Davinia: La Última Bruja De Salem

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ELEGIDA POR LA LUNA

-No, te he dicho que no-exclama airada Genevie todavía tumbada en su cama, al tiempo que rechaza mis manos que intentan levantarla de la cama, de manera apresurada.

-Vamos Genevie, son horas ya. Vas a perderte el desayuno como sigas así-insisto destapando-la, haciendo que me mire de mala manera.

-Dios, porque tenemos que madrugar tanto-se lamentó Genevie levantándose por fin.

Mientras que Genevie se adentró en la ducha, yo acabé de vestirme y de preparar mis cosas para el que sería el primer día de clase. Hoy, dentro de una hora exacta, un gato o una gata me elegiría. Decir que no estaba entusiasmada sería mentirme a mi misma. Estaba ansiosa por descubrir quién sería mi compañero gatuno; de la misma forma que estaba deseosa por ver de nuevo a Alec. Me encuentro sentada con las piernas cruzadas sobre mi cama, con mi diario en mis manos escribiendo. Siempre anoto lo que me sucede cada día, con el objeto de que cada momento, recuerdo no se pierda a través del paso del tiempo.

-Siempre andas con ese diario. ¿Se puede saber que escribes en el?-me pregunta Genevie, intentando echarle un vistazo por encima de mi hombro, y sobresaltándome por su presencia repentina.

-Antes de decir lo que escribo en este me mordería la lengua. Es algo personal-le respondo cerrándolo y guardándolo en el cajón de mi mesita de noche.

-Me gustaría ver que es lo que escribes con tanta concentración.

-¿Sabes qué me gustaría a mí? ¡Que acabaras de arreglarte! Es que acaso no ves la hora que es.

-Vale, ya me pongo a ello. Tardo solo unos minutos-me responde al tiempo que vuelve a entrar en el baño.

Espero unos minutos sentada todavía en la cama a que Genevie salga del baño, para bajar juntas al comedor. Una vez en este, vemos a Verónica que ya se encuentra sentada sobre el banco. Nos sentamos a su lado con nuestros almuerzos ya sobre la mesa.

-Veo que a alguien se le han pegado las sábanas-dice Verónica en dirección a Genevie, que está bebiendo una taza enorme de café-¿Cuánto tardaste en levantarla?-me pregunta.

-Más de lo que podría llegar a pensar-respondo-Duerme como un tronco.

-Genevie es así. Es una chica seria y estudiosa; pero la cama para ella es sagrada-indica, retocándose los labios con su gloss nuevo con la ayuda de un pequeño espejo.

-Estoy a vuestro lado chicas. Por cierto Davinia ¿A que hora vas a elegir a tu compañero?

-No lo se. Miriam dijo que me llamaría cuando estuviese todo preparado. Ojalá sea pronto. Estoy deseando descubrir a mi protector-indico llevando un poco de té de frutos rojos a mis labios.

Al terminar de almorzar, salimos del gran comedor con destino a la que será mi primera clase. Las tres juntas vamos caminando por los pasillos, esquivando al resto de brujas que también se dirigen a sus respectivas aulas. En medio del trayecto tropezamos con una mujer alta y muy bella, que me imagino que será una de las profesoras. Su cabello castaño claro se encuentra recogido en un moño lateral e informal. Sus ojos de color marrón se encuentran suavemente delineados con un rímel de color negro y su figura se encuentra tapada con una camiseta blanca y unos pantalones marrones de montar a juego con unas botas también marrones de montar.

-Te estaba buscando Davinia. Ha llegado la hora de que un compañero te elija. Genevie, Verónica, vosotras asistid a vuestra clase.

Observo como mis amigas se alejan al tiempo que me levantan los dedos gordos de sus manos como señal de ánimo. Yo por mi parte acompaño a la joven mujer por los pasillos en dirección contraria.

-No debes estar nerviosa joven bruja. Nunca en la historia una bruja ha quedado sin un compañero. Estoy segura de que todo saldrá bien. ¿Estás preparada?-me pregunta justo al llegar frente a una enorme puerta de madera,asiento en su dirección, y poco después abre la puerta.

Entro en la sala, seguida por la mujer. La sala es enorme y esta llena de gatos de todas las especies y colores. En el centro, encima de una pequeña tarima se encuentra Miriam, que lleva un vestido de color verde liviano y su pelo recogido hacia un lado.

-Buenos días Davinia.

-Buenos días-le respondo.

-Veo que ya has conocido a Marie, una de las que será tu maestra este año ¿Estás preparada? El ritual es sencillo. Nosotras saldremos de la sala y te dejaremos sola. Un gato te escogerá, y cuándo eso suceda entraremos de nuevo y firmarás en el libro de las brujas-me señala.

Segundos después me quedo sola en la enorme sala, iluminada por pequeños farolillos que se sitúan en las paredes. Decido sentarme en el centro a esperar. Aguardo varios minutos, pero nada sucede. Los nervios empiezan a invadirme; pero de repente veo como varios gatos empiezan a acercarse a mi. Los nervios empiezan a pasarme, y me pregunto cuál de ellos será el que me elija. Me fijo en cada uno de ellos con detalle, y cuando empiezan a alejarse de nuevo la angustia vuelve a invadirme, hasta que contemplo como una gata negra se acerca hacía mi. Se detiene frente a mí y a continuación me araña en la mano, lo cual hace que dirija la mirada al rasguño. Observo la marca, sin comprender porque lo ha hecho, asustada ante el hecho de que ningún gato me reclame. La gata de pelaje negro no se separa de mi, sino todo lo contrario se acerca hasta quedar justo encima de mis piernas. Decido acariciarla con cuidado, y tan pronto lo hago noto una calidez brotando desde mi interior.

-Enhorabuena Davinia-oigo decir a mis espaldas-Hemos notado la magia fluir en tu interior. Es hora de que inscribas tú nombre en el libro de las brujas. ¿Dejanos ver quién ha sido el compañero que te ha elegido? Me levanto y me giro sobre mi misma con la que resulta ser mi nueva compañera entre mis brazos. La cara de asombro tanto de Miriam como de Marie me dejan perpleja, pues no entiendo su reacción.

-Esto es asombroso-oigo decir a Marie-Llegué a pensar que nunca elegiría a una compañera. Si no lo viese con mis propios ojos, nunca lo creería.



argear93

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En el texto hay: magia, brujas, magos

Editado: 17.09.2019

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