Dance with the dragon

Tamaño de fuente: - +

El hechizo de comprensión

 

Mónica leía y releía el diario de su madre. Ya llevaba algunas semanas presa en la mansión de Jormunand y aun no tenía idea de lo que quería de ella. al principio pensó que quería a su madre, y lo hacía, pero al darse cuenta de que Mónica no era su madre, no la libero. Entonces pensó que tal vez era por lo de su magia. Pero... hasta ahora, no había dado muestras de querer nada más que alimentarla.

Sus días consistían en bajar a desayunar, comer y cenar con él, Raquel y Gérman, pasar sus ratos libres con Raquel y leer el diario de su madre por las noches.

Cansada de esta rutina, Monica decidió salir de su habitación. De todas formas Jormunand no se veía jamás fuera de su habitación. Y Raquel tampoco estaba todo el dia con ella, por lo que era muy aburrido el dia ahí.

Bajo a la planta baja y reviso la cocina. Ni rastro de Raquel. En el estudio... tampoco. Llego a la biblioteca. Era tan hermosa, era su parte favorita de la mansión, aunque por desgracia, era uno de los lugares más visitados por el dragón, por lo que, no iba mucho por ahí. Hoy por suerte, no se encontraba ahí. Así que decidió sacar un par de libros y llevárselos a su habitación para leerlos con tranquilidad.

La mayoría de los tomos estaban en otras lenguas que para ella eran totalmente desconocidas. Los demás, estaban en latín o algo parecido. Resoplo derrotada.

-¿Algún problema?

Salto en su lugar. Desde aquella vez en el desayuno en el que Jormunand estuvo a punto de descontrolarse no le había vuelto a dirigir la palabra, comían en silencio y una terrible tención.

-¡No! yo... quería leer algo... pero... no los entiendo.

-Ah. –soltó el dragón como si hubiera recordado de pronto algo. – Eso es fácil.

Toco su frente con el índice mientras susurraba un par de palabras en un idioma extraño. Mónica no lo entendió, pero de alguna manera, dentro de su ser, sabía lo que las palabras significaban. Algo acerca de comprensión, entendimiento.

-¿Qué tal ahora? – pregunto pasándole un libro.

Mónica lo tomo y cuando bajo la mirada al título no se sorprendió al entender lo que decía.

-¿Co... como...?

-Magia.

-Claro. Gracias.

-No hay porque.

Mónica asintió, tomo el libro y salió de la biblioteca directo a su habitación.

El libro era acerca de los hábitos de los centauros. Interesante, aunque... no se parecía a nada que hubiese leído antes.

Dejo el pesado libro en la mesita al lado de su cama y tomo el diario de su madre. Se había vuelto una costumbre leer al menos un par de paginas antes de dormirse. Pero cuando lo abrió, lo que leyó no era en nada parecido a lo que había leído el día anterior. O el anterior a ese.

Cerró el diario y lo miro, si, sin duda era el diario de su madre. Incluso la letra, era la de su madre. Pero... no era nada, lo que había en él la última vez que lo había leído... la ultima vez, sin el hechizo del dragón...

El primero hablaba de una princesa, entregada por sus padres a un dragón, quien... había demostrados ser más que solo un repugnante ser. Del que se había enamorado profundamente. Este libro... contaba una historia totalmente diferente.



Frann Gold

#7007 en Fantasía
#3072 en Personajes sobrenaturales

En el texto hay: dragones, secretos, magia

Editado: 17.05.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar