida me llevaron a perder un concurso, pero a ganar mucha mas confianza en mi misma, confianza que perdí aquella noche.

Mentalmente me estaba preparando para el que, estaba segura, seria el segundo peor cumpleaños de mi vida. Afuera, todo permanecía en silencio, salvo por los perros que ladraban alegres, de que por fin les soltaran la correa. En ese momento mi celular sonó, anunciando que una llamada estaba entrando. Giré consternada, pues ¿Quién esperaría una llamada a esas horas?



Mariiah Cisneros

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En el texto hay: desamor y amor, amistad, amistad y drama

Editado: 23.07.2019

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