Darkness Angela

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4. Joel

Entre una gran luz verde Ángela notaba como el corazón, le iba cada vez más deprisa. El sudor cada vez  más frío. Ella pensaba que todo estaba acabado. Así que simplemente cerró los ojos y espero que la muerte fuera rápida y poco dolorosa.

Pero cuando la luz verde desapareció Ángela observó, ante su sorpresa ,que estaba aún viva. Ante su rostro solo vio dos sombras postradas ante sus pies y una sombra delante de ella que se acercaba hacía su cuerpo.

Ángela intentaba huir hacia atrás. Pero solo conseguía que su espalda se apretara, más fuerza, contra el muro frio. En ese momento solo se oyó una frase.

-¿Te encuentras bien?-Preguntó una voz suave y grave.

Ángela, contrariada, empezó a divisar con más nitidez a la efigie que estaba ante su persona. Era un hombre alto, de pelo corto moreno, los ojos castaños y destacaba una gran sonrisa. Iba vestido completamente de negro destacando gran gabardina del mismo color. Llevaba en su mano derecha una ballesta.

-¿Pero estas bien?-Dijo el hombre tocándole con su mano izquierda.

Ante el calor de aquella acaricia Ángela contestó.

-Perfectamente. Mucho mejor que tú-Dijo Ángela mientras le quitaba la mano de mala manera.

-Bueno tranquila. Tranquila…. –Dijo el hombre mientras se acercaba a los extraños hombres.

Primero los examinó y luego les abrió la boca. Sacó unas tenazas del interior de su gabardina verde oscura, y les arrancó los colmillos. Ante la mirada atónita de Ángela.

-Son muy cotizados en el mercado los colmillos de los Feroes.-Contestó a la pregunta que insinuó Ángela con su mirada.

-Bueno me marcho y cuídate. Una muchacha con ese traje no debería andar por estos lugares-Dijo el hombre mientras se alejaba.

Ángela que no sabía qué hacer, ni a dónde ir. Decidió de súpito irse con aquel desconocido.  

¿A dónde te diriges? -Preguntó Ángela con avidez.


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Girándose el hombre contestó: -No es un lugar para una muchacha como tú.


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-Pero ¿Cuál es ese lugar?-Preguntó la shayan intentando saciar su curiosidad.


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-Un granja –Dijo el hombre.


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-¿Una granja…?-Preguntó Ángela.


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El hombre ya no contestó. Volvió a girarse y prosiguió su camino.


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En esos segundos de soledad Ángela miró a los cadáveres de los Feroes. El miedo solo le dejó a su garganta decir.


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-Oye, espera. Gritó Ángela.


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Fue así como Ángela entabló con aquel desconocido una nueva alianza. En verdad Ángela no quería estar sola .Y era eso o volver a casa.


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Tras unos grandes minutos caminando entre las casas del mercado y casi a punto de salir del mercado. Ángela rompió el incómodo silencio:-¿Cómo te llamas?.


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-Joel. Respondió aquel hombre sin tan siquiera mirarle.


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-¿Y a dónde vamos?-volvió Ángela a preguntar.


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-No sé tú, pero yo a la granja. Respondió Joel a Ángela siguiendo sin mirarle.


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Continuaron andando por un camino oscuro, bajo aquella eterna noche sin luna. Fueron horas en silencio. Hasta tras dar la vuelta a una curva. Cuando Ángela divisó muchas casas .Casas muy bajas y alargadas. Hechas de madera. Había muchas y muy seguidas. Además, todas estaban rodeadas por una gran alambrada de fuertes cables llenos de espinas. A su parecer tocar esas espinas era peor que ser atravesada por los colmillos de un Feroe. Tras proseguir por aquel nuevo paisaje ambos seres, diferentes entre sí, llegaron ante un gran palacete construido con piedras de color negro.


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-¡¡¿Esto es la granja?!!-Dijo Ángela mirando asombrada.


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-Sí. Es  Harold Dark House. La mayor productora y exportadora de humanos en el reino del Norte. Contestó Joel mientras escupía el suelo a forma de repulsa.


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-¿Humanos…?-Se preguntó Ángela sorprendida.


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-Si eso de lo que os alimentáis vosotros los Shayan. -Dijo asqueado Joel.


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Entonces Ángela comprendió que Joel era humano.


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¿Y qué quieres hacer aquí?-Volvió a preguntar Ángela.


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-Eso no te importa. Respondió de manera abrupta el hombre.


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Tras estas palabras Joel se dirigió, tras unos minutos de silencio, hacía Ángela.

-Me tienes que ayudar. Tú eres una Shayan. A juzgar por tu vestimenta eres una Shayan de alto rango. Tienes que entrar ahí para venderme. Le pidió más amable Joel a Ángela.


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Tras unos momentos de reflexión Ángela contestó.

¿Me salvaste solo para poder entrar en la granja? Gritó sobresaltada Ángela.


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-No te salve. Solo quería los colmillos para venderlos. Yo solo te deje que me siguieras para poder entrar ahí dentro. Tras la aclaración de Joel y el asombro de Ángela. Éste prosiguió:-¿Me ayudas o no?


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-Sí. Contestó Ángela. Después de todo él le había salvado la vida.


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Así que ambos entraron en la granja. Ante ellos una gran sala dorada con una mesa central en la que había un Shayan viejo que no paraba de escribir. Ángela se dirigió a él y preguntó.


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-¿Para vender un humano a quién tengo que dirigirme? –Dijo carraspeando la Shayan al Shayan viejo.


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Sin dejar de escribir el anciano Shayan contestó:-Segunda planta .Puerta 3B.


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Y así hicieron. Subieron por las escaleras doradas y encontraron justo la puerta 3B.Observaron que ponía.


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“Unidad de ventas sin catalogar”.


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Franj safer

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En el texto hay: un gran viaje

Editado: 25.05.2019

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