De Hielo

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Capítulo 4: ¿Su hijo?

¿Amargada, en serio le había dicho amargada? Maldito infeliz, ¡maldito, maldito, maldito! No podía creer que hacía sólo unas horas aceptó que le parecía atractivo.

-Oh Dios, el tipo realmente es atractivo, que digo atractivo, ¡es muy caliente! -Exclamó Liz alterada mientras almorzaban en aquel restaurante que frecuentaban.

-No exageres, es…normal -Comentó mientras se llevaba el tenedor con comida a la boca

-¿Normal? ¿Estas ciega? ¿tienes fiebre? -Hizo un ademán de querer tocarle la frente para medir la temperatura. Apartó su mano de un golpe.

-No entiendo porque lo único que has hecho las últimas horas es mencionarlo -Recuerda la charla de antes y después de conocerlo que tuvieron y donde se mostró muy interesada en él -¿Qué? ¿te gusta? -No sabía porque preguntarle eso le hizo sentir una molestia en el pecho. Su amiga soltó una carcajada al tiempo que asentía.

-Por supuesto que me gusta!!! ¿A qué mujer no? -Esa afirmación la enojó un poco -Oh vamos, no me lo niegues, también te parece atractivo -Sonrió pícaramente

-Nah, eh visto más lindos -Intentaba no parecer interesada en el tema

-Opal te conozco, Ian te parece atractivo…

-Tal vez... -Murmuró como si nada

-Yo sé que sí, dilo…dilo…dilo -Cada vez levantaba más la voz

-Ok, está bien ya cállate. Si es atractivo, punto. No hay más que hablar- Su sonrisa se hizo más grande y ella solo pudo rodar los ojos.

-Creo que su presencia en la empresa gusta bastante -Levantó repetidas veces sus cejas mientras que Opal sólo bufaba. Estaba segura que no dejaría el tema.

Estúpida era una estúpida. Le dijo amargada y ella diciendo que era atractivo. El maldito la miraba y se le veía demasiado nervioso, se dio cuenta por sus gesticulaciones que no quiso decirlo, pero si lo pensó.

-Yo…no, eso no… no estaba hablando de usted -Responde, por el tic en su ojo sano se dio cuenta que mentía, ahora que lo pensaba ¿Qué le habrá pasado?

-Espero por tu bien, que no vuelvas a decirme algo así, la próxima no lo dejaré pasar…

-Esa mujer produce miedo como si nada, ¿Cuántos años tendrá? No se veía muy grande tal vez era de su edad, ¿tendría novio? ¿Qué santo la aguantaría? Aunque por su belleza, seguro tenía una fila de pretendiente dispuestos a soportarla, eso no lo dudaba. Era como una diosa, no, mucho mejor, era como una luz en la oscuridad, una lucecita preciosa Reaccionó cuando escucho que carraspeó ya sentada en su lugar. Definitivamente no se cansaría nunca de mirarla.

-Disculpe, sólo hagamos nuestro trabajo y ya, cuanto más rápido terminemos, más rápido me iré -Al parecer ambos estuvieron de acuerdo con eso por lo que se enfrascaron en la reunión. Sin darse cuenta, a su alrededor se iba formando una burbuja que los aislaba del exterior, que los empezaba a unir mucho más de lo podrían imaginar, y extrañamente, ambos se sintieron cómodos con eso.

***

El viernes llegó sin ningún inconveniente y cuando menos lo imaginaba la reunión que tenía programada para ese día llegó a su fin. Estaba un tanto ansiosa, pero lo disimulaba a la perfección, y se debía a dos cosas, una era que su hermanito ya debía estar en su casa esperándola y la otra es que el día anterior no había visto a ojitos celestes y no tenía ni la más pálida idea de lo que estaría haciendo. No entendía porque de repente verlo lograba relajarla un poco, los últimos días trabajaron separados y sólo se vieron un par de veces, entendía que así debía ser, sólo que no estaba conforme con eso.

-Señorita Williams, fue un placer hacer este negocio con usted, los resultados son excelentes para ambas partes, no se arrepentirá, lo aseguro -La sacó de sus pensamientos aquel hombre, dueño del restaurante del que se hizo socia. Siempre que veía una oportunidad de aumentar sus ingresos, no lo desaprovechaba, aunque ni ella entendía muy bien por qué.

-Igualmente Pérez, de aquí en adelante sólo veremos ganancias y eso se reflejará en nuestras cuentas. -Se levantó para estrechar su mano con la de aquel sujeto, que la miraba lascivo, siempre debía soportar ese tipo de miradas, estaba tan acostumbrada que no le daba importancia.

Salió del restaurante que ahora en parte le pertenecía, y se fue directo a su casa, no soportaba más la necesidad de abrazar a su hermanito.

Al bajar del auto, vio un pequeño bulto corriendo hacia ella a toda velocidad que apenas tuvo tiempo de inclinarse un poco, cuando sintió unos bracitos rodearla con extrema fuerza. De nuevo sentía esa felicidad que tan escasa le era.

-Al, te extrañé mucho, ¿Ya no me quieres por eso no nos vemos? -Para tener sólo cuatro años hablaba perfecto, pero no era algo raro. La madre del niño no hacía más que llevarlo de un profesor a otro para que aprendiera. Su pregunta hizo que la joven sintiera un pinchazo en el corazón, amaba a ese pequeño y jamás dejaría de hacerlo.



Luu02

#13252 en Novela romántica

En el texto hay: dolor, pasión, amor

Editado: 14.06.2019

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